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Alfons Quintà, Andrea Levy, Juan Carlos Girauta y Xavier Collado durante un debate

Quintà, periodista, abogado, juez y martillo de herejes de la sanidad catalana

El informador fue escogido para la fundación de TV3 y del diario nacionalista 'El Observador', aunque luego se distanció de sus primeros mentores

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El periodista y abogado Alfons Quintà Sadurní (Figueres, 1943), fallecido este lunes en Barcelona, fue director de El Debat y colaborador de Crónica Global entre septiembre de 2013 y junio de 2015.

Quintà acreditaba una larga trayectoria en el mundo periodístico catalán. Tras trabajar en Ràdio Barcelona, fue delegado de El País en Cataluña, una etapa en la que destacó por sus artículos sobre el caso Banca Catalana en los que implicaba al entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.

Impulsor de TV3

Posteriormente, fue designado por el propio Pujol para poner en marcha TV3, pero abandonó el cargo a los pocos meses por sus discrepacias con el dirigente nacionalista.

Quintà también fue el primer director de El Observador, un diario impulsado por Lluís Prenafeta --mano derecha de Pujol en la época--, que debía competir con La Vanguardia como medio editado en castellano, pero de difusión nacional y contenido de apoyo al nacionalismo de CDC. Tras un tortuoso arranque y enfrentado al propio Prenafeta y al gerente del medio, Armand Carabén, Quintà fue relevado del cargo a los pocos meses, que paso a ocupar Enric Canals.

Tertuliano y experto en sanidad

En su última etapa profesional, Quintà dirigió el digital El Debat, colaboró como columnista en Avui, Diari de Girona y Crónica Global, y participó como tertuliano en diversos programas de radio y televisión. La sanidad catalana y sus casos de corrupción formaron parte de su ocupación periodística en los últimos años.

A lo largo de su vida, el periodista también ejerció otras actividades como la de oficial de la Marina Mercante, asesor científico de la Gran Enciclopèdia Catalana e, incluso, juez en la localidad de El Prat de Llobregat.

Su peculiar personalidad queda reflejada en una anécdota que corría por los círculos profesionales y que él nunca desmintió: en una ocasión, Quintà --actuando como juez-- casó a una pareja a la que metió esa misma noche en el calabozo por considerar que la propina que le dieron era un soborno.