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Un grupo de jabalís en un campo / EFE

La reclusión dispara la población de jabalís en Cataluña

La combinación de un clima benigno y de la orden de veda decretada por la pandemia provoca un auge de la fauna salvaje

Aleix Mercader
5 min

Jabalís husmeando en los alrededores de zonas residenciales, cortando el tráfico e inquietando a los vecinos. Aunque se trate de una escena conocida, el coronavirus podría convertirla en aún más habitual.

Los cazadores temen que la orden de veda decretada por la reclusión durante el estado de alarma haya desatado la población de estos animales, que año tras año generan problemas de convivencia en municipios del área metropolitana de Barcelona.

20.000 jabalís se cazan en Barcelona

Joaquín Zarzoso, presidente de la territorial barcelonesa de la Federación Catalana de Caza, explica que “este año ha sido muy bueno para la cría y se ha podido ver a muchas hembras con gran cantidad de crías acercarse a núcleos urbanos”. Pese a que Zarzoso pide prudencia con las cifras, lo cierto es que el año pasado se cazaron en torno a 20.000 ejemplares en la provincia de Barcelona, un tercio de los que se abatieron en toda Cataluña. “Se estima que hay 300.000 jabalís en toda la comunidad, por lo que nuestra labor es fundamental para controlar la población”, remata el cazador.

No es de extrañar que durante los últimos meses algunos vecinos de Barcelona hayan captado en directo la actividad de estos invasores peludos. Uno de ellos grabó recientemente a un jabalí en el parque del Laberinto de Horta, buscando comida a plena luz del día.

 

 

Los jabalís recuperan la ciudad de Barcelona durante la reclusión / TWITTER

Los cazadores, irritados por las multas

Este descontrol poblacional se agrava por el enfado de los cazadores tras el incremento de las sanciones aprobado por la Generalitat. Las nuevas multas, que se incluyeron de matute en la ley 5/2020 de acompañamiento de los presupuestos catalanes, no solo elevan el monto sino que para el sector presentan una tipificación confusa.

“No pedimos que no se castigue el furtivismo ni el maltrato animal, pero las sanciones deberían tipificarse mejor para que no fueran tan genéricas”, se queja Zarzoso. De ahí que como medida de presión, los aficionados a la caza vayan a hacer una “huelga” durante los próximos meses, lo cual relajará aún más la presión sobre la fauna salvaje.

Aumentan las autorizaciones de caza

La Generalitat elabora anualmente un calendario que marca el arranque y el fin de la temporada cinegética en cotos privados. En las especies de caza mayor --donde se encuentran animales como el ciervo, el corzo o el propio jabalí--, estaba previsto que el período hábil concluyera a finales de mayo.

Más allá de este periodo, a lo largo del año se conceden autorizaciones excepcionales para evitar los daños en los cultivos fuera de las áreas de caza. Fuentes de la Consejería de Agricultura reconocen “un incremento excepcional de autorizaciones”: hasta la fecha se han registrado 929 expedientes, frente a los 1490 durante todo 2019. El 45% de estas autorizaciones han sido para jabalís, según los datos de los que dispone el Govern.

El clima favorece el crecimiento

Si bien la consejería reconoce que “este año el jabalí se ha vuelto a disparar”, no vincula su aumento con la reclusión sino con las condiciones climáticas. En este punto coincide Carme Rosell, directora de la consultora ambiental Minuartia, que señala cómo “la combinación de un invierno suave y una primavera lluviosa generan un potencial elevado de crecimiento” de estos mamíferos.

En un informe de 2019, esta firma constataba que “la caza sigue siendo indispensable para frenar el crecimiento de la población del jabalí”, aunque detallaba que “la elevada disponibilidad de alimento en cultivos, bosques y otros ambientes naturales” también facilitan su expansión.