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Dos hombres recogen uvas en las tierras del Priorat / PRIORAT TURISME

El Priorat, un lugar imprescindible para los amantes del vino

Visitar bodegas, catar vinos y descubrir los paisajes de los que nacen son algunas de las posibilidades que ofrece esta comarca catalana a los aficionados al enoturismo

08.01.2019 15:37 h.
6 min

El turismo enológico está más de moda que nunca. Son muchos los viajeros que se animan a organizar sus escapadas por el mundo para descubrir los mejores vinos. Conocer las zonas en las que se cultivan las uvas y el proceso que siguen desde que crecen en el campo hasta que llegan a la mesa cada vez atrae la curiosidad de más gente.

En Cataluña, por ejemplo, los aficionados a los caldos encontrarán en la comarca del Priorat un lugar de obligada visita. Situada entre la sierra de Montsant (que la comprende) al norte y el conjunto formado por la Mola de Colldejou, la sierra de Llavería y la sierra de Santa Marina al sur, es una de las zonas vinícolas más prestigiosas a nivel global. En ella los interesados pueden visitar sus bodegas, catar sus vinos o recorrer los paisajes en los que nacen unos vinos de prestigio internacional.

DOQ Priorat y DO Montsant

Desde Priorat Enoturisme explican que la "la DOQ Priorat y la DO Montsant son destacados referentes de la escena del vino en Cataluña y Europa. La conjunción entre tradición y modernidad, naturaleza y agricultura, profundidad y frescura, imprimen un carácter singular y universal a sus pueblos y sus vinos de garnacha y cariñena". En la zona destaca el Parque Natural de Monstant o en Siurana como confluencia de culturas: árabes, judíos y cristianos poblaron esta tierra. Aunque "el alma del Priorato" tiene su casa en Escaladei. "Allí uno descubre que ésta es una tierra sagrada donde la luz se deja contemplar", comentan desde la institución.

Uvas recogidas en los viñedos del Priorato / PRIORAT ENOTURISME

Uvas recogidas en los viñedos del Priorato / PRIORAT ENOTURISME

Los amantes del vino se encontrarán en El Priorat con una comarca vinícola con una producción pequeña y diversa, pero que ofrece visitas y actividades muy íntimas que permiten comprender las cualidades únicas de los vinos y aceites de la región. "Ofrecemos un trato cercano como el mejor camino para la inspiración para comprender el terruño. Nuestro objetivo es mostrar un territorio singular, vinos únicos y gastronomía local con la mirada puesta en la calidad. La arquitectura y el patrimonio, la herencia cultural y los valores de la naturaleza están latentes. El entorno, el clima y, cómo no, las tradiciones provocan, definen y promueven el diseño de las estaciones en el Priorato".

Terrazas para cultivar los viñedos

La Agencia Catalana de Turismo, por su parte, también recomienda hacer una ruta por el Priorat y probar sus excelentes vinos "con el gusto singular que les da la tierra de llicorella, una piedra de pizarra, gris y áspera". Según la agencia, los uqe se acerquen a la comarca comprobarán que, "además de ser una tierra especial, el Priorat tiene una geografía abrupta, de pendientes muy pronunciadas y paisajes espectaculares. Tanto es así que los viticultores han de construir terrazas para cultivar los viñedos", lo que hace aún más especial la vista de los campos de vides.

Entre las múltiples posibilidades que ofrece esta comarca destaca el maridaje de vino y cultura que se realiza en la bodega modernista agrícola Falset Marçà, construida por César Martinell, un discípulo de Antoni Gaudí. Se trata de un espectacular edificio que forma parte de la ruta de las afamadas catedrales del vino que concentra un conjunto de bodegas con edificios monumentales.

Cartuja de Escaladei

Otra visita que los amantes del vino no se pueden perder es la Cartuja de Escaladei, la primera cartuja que se edificó en la península Ibérica, en el siglo XII. "Fueron los monjes los que durante aquellos años enseñaron a los agricultores a sacar provecho de los viñedos. Puedes visitar lo que queda del portal barroco, una celda y la iglesia", señalan desde la ACT, que también recomienda "acercarse hasta Capçanes y probar el vino kosher, un caldo puro que se exporta a todo el mundo y que es elaborado según las costumbres tradicionales judías y que un rabino ha de certificar como tal".

Los aficionados al senderismo pueden recorrer a pie los Caminos del Vino y del Aceite, una ruta de once kilómetros que transcurre entre viñedos por antiguos caminos carreteros abandonados que han sido recuperados y señalizados especialmente para la ocasión. "Puedes pararte a visitar las bodegas, pero también puedes conocer el proceso de elaboración del aceite virgen extra en cualquiera de los seis molinos de la zona. Y si no quieres ir a pie, siempre puedes utilizar una bicicleta para recorrer el itinerario", subrayan.