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Menores no acompañados llegando a aguas andaluzas / EFE

Radiografía de los menores extranjeros en Cataluña

La mayoría de los 3.450 MENA que acoge la Generalitat son chicos marroquíes, con más de 16 años, que emigran con la expectativa de encontrar trabajo

11 min

El 1 de enero de 2019 había, en Cataluña, 9.736 menores acogidos por la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA). De ellos, 3.450 son los llamados MENA (menores extranjeros no acompañados), que llegan a nuestro país sin ningún tipo de acompañamiento familiar. Se calcula que a lo largo de este año 2019 llegarán alrededor de 5.500 MENA, casi duplicando el número de 2018 (3.659). ¿Están preparadas las administraciones para hacer frente a ello?

CRÓNICA GLOBAL ILUSTRACIÓN

En el año 2010, llegaron 362. En tan sólo ocho años, esa cifra ha aumentado casi un 1000%. Aunque siempre ha habido menores extranjeros no acompañados, la cifra se había mantenido más o menos estable hasta 2015. En 2016, la cifra de recién llegados (684) se duplicó respecto al año anterior (377). En 2017, cuando saltaron las alarmas, el número de llegadas aumentó un 230%, alcanzando los 1.489. Esta tendencia se ha mantenido en 2018 y parece que se mantendrá, también, en 2019.

Menores extranjeros no acompañados (MENA) en una comisaría de los Mossos d'Esquadra de Barcelona / EFE

Menores extranjeros no acompañados (MENA) en una comisaría de los Mossos d'Esquadra de Barcelona / EFE

Casi el 97% son hombres, el 80% de Marruecos

El perfil es, cuanto menos, sorprendente. Casi el 98% de los menores extranjeros no acompañados en la comunidad catalana son de sexo masculino. Sólo hay 81 mujeres MENA. Además, el 84% tiene más de 16 años y el 80% proviene de Marruecos.

Según un estudio elaborado por la Generalitat la mayoría de estos menores señalan a la falta de expectativas en su país de origen, a la situación de pobreza y a las condiciones laborales como las razones principales que los llevaron a emigrar. Casi el 90% de los entrevistados emigró con la expectativa de encontrar trabajo aquí. Para el 92%, Cataluña es el destino final de su proyecto migratorio.

1.500 euros de media por cruzar el estrecho en patera

Llegar a nuestro país supone para estos menores y sus familias un desembolso medio de 1.500 euros. Una vez en territorio español, y tras recalar en territorio catalán, el primer lugar al que van los menores es a una comisaría de los Mossos d’Esquadra.

“Hace poco aparecieron algunas noticias que decían que cada día dormían entre cincuenta y sesenta MENA en las comisarías de los Mossos. Hay que puntualizar esta información porque no es así. Los menores extranjeros no acompañados que pasan la noche en alguna comisaría pueden ser diez diarios. Pero debemos diferenciar entre pasar la noche y pasar unas horas. Únicamente están en comisaría el tiempo que pasa entre que la Policía Autonómica avisa a la DGAIA y los recogen”, explican fuentes del Departament de Treball, Afers Socials i Família, de la Generalitat.

Un grupo de menores extranjeros no acompañados (MENA) / EFE

Un grupo de menores extranjeros no acompañados (MENA) / EFE

Una vez los MENA pasan a depender de la DGAIA, son derivados a un centro con servicios de protección de emergencia, creado ad hoc para acoger a estos menores. Hay ocho centros de esta tipología repartidos por la geografía catalana. Allí, su estancia es corta. Pasan entre dos semanas y dos meses. Aprenden cómo es el entorno en el que vivirán y reciben clases de alfabetización.

Reconocimiento médico y social

Superado ese tiempo, los trasladan a un centro de primera acogida. Esta vez su estancia es mucho más larga, por lo que se someten a un reconocimiento sanitario, hablan con psicólogos y asistentes sociales e inician actividades formativas y laborales. “En caso de detectar que algún niño tiene una necesidad especial o alguna discapacidad, lo pasamos a un centro de acogida especializado”, especifican fuentes de la DGAIA.

Si tienen 16 o más años, viven en pisos asistidos. “En una edad en la que ya buscan más independencia, logramos que tengan más autonomía, aunque siguen igualmente tutelados por equipos educativos, psicólogos… Eso sí, son centros abiertos, no son cárceles”, advierten estas fuentes. Allí tienen todas sus necesidades básicas cubiertas.

