Las prostitutas de Barcelona, contra el burdel de muñecas hinchables

Critican que se les relegue a un objeto sin alma y envían mensajes a los clientes para concienciarles de las diferencias con una mujer real

La muñeca hinchable de rasgos africanos del prostíbulo de Barcelona / LUMIDOLLS
07.03.2017 00:00 h.
3 min

Las reacciones a la apertura del primer prostíbulo de muñecas hinchables situado en Barcelona no han tardado en aparecer. Apenas han trascurrido 15 días desde la inauguración y ya ha levantado ampollas entre distintos colectivos, entre los que se encuentran las propias prostitutas. Las de carne y hueso.

Rechazan la idea de ser substituidas por las sex doll, como se les llama a estas muñecas, que esperan a sus clientes con la ropa que ellos quieren y en la posición que ellos han decidido, siempre que hayan efectuado la reserva. Todo, por un módico precio de 80 euros la hora; 150 euros la hora y media, y 170 euros las dos horas de servicio.

Un fetiche más

“Es una estrategia más del patriarcado que nos presenta como objeto sin derecho ni alma. Un privilegio de las clases pudientes”, explica a Crónica Global Janet, prostituta del Raval de Barcelona con más de 30 años de experiencia en el sector.

Considera la iniciativa como “un fetiche más de muchos hombres y mujeres que desean volver a una infancia tal vez carente de afecto o simplemente inexistente” y recuerda que este tipo de burdeles no son nuevos, ya que en Estados Unidos y Europa hace tiempo que funcionan.

Una de las muñecas hinchables a disposición de los clientes en el burdel de Barcelona / LUMIDOLLS

La prostituta lamenta que las muñecas hinchables de este burdel se conviertan en un reclamo sexual que relegue a las trabajadoras reales a un objeto y las sitúe “no como un sujeto político que exigirá derechos laborales y constitucionales”.

Mensaje a los clientes

Por su parte, la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) también se ha posicionado en contra de la apertura de este nuevo burdel en Barcelona. A través de sus redes sociales, envía mensajes a los potenciales clientes recordando las diferencias que aportan las mujeres reales.

“El sexo-afecto de una persona no puede proporcionarlo una muñeca. Son servicios distintos y compatibles. Ellas no comunican”, publican. “No te escuchan ni acarician, no te consuelan ni te miran. Tampoco te dan su opinión, ni saborean contigo una copa de cava”, concluyen.

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