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Rafael Pallardó, abogado sospechoso de transportar el dinero negro de Gao Ping / CG

Así se burló Rafael Pallardó de los fiscales

El blanqueador de Gao Ping ha jugado con Anticorrupción y no ha dudado en dejar a los fiscales en la estacada cuando le ha convenido

9 min

A Rafael Pallardó le pillaron con las manos en la masa. Los seguimientos, las escuchas telefónicas, las pruebas documentales bancarias eran lapidarias: este intermediario barcelonés había movido decenas de millones de euros de dinero negro generado por la trama empresarial del polémico Gao Ping (caso Emperador) en diversas entidades financieras de Andorra, entre ellas BPA.

El día 16 de octubre de 2012, agentes de la policía detuvieron a Pallardó. Dos días después, el juez Fernando Andreu decretó contra él prisión incondicional y sin fianza. Al detenido le defendía el letrado David Carrau, personaje clave para entender los bandazos y cambios de estrategia procesal y extraprocesal protagonizados por el comisionista. 

Abogados y fiscales

Por entonces, Carrau y su socio, el también letrado Manuel Riera, disfrutaban de una cordial relación con Anticorrupción, en concreto con los fiscales Grinda y Rosa, justamente los fiscales encargados de la Operación Emperador.

Mientras Pallardó estaba preso, sus letrados mantuvieron una reunión con estos fiscales en la que se puso en valor y sobre la mesa una determinada información en poder del reo que afectaría al matrimonio Pujol. En concreto, se habló de diversos correos electrónicos que implicarían directamente a Marta Ferrusola en "diversas y flagrantes" operaciones de blanqueo de capitales en Andorra.

El difícil caso Pujol

En esa época, el juez central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, tenía abierta la originaria investigación contra Jordi Pujol Ferrusola y el juzgado de instrucción número 31 de Barcelona investigaba la famosa herencia del expresidente Pujol tras revelar, éste, que había tenido cuentas no declaradas en Andorra.

Anticorrupción disponía de los coches pero no tenía gasolina, y aquella conversación, y lo ofertado por Carrau y Riera, hizo abrir los ojos de par en par a los dos fiscales. Conviene resaltar que en aquellos días la fiscalía tenía enormes dificultades para avanzar en el delito de blanqueo y tráfico de influencias que atribuían indiciariamente a los miembros del clan Pujol.

Pallardó mueve ficha

Pero para tirar de la manta, Pallardó tenía que salir de la cárcel. El 3 de diciembre de 2013 el reo pidió comparecer ante el juez para declarar. En cumplimiento de esa petición, el juez le excarceló el día 11 de aquel mes. Pallardó no aceptó preguntas, se limitó a leer un comunicado en el que expresaba literalmente que no conocía de nada a Gao Ping, que no sabía que lo hacía fuese ilegal y que ni su secretaria ni su amante tienen nada que ver con el asunto. Esa fue su gran revelación. Tras esa declaración, la fiscalía pidió su libertad y el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu levantó la orden de prisión y le dejó libre el 27 de diciembre de 2013.

El 30 de octubre de 2014, los fiscales anticorrupción Juan José Rosa, José Grinda y, por expresa indicación del entonces fiscal jefe, Antonio Salinas, también el fiscal Fernando Bermejo, se reúnen con Pallardó y con sus abogados. Pallardó asoma la puntita pero no enseña nada más. Dice, efectivamente, que tiene información sobre Marta Ferrusola y sobre determinado intermediario que realizó algunas operaciones de compensación con el matrimonio. Cuando los fiscales, ávidos de información, le reclaman datos y una mayor concreción, Pallardó, para sorpresa de todos menos de sus abogados, les pide dinero. Los fiscales le dicen que la fiscalía no paga porque, entre otras cosas, no maneja fondos reservados. Pallardó no se lo cree, insiste y les propone cobrar a través del diario El Mundo. Rosa, estupefacto, se levanta de la reunión y se larga. Minutos después lo hacen Grinda y Bermejo.

Al día siguiente, los tres fiscales dan cuanta de la reunión a su superior, Antonio Salinas, en presencia del también fiscal Alejandro Luzón, que por entonces era el delegado de Anticorrupción en el caso de la herencia de los Pujol que se seguía en Barcelona.

Explota el 'caso BPA'

Transcurren los meses con Pallardó libre y los fiscales descolocados. Está a punto de estallar el caso BPA.  El 15 de marzo del 2015, los fiscales, ante la oportunidad de poder complacer a sus colegas andorranos, reacios hasta entonces a facilitar datos de los Pujol, cumplimentan en 24 horas dicha comisión con todos aquellos datos que pueden interesar a la justicia del Principado y que aparecían en la llamada Operación Emperador que tan bien conocen tanto Grinda como la Rosa, por ser los fiscales del caso. No sólo eso. Aquel mismo día y en el contexto de esa la comisión rogatoria, el fiscal Anticorrupción Fernando Bermejo toma declaración a Pallardó y le pregunta sobre su agenda, una libreta en la que el comisionista detalló de puño y letra todas las operaciones de blanqueo que protagonizó, especialmente en BPA.

En esa libreta aparece el nombre de una tal "Marta", y Bermejo aprovecha para preguntarle si esa "Marta" es Marta Ferrusola. Pallardó responde con un escueto y desconcertante "no me acuerdo".

Mentiras y más mentiras

Diez meses después de aquella discreta reunión entre abogados, fiscales y el imputado, Anticorrupción seguía pensando que quizá lo dicho por Pallardó sobre los Pujol pudiera ser cierto.

Nada más lejos de la verdad. La tal "Marta" que aparece en la agenda de Pallardó es Marta Pes, secretaria de una empresa que tenía relaciones comerciales con BPA. Pasaron los meses y los fiscales que habían pensado que en Pallardó tenía la gallina de los huevos de oro tomaron conciencia de que estaban frente a un imputado que estaba jugando al trile con ellos utilizando mentiras como si fueran verdades.

¿Traidor?

Pallardó hace saltar la banca por los aires cuando en marzo de este año sorprende a todo el mundo con un cambio de abogado (sustituye a Carrau por Antonio Gérez) y presenta sendas denuncias contra las fiscalías de España y de Andorra a las que acusa de coacciones y amenazas.

La denuncia presentada en España provoca unas diligencias de investigación instruidas por el propio fiscal jefe, Manuel Moix, contra sus subalternos y coincide con la comparecencia de Higini Cierco (expropietario del BPA e imputado en España y Andorra) en la Fiscalía Anticorrupción el 31 de marzo con una cartera llena de datos sobre las supuestas las andanzas de los Pujol en Andbank.

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