La ubicación del lugar en el que se ubican, secreta

La ubicación del más de centenar de centros utilizados, de forma mayoritaria, para acoger a menores extranjeros no acompañados, es secreta. “Creemos que debe prevalecer el derecho superior de los niños”. Aun así, “si algunos vecinos conocen que tienen un centro o piso cercano a su domicilio es porque hacemos reuniones con los vecinos para prepararlos y que puedan entender que se encuentran ante una situación extraordinaria”, detallan.

¿Es justo vincular a los MENA con la delincuencia?

Sin embargo, y aunque la Generalitat trabaje la pedagogía con los vecinos de los centros y les traslade la importancia de mantener la confidencialidad respecto a la ubicación de los centros, de poco ha servido en Castelldefels y Canet. Durante las últimas semanas estos dos municipios han sido escenario de protestas y varios ataques violentos hacia estos menores.

Algunos vecinos de Castelldefels y Canet justifican su negativa a alojar a estos chicos en sus municipios con un aumento de la delincuencia que algunos, aseguran, han vivido en primera persona. Pero, desde el Ayuntamiento de Castelldefels niegan que tras la llegada de estos chicos se hayan disparado los delitos, como, dicen, así lo indica el informe de los Mossos. María Miranda, alcaldesa de Castelldefels, se niega a catalogar a estos jóvenes como delincuentes. “En un grupo de más de 30 jóvenes siempre puede haber alguno conflictivo, pero no podemos hablar de delincuentes”.

Concentración de repulsa al ataque al centro de menores extranjeros en Castelldefels, que puede tener un "efecto llamada" / TWITTER

Concentración de repulsa al ataque al centro de menores extranjeros en Castelldefels, que puede tener un "efecto llamada" / TWITTER

En cuanto a la violencia, hay, no obstante, voces discrepantes. Hace un par de días conocíamos que once MENA han sido detenidos por abusar sexualmente de una menor, también MENA, tras haber consumido alcohol y drogas. Fueron los propios responsables del centro los que pusieron este hecho en conocimiento de la policía autonómica.

Escasos recursos para un fenómeno descontrolado

Desde la Generalitat insisten en la importancia de no criminalizar a este colectivo. “La gran mayoría no son delincuentes”. Sin embargo, sí reconocen que el aumento descontrolado de llegadas está suponiendo todo un reto para las administraciones, especialmente para el ejecutivo autonómico.

Este incremento notable de llegadas de MENA a Cataluña ha llevado al Govern a crear, entre junio de 2017 y diciembre de 2018, mediante resolución de emergencia, 158 centros de diferente tipología destinados a este tipo de menores, con 2556 plazas.

El año 2018 cerró con, al menos, 12.500 menores extranjeros no acompañados en España. De estos, el 25% corresponden a Cataluña. Pero de los 38 millones que ha repartido el Estado entre las autonomías para mantener a estos chicos, sólo 2,3 millones han ido a parar al Gobierno catalán; 25,5 millones, a Andalucía.

La coordinación entre administraciones, más necesaria que nunca

La alcaldesa de Castelldefels piensa que es vital que haya más coordinación entre administraciones, “lo que ha pasado en Castelldefels es un claro ejemplo de ello”. Se refiere al malestar mostrado después de que la Generalitat alojara a MENA en un espacio del Ayuntamiento, sin contar con el consistorio. “Cal Ganxo es un espacio que no reúne las características para ello. Se trata de un equipamiento municipal que tiene una concesión a una empresa de ocio para que lleve a cabo actividades de educación medio ambiental. La Generalitat no se puso en contacto con nosotros, sino directamente con la empresa”.

Centro para menores extranjeros no acompañados en Castelldefels / GOOGLE MAPS

Cal Ganxo, centro para menores extranjeros no acompañados en Castelldefels

“Somos ciudad de acogida, por lo tanto, siempre estaremos dispuestos a acoger menores, pero en unas condiciones en las que se asegure que van a estar acompañados por un número de monitores suficiente y que su estancia va a venir de la mano de un conjunto de actividades, tanto educativas como deportivas, que favorezcan su integración”, recalca.

Aunque considera este tema como “un problema de estado que afecta a todas las instituciones, desde el Gobierno central hasta la Generalitat, somos los ayuntamientos siempre, como administración más cercana, los que tenemos que hacer frente a este tipo de situaciones con escasos recursos”, lamenta. Aun con esos pocos recursos, se compromete a “trabajar estrechamente con las instituciones que gestionan a los MENA ofreciendo acompañamiento, recursos educativos, deportivos y de otra índole para mejorar la integración de estos chicos en la sociedad”.

En la DGAIA también lo tienen claro. “Si hablamos de que somos un país de acogida, estamos, desde luego, ante un reto: convertir a estos chicos estigmatizados en ciudadanos de pleno derecho. Es, sin duda, uno de los grandes retos que tenemos como sociedad”.