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Varios alumnos con sus mochilas en la vuelta al colegio / EFE

Los profesores salvan el caos de la vuelta al cole al que les abocó el Govern

El regreso a las aulas no ha ido acompañado de incidentes graves pese a la falta de recursos humanos y materiales advertida por los docentes

5 min

Calma chicha en la vuelta al cole. El primer día del regreso a las aulas en Cataluña ha estado marcado por la incertidumbre sobre cómo se desarrollaría la nueva etapa escolar bajo la amenaza del coronavirus. Pero pese a la falta de recursos humanos y materiales ofrecidos por la Generalitat, la jornada ha transcurrido sin incidentes remarcables gracias a la labor de los profesores, que se han involucrado intensamente en la reapertura de los 5.500 centros educativos de la comunidad.

"A primera hora de la mañana estábamos en los centros haciendo horas extra para asegurar las entradas escalonadas de los alumnos", ha señalado un portavoz sindical de Csif. "Hemos actuado de la mejor forma posible, pese a la sensación de miedo que cunde entre la plantilla", asegura. Esta sensación es extendida entre las fuentes consultadas por Crónica Global, que achacan a la voluntad de los docentes y no a la actuación de la Generalitat la relativa normalidad con que se ha vuelto a las escuelas.

Los grupos burbuja no se cumplen

Sin embargo, los problemas siguen ahí. El más importante de ellos, las sobreratios que impiden configurar los grupos estables de convivencia aconsejados por los expertos sanitarios para prevenir la propagación del virus. Según esta misma fuente, "se han dado casos en primaria de aulas con más de 25 alumnos". Aunque la situación en secundaria ha sido peor: "Hemos tenido grupos de 31 o 32 en algunos institutos catalanes".

El propio conseller de Educación, Josep Bargalló, reconoció hace semanas que las ratios de 20 menores por clase eran una mera "orientación". Y así ha sido: un 30% de los grupos infringen esta ratio. Los sindicatos contraargumentan que si se hubiera puesto suficientes medios en manos de los colegios se podría haber alcanzado este objetivo. Es lo que considera Ramón Font, delegado de Ustec: "Los grupos burbuja solo están en la mente de los técnicos. Para reducir la proporción de estudiantes debería haberse contratado a 40.000 profesionales adicionales". Además, Font revela que en la enseñanza pública, tan solo han llegado 2.500 profesores de los 3.200 comprometidos por el Govern.

Niños entran a sus clases / EP
LA ENCUESTA ¿Qué le ha parecido el primer día de la vuelta al cole?

Los profesores, a la expectativa

Los próximos días serán clave para asegurar la presencialidad en las escuelas catalanas. Manuel Pulido, representante educativo de CCOO, concuerda en que "no tenemos malas sensaciones de este primer día, aunque queremos saber qué sucederá en las próximas semanas". Algunos flecos, como la gestión de los accesos a los centros o la provisión de material de protección, están prácticamente garantizados --pese a que Educació sigue sin proporcionar Equipos de Protección Individual (EPI) a los claustros--.

Con todo, la masificación de las aulas es un factor de riesgo que preocupa a los profesionales. "¿Cómo se garantizarán las distancias de seguridad?", se pregunta Font, que no tiene claro que se puedan mantener las medidas de prevención con las plantillas actuales y sin contar con suficientes espacios alternativos acondicionados para dar clase. Cuestiones que las organizaciones sindicales barajan como suficientes para convocar una huelga educativa como "medida de presión" contra una Generalitat que llega tarde.

Incidencias mínimas

El curso escolar ha arrancado en Cataluña con 210 alumnos y 253 profesores menos por haber dado positivo por Covid-19 o haber entrado en contacto con alguna persona diagnosticada. Una cantidad muy pequeña si se compara con el millón y medio de estudiantes y los 81.000 profesionales que conforman la comunidad educativa.

Sin embargo, el colectivo Així no tornem (formado en su mayoría por progenitores de hijos con patologías) ha informado de que unas 5.000 familias han optado por no llevar a sus hijos a clase. Señal de que todavía hay dudas en las sociedad catalana sobre la seguridad del regreso a las aulas por la pandemia.

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