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La pulsera que su inventor denomina 'Detector de pulso post-mortem' / CG

Este muerto está muy vivo

Un ingeniero malagueño inventa una pulsera que detecta el mínimo atisbo de vida en un presunto cadáver

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Gonzalo Montoya Jiménez, un recluso de la cárcel de Asturias, salvó la vida de milagro. En realidad, salvó la vida después de haberla perdido, al menos sobre el papel.

Este recluso apareció aparentemente muerto​ en su celda el pasado 8 de enero. El médico de la cárcel, tras una primera exploración, certificó su defunción y otros dos facultativos corroboraron el inicial dictamen. A continuación lo metieron en una bolsa y lo llevaron a la morgue del hospital concertado de Asturias.

El muerto ronca

Gonzalo Montoya Jiménez, el recluso que salvó la vida

Gonzalo Montoya Jiménez, el recluso que salvó la vida

Allí, de forma insospechada, lo que se suponía que era un cuerpo inerte resultó ser una hombre vivo.

Los empleados de la morgue escucharon unos sonidos constantes y acompasados que procedían del interior de la bolsa en la que se encontraba el cuerpo de Gonzalo. Abrieron la bolsa y, estupefactos, constataron que aquellos sonidos eran… ¡ronquidos! Gonzalo estaba vivo y a punto de ser introducido en una cámara congeladora como paso previo al ataúd.

Grave confusión

Los médicos confundieron su muerte con lo que había sido una ataque epiléptico. Esta grotesca situación quizá se hubiera evitado si los doctores hubieran colocado en la muñeca del presunto cadáver la pulsera que ha inventado el ingeniero malagueño Francisco Navas.

Este artilugio, que su inventor denomina “detector de pulso post mortem”, nace con vocación de ayudar a los médicos y enfermeros, y para subsanar posibles errores de percepción como el que se cometió con Gonzalo Montoya.

Francisco Navas, el ingeniero malagueño con la pulsera / CG

Francisco Navas, el ingeniero malagueño con la pulsera / CG

Pulso 'post mortem'

Su inventor ha explicado que esta pulsera es “una herramienta a de seguridad al servicio de la medicina o ante las eventualidades que pudieran surgir”.

Navas ha trabajado durante meses en la creación de un prototipo y ha presentado oficialmente en el mercado esta pulsera que dispone de batería para tres días. Según explica el inventor, “durante esos días, en caso de que el cadáver ofrezca repentinos síntomas de vida, la familia allegada recibirá un aviso en su teléfono móvil”.