Menú Buscar
Aida Lima, prostituta y escritora de Barcelona, en una imagen propia / CG

Aida, prostituta y escritora: "Lo paso peor en Tinder"

La 'escort' boliviana de 36 años lanza su primera obra desde Barcelona, un libro basado en su experiencia: "¿Legalizar o prohibir mi oficio? Yo trabajo bien así"

7 min

Aida Lima espera a la convalidación de su título de arquitecta técnica. "Ha llegado de Bolivia recientemente", explica. El certificado universitario de esta barcelonesa de 36 años no le abrirá la puerta a desempeñar su oficio en la Ciudad Condal. Porque ella no quiere. "Lo tengo que pensar, pero no volveré a trabajar de lo que hacía. Estoy bien así", explica desde una ciudad que trató de ilegalizar la prostitución en 2018.

Ese intento de perseguir a los puteros no amilana a Aida, que ingresa a tiempo completo haciendo de prostituta, acompañante, escort o puta, nombres todos ellos con los que se siente cómoda. Es estudiante de máster --lo finalizó en julio-- y, desde ahora, escritora a tiempo parcial. Acaba de publicar Juegos de Rol (Universo de letras), una obra que se basa en sus experiencias en la cama a cambio de remuneración en la capital catalana. "Tenía que explicar lo que he vivido y he sentido, mi viaje emocional", explica.

"Me gusta ejercer, le encontré el 'punto'"

Procedente de Bolivia, Aida llegó a Barcelona con un oficio y ahorros. "En mi país tenía una empresa de exportación-importación de cerveza. Era mi empresa. Y hacía trabajos a tiempo parcial de arquitecta técnica para el ayuntamiento de mi pueblo", recuerda. Hasta que cambió. "Fue la necesidad económica --admite--. Fíjate que llegué a España y pude vivir un año y medio con los ahorros que había generado mi empresa". Pero llegó el momento en que tuvo que buscar.

prostituta aida escritora
Aida Lima, prostituta y escritora de Barcelona / CG

"Leí en el periódico un anuncio de un empleo en el que ganabas 4.000 euros. Llamé y envié mis fotos por WhatsApp, aunque me pareció raro. Era en Lloret de Mar (Girona)", ilustra. Fue en la localidad de costa donde Aida empezó a prostituirse. ¿Explotada? "No, lo decidí yo. Pero el trato no me gustaba. Trabajaba para [mujeres] rumanas que publicaron fotos de mí en un portal web. Sin avisarme --yo no conocía este mundo-- y fotos que eran falsas", lamenta. Salió. "Decidí establecerme como independiente", desliza.

"¿Prohibir o legalizar? Yo estoy bien así"

Dicho y hecho. Aida buscó anuncios de pisos para ejercer en solitario y se lanzó. "Fue difícil, sí. No mentiré. Me costó un esfuerzo y lágrimas, pero le encontré el punto. La necesidad hace que te adaptes a todo", reconoce. Lo que es más, ahora admite que le gusta su desempeño. "Las experiencias que he vivido ni las imaginaba. Yo venía de un pequeño pueblo de Bolivia en el que en la cama haces el amor con el misionero y basta", rememora. Se prostituyó, sí, y anotó lo que vivió.

prostituta escritora puta novelista
Aida Lima, prostituta y escritora de Barcelona / CG

"Iba escribiendo lo que vivía junto a la fecha del día, porque eran experiencias emocionales muy intensas. Un día que asumí el rol de una viuda francesa, cuando llegué al hotel abrí el PC a toda prisa y me puse a teclear. ¡Tenía que contar lo que había vivido!", aclara. También entró en contacto con foros de prostitución: se sumó a SexomercadoBCN. Llegó a acudir a las quedadas grupales con usuarios. "Fue muy respetuoso, como quedar en una discoteca", describe. Ahora tiene hasta web propia.

"La trata existe"

De sus anotaciones privadas ha salido Juegos de Rol, su primer libro. Aida lo ha lanzado para satisfacción personal, "sin expectativas". Según ella, "le llena que haya sido publicado". "¿Un best-seller? Con que esté por ahí me basta", zanja. En la obra, Aida explica como ha ejercido la prostitución en Barcelona. "Es un volumen para los amantes de la literatura erótica. Ya tengo clientes que quieren que se lo dedique", avanza. En sus experiencias, ¿ha sido todo de color de rosa? "En absoluto. Hay mucho sufrimiento por ahí. Pero te acabas adaptando. Los seres humanos podemos con casi todo. Al final yo lo he pasado peor en Tinder que con el sexo de pago. Me han maltratado más en las apps para ligar", remacha.

De hecho, además de escort, estudiante de máster y escritora, la vecina de Barcelona se sumó al activismo con el sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS. "Me decepcionó su clasismo. Miran solo por ellas, por sus subvenciones y para ganarse la vida, y denigran a las que están más mal" critica. Pide denunciarlo. "Que salga en la prensa lo que hacen. Estoy muy decepcionada". En el campo laboral, admite que "la trata existe", pero que no es mayoritaria. Desde una ciudad que ha debatido prohibir el sexo a cambio de dinero, lanza su desiderátum. "Las que queremos ejercer voluntariamente debemos poderlo hacer. A mí me gusta el dinero, sí, pero también la libertad que me da. Soy muy bohemia. La policía debe perseguir la trata, pero no a nosotras", concluye.