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"Vivo en el refugio del horror de los venezolanos en España"

Personas que huyen del Estado bolivariano denuncian "condiciones infrahumanas" en el hogar de la Fundación Germà Tomàs Canet de Barcelona

Protesta de los refugiados, algunos de ellos venezolanos, de la Fundació Germà Tomàs Canet de Manresa / CG
16.05.2018 00:00 h.
6 min

"Vivo en el refugio del horror de los venezolanos en España". Esta es la dura afirmación de uno de los habitantes del hogar para demandantes de asilo que dirige la Fundación Germà Tomàs Canet en Manresa (Barcelona). Los refugiados, muchos de ellos prófugos del terror del régimen chavista en Venezuela, denuncian "condiciones infrahumanas" en la instalación.

Uno de los que da la cara es Néstro Quevedo. Este estudiante de Derecho en su país de origen huyó a España durante las protestas del año pasado en el estado suramericano. "Pensé que el gobierno caía. Y mi esposa no podía dar a luz allí. El dinero no llegaba, ni para la sanidad pública ni para la privada", explica a este medio. Fue reubicado en un hogar en Marbella (Málaga). Allí entró en el Programa de Reasentamiento de Refugiados del Ministerio de Empleo. "En la ciudad malagueña no tuve queja alguna. Ocurrió cuando llegamos a Manresa. Empezó una pesadilla", lamenta.

"Diarrea y enferma por el polvo"

Según Quevedo, su hija de siete meses, que ya es española, enfermó sólo llegar a la residencia. "Estaba en obras y respiraba polvo y cemento. Después, contrajo rotovirus de otro niño. No fue la única. Ha habido varios brotes de gastroenteritis, pues la comida que dan es congelada", alerta. "¿Lo que me pase a mí? Me importa menos. En Manresa nevó, hacía mucho frío, y tardaron un mes en darme una chaqueta. Ello no me importuna tanto, pero sí lo que le pase a mi hija", admite.

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Christian Leal, uno de los refugiados que habita en la Fundació Germà Tomàs Canet de Manresa / CG

Sí está más preocupado por su bienestar Cristian Leal. El también venezolano es un doble amputado de mano y pie. "Ya no es sólo la comida, que es la misma para bebés, gente mayor con diabetes y los que estamos sanos. En mi caso, por ejemplo, no puedo ir a las actividades porque no me ofrecen movilidad", reconoce. "Cuando llegué aquí me dijeron que esto era un centro hospitalario [el hogar de la Fundació Germà Tomàs Canet está vinculado al Hospital de Sant Joan de Déu], pero dista mucho de serlo. A mi me han perdido ropa y desteñido la que tengo. Se han detectado casos de sarna y rotovirus", ha alertado el también refugiado.

Ayuntamiento: "Profesionalidad"

Preguntado por la cuestión, el Ayuntamiento de Manresa (PDeCAT), que vela por las condicione higiénicas del refugio, ha subrayado que "está en contacto permanente con la Fundación, con quien colaboramos en el marco de las competencias municipales, y hemos comprobado la profesionalidad de la labor de acogida". Un portavoz ha agregado que "hay que ser conscientes de la complejidad de gestionar un centro con tantas personas que están en una situación vulnerable" y ha destacado que hasta ayer ningún residente había expresado queja alguna por su situación. A raíz del malestar, la edil de Acción Social se reunirá hoy, miércoles 16 de mayo, con una parte del colectivo.

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Comida para los refugiados del hogar de la Fundació Germà Tomàs Canet de Manresa / CG

"El Ayuntamiento --ha continuado la misma fuente-- vela para que las condiciones de acogida sean adecuadas. En el mismo sentido, pone de valor el cuidado y la labor encomiable que supone acoger a personas refugiadas, en el marco del modelo que impone el estado".

"Trato digno"

La versión municipal no convence a Janet Méndez. La ciudadana, que también tiene pasaporte venezolano, critica que "se trata de forma indigna a gente que tuvimos que irnos de nuestro país". Según la ex alta funcionaria del estado, "se han producido cinco casos de gastroenteritis en los últimos meses por la pésima calidad de la comida".  La demandante de asilo lamenta también que el cuidado médico que recibe su madre, que presenta un delicado estado de salud.

"La Fundación sólo ha reaccionado cuando realizamos una protesta en el patio del refugio esta semana. Y cuando el asunto está empezando a salir en la prensa. No es de recibo el trato, que roza la xenofobia en algunos casos, de personas que simplemente quieren integrarse y empezar una nueva vida aquí", ha remachado Méndez.

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