Menú Buscar
Martina, prostituta de lujo, posa en una sesión de fotos / CG

“El día que las putas hablemos de los políticos, se legalizará la prostitución”

Entrevista a una ‘escort’ que aplaude a dirigentes como Montserrat Tura o Albert Rivera por defender el trabajo sexual

9 min

Tiene 45 años, una hija de 9 años y un compañero sentimental que respeta su trabajo como prostituta de lujo, en el que lleva desde los 18 años. Martina (nombre profesional) explica a Crónica Global en una entrevista sus inicios en el mundo del trabajo sexual, su lucha diaria contra los estigmas que le impone la sociedad y la que debería ser la actuación de las Administraciones.

-Pregunta. ¿Cómo se introdujo en la prostitución?

-Respuesta. Terminé de estudiar, quería trabajar y quería hacer una serie de cosas que valían bastante dinero como estudiar Protésico Dental, sacarme el carné de conducir, comprarme un coche… Lo hice para ganar dinero rápido.

-¿Por dónde se empieza?

-Siempre miraba los anuncios del periódico. Llamé a varios sitios y en uno de ellos, La Vie en Rose, me atendieron educadamente y me dijeron que querían conocerme. No empecé haciendo un horario, íbamos con busca y nos llamaban para concertar citas con señores. Luego ya entré a trabajar con otras compañeras, con un horario estipulado, para conocer más clientes. Nunca trabajé de noche siendo jovencita, solo de día. A partir de los 30 años, me dijeron que la noche daba dinero y podía ganar mucho más dinero.

-Y también clientes.

-Exacto. Ahora, por ejemplo, estoy cerrando una cita con un chico parapléjico para la noche de este sábado que ya me ha ingresado la mitad del dinero. Es un servicio de mil euros.

-¿El primer servicio como prostituta es lo más duro?

-No, eso son tópicos. Recuerdo que le decía a un amigo ‘No sé si podré ser prostituta’ y mi prueba de fuego fue meterme en un cine porno lleno de hombres. Escuchas lo que es la prostitución, un mundo tan sórdido, y crees que todo el mundo va drogado y borracho, que todo el mundo tiene proxeneta y todas esas infamias. Yo me metí en ese cine, recuerdo que me tocaban y yo decía: ‘Bueno, pues si es esto…'. Maldita ingenuidad.

-¿Aquello fue lo más duro?

-No, lo peor es siempre la ingratitud social. Que no se vea bien mi trabajo, que no se admita que somos necesarias. La sexualidad es un derecho fundamental.

-¿Cómo le trata la sociedad?

-Ahora ya paso de todo, pero en ocasiones me he escondido. Por ejemplo, en algunas reuniones familiares como una boda. Intentas ir lo más discreta posible, te pones unas gafas neutras aunque no lleves para que no se te conozca. Pero es absurdo, si has tenido un hombre a dos centímetros, es difícil pasar desapercibida. Luego aparcas todo esto y piensas que no eres ninguna terrorista, eres una mujer pública y punto.

-¿Siempre ha trabajado de prostituta?

-No, he tenido negocios como peluquería, salón de estética, de tatuajes y piercings… También he tenido tiempos en los que he conocido a alguien, me he enamorado y me ha ayudado económicamente para no tener que trabajar de escort.

-¿Cómo es el día a día de una 'escort'?

-Pues igual que el de cualquier mujer, solo que nuestro trabajo son citas que pueden ser de una hora, de dos o de todo un día o toda una noche. Lo bueno que tiene mi profesión es que le puedo dedicar más tiempo a mi hija que cualquier otra mujer que tenga que estar ocho horas en su puesto de trabajo. Tengo libertad horaria.

-¿Su hija sabe de qué trabaja?

-No. A base de entrevistas como esta pretendo dejarle muy claro a mi hija cuál es mi profesión para que el día de mañana sea más fácil sentarme y explicarle. Quiero documentarla, no con lo que se ve la mayoría de veces en los periódicos, sino que sepa la realidad de mi profesión. Qué hace mami, cómo atiende al teléfono, cómo se levantaba y se marchaba del comedor donde ella estaba para poder tener una conversación de trabajo. Tiene nueve años y ahora no lo puede entender.

-¿Y su compañero sentimental lo entiende?

-Sí, pero no es lo que él idealiza. Siempre hay un punto en el que hay un estigma. Mi familia también lo acepta, pero mi hermana siempre acaba diciéndome que, siendo auxiliar de clínica, puedo dedicarme a ese trabajo en cuanto yo decida. Me gustaría que entendiera que llevo casi 30 años en mi profesión y que no quiero ejercer de auxiliar de clínica. Puedo envejecer en mi profesión.

-¿Estar embarazada supuso algún problema para su trabajo?

-Qué va, hay un tipo de hombre al que le gusta la mujer embarazada por la ternura que te da. No es una mujer enferma y no es necesaria la penetración. Existe ese sexo dulce, de caricias, donde tu pecho está más turgente que nunca y es todo más erótico. Cada encuentro tiene su morbo.

Martina, prostituta de lujo, en una entrevista con 'Crónica Global' / CG

Martina, prostituta de lujo, en una entrevista con 'Crónica Global' / CG

-¿Qué tipo de clientes tiene?

-Es curioso, porque a partir de los 40 tenemos hombres más jóvenes. Son críos de veintitantos. Cuando tienes 18, te llaman los de 60 años y luego, tu público es mucho más joven. Buscan esa madre follable, con perdón. Un tipo de sexualidad con una mujer con experiencia.

-¿Habría que regular la prostitución?

-Y tanto. En tiempos atrás, las mujeres tenían un carné sanitario y, hoy, las mujeres pasamos los controles por voluntad propia. Habría que regularla no solo por un tema económico de tener derechos y deberes, para poder cotizar en la Seguridad Social como en cualquier país civilizado.

-¿Estamos atrasados?

-Estamos en Españistán. Las mujeres se anuncian con la cara tapada y, si ellas pudieran liberarse del estigma, sería todo más fácil. En páginas extranjeras, las mujeres se muestran a cara descubierta. Sería importante visualizarlo, normalizarlo.

-¿Hay una doble moral, sobre todo, política?

-Sí, parece que los políticos nunca van de putas. Yo creo que el día que las putas hablemos de los políticos, será verdaderamente cuando se tendrá que regular o legalizar. Todas, en nuestra larga trayectoria, hemos tenido políticos como clientes y es más lo que callamos que lo que decimos. Si la prostituta hablara, las columnas del matrimonio se tambalearían. Pero hay otros políticos como Montserrat Tura, por suerte, y no las socialistas de ahora que nos quieren erradicar y abolir.

-¿Algún político actual que luche por ustedes?

-Albert Rivera me gusta mucho. En mi blog escribí una entrada donde me muestro a favor de él porque en su campaña lleva la legalización de la prostitución. Me pareció fantástico.

-¿Piensa en la jubilación?

-En principio, no. Quiero terminar de preparar económicamente mi jubilación y sé que puedo hacer otras cosas, pero me veo jubilada con mi profesión actual. Me genera dinero y me encanta.