La prensa condena el espectáculo televisivo con la muerte de Gabriel

Los rotativos piden una reflexión conjunta respecto al tratamiento de los sucesos para que no se utilice por el "oportunismo político" ni sirva para atizar las bajas pasiones

Los linchadores
14.03.2018 09:37 h.
5 min

La prensa sigue marcando el ritmo de lo que es noticia. Pero las televisiones, a menudo, viven del espectáculo que envuelve estos hechos noticiables. Priorizando el morbo o el rumor por encima de la información. 

Ha tenido que ser la madre del pequeño Gabriel Cruz, fallecido a manos de la novia de su padre, Ana Julia Quezada, la que pida sensatez y no dejarse llevar "por el odio" ni la sed de venganza. Este guante ha sido recogido por la prensa, que ha criticado el papel de las televisiones con respecto al caso de este menor desaparecido y asesinado en Níjar (Almería) que ha conmocionado a España.

Los editoriales y artículos de opinión de los principales rotativos hacían referencia a esta suerte de relación simbiótica entre las "redes sociales" y la televisión, en el que prima la inmediatez por delante de la veracidad. En una columna de opinión, el primer diario a nivel nacional, El País, hablaba incluso de "televisión carroñera" para describir este fenómeno en que cualquier elemento no contrastado puede servir para llenar estos programas matutinos y magazins de tarde que se extienden durante horas y horas. "Es evidente el interés de la audiencia por el suceso, eso ha quedado claro. Pero no todo vale por la audiencia. Y si la función de Sálvame es entretener, mejor que se centren en eso y dejen la información y análisis a los expertos en eso", argumentaba Natalia Marcos. 

"La peor raza de este oficio"

En la misma línea, el editorial de este periódico hablaba de la "lección" de la madre del pequeño, Patricia Ramírez. "No solo aporta una lección de calma a un ambiente enrarecido por la exigencia en la calle y en las redes de un castigo ejemplarizante rayano en la venganza, sino que sitúa a toda la sociedad ante un estándar moral de gran altura del que nadie debería permitirse descende".

Mucho más contundente era el artículos Los clics, en el diario El Mundo, sobre el papel del periodismo: "Alrededor del cadáver de Gabriel se congrega, de nuevo, la peor raza de este oficio (y de otros) agitando a los caimanes. A los de la pena de muerte. A los sedientos de venganza. A los percursionistas de furgón policial. La muerte del muchacho se la suda. Ellos disfrutan la emoción de vivir del deshecho y su tragaperras".

Pocas veces desde Madrid y Barcelona coinciden en el diagnóstico. La Vanguardia también se mostraba crítica con esa exhibición emocional que ensucia cualquier debate racional, ya sea sobre la prisión permanente revisable o el papel de los medios de comunicación en el tratamiento de estos sucesos. En la editorial del diario del Grupo Godó denunciaban el "anonimato" de las "redes sociales" que no sirve para realizar un dabte constructivo Asimismo, instaban a no caer en el odio: "La expresión de la repulsa a un asesinato tan brutal y sinsentido no justifica la exacerbación del odio ni las peticiones de venganza". 

Crítica y autocrítica

La directora del Ara, Esther Vera, rubricaba este martes en el periódico que dirige un artículo en el que pedía reflexionