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Panorama sin ruinas de Quilmes

Los Quilmes: la memoria recuperada de un pueblo que luchó hasta el final por su libertad

El asentamiento arqueológico, el segundo más importante de Sudamérica, es un reclamo turístico para la provincia de Tucumán

YOLANDA CARDO
5 min

El relato de esta historia comienza irónicamente con un final. La casi total aniquilación de los Quilmes, cuyos últimos supervivientes fueron forzados a abandonar sus tierras y fueron deportados hasta la ciudad rioplatense que lleva in memoriam su nombre, al sudeste de Buenos Aires. Hasta aquí llegaron, en el siglo XVII, tras recorrer cerca de 1.200Km de un penoso destierro, los últimos de una estirpe que luchó durante más de un siglo contra los conquistadores españoles para defender su patria y su identidad.

No se sabe con certeza de donde procedían aquellos primeros pobladores antes de establecerse en el corazón del Valle Calchaquí, en la provincia de Tucumán, al noroeste de Argentina. Sí se sabe, en cambio, gracias a los estudios arqueológicos, que eran una sociedad muy desarrollada, basada en la agricultura y la ganadería además de ser hábiles artesanos. Dominaban el arte de la cestería, la talla de madera o hueso, hilaban, fabricaban cerámica: enseres domésticos y urnas funerarias. Un pueblo que logró domar el indómito entorno gracias a un avanzado sistema de regadío sustentado por una red de acequias con la que abastecían de agua los cultivos de maíz, quínoa, algarroba, papa…

Vista de Quilmes

Vista de Quilmes

Las ruinas de la antigua ciudad muestran las terrazas de cultivo así como un laberíntico plano urbano con viviendas, calles y plazas en la parte baja de las laderas y en lo alto dos fortificaciones para atisbar posibles ataques.

Como la mayoría de las grandes civilizaciones andinas, su cultura se cimentaba en la convivencia armónica con su hábitat. Los fenómenos naturales eran sus dioses aunque ellos veneraban, por encima de todo, a la Madre Tierra: la Pachamama.

La batalla que duró más de un siglo

Fue a mediados del siglo XVI, con el avance de los conquistadores, bajo el mando de Diego de Rojas, cuando empezó su épica lucha numantina que duraría cerca de 130 años. Casi siglo y medio aguantaron el asedio de los españoles que vieron en este enclave, en el noroeste argentino, un lugar estratégico para abrir rutas comerciales y avanzar con la ocupación.

No se lo pusieron fácil a los invasores. Una resistencia organizada frustraba, uno tras otro, todos los intentos imperialistas por tomar la tierra que habitaban. Hasta que finalmente en el año 1665, el entonces gobernador Alonso de Mercado y Villacorta logró doblegarlos tras someterlos a un implacable hostigamiento. Muchos de ellos prefirieron quitarse la vida lanzándose al vacío desde los altos cerros. Hombres, mujeres y niños ejecutaron su cruel sentencia antes que caer en manos enemigas. Sabían con certeza las penurias que les esperaban.

Vista de Quilmes

Las ruinas de la Ciudad Sagrada de Quilmes, en Tucumán

A los supervivientes les aguardaba una lenta agonía. Un largo y cruel destierro, que no todos superaron, hacia la costa del Río de la Plata hasta llegar al que sería su último bastión, la actual ciudad de Quilmes.

El segundo yacimiento arqueológico de América del Sur

Las ruinas de la Ciudad Sagrada de Quilmes, en Tucumán, constituyen el segundo asentamiento arqueológico más importante de América del Sur, por detrás del mundialmente famoso Machu Picchu, en Perú, y un reclamo turístico para la zona.

Vista de Quilmes

Quilmes, el segundo yacimiento arqueológico de América del Sur

El Centro de Interpretación fue inaugurado en noviembre del 2018. Cuatro salas ordenadas por diferentes temáticas para conocer a fondo la historia, las costumbres y las tradiciones de este ancestral asentamiento. Dioramas animados, vídeos explicativos, infografías murales y vitrinas en las que reposan objetos originales, configuran un valioso patrimonio herencia cultural de los Quilmes. Este espacio supone la antesala de la visita por las ruinas de la ciudad que fue el hogar de un pueblo valiente e indomable, que no temía a la muerte sino al sometimiento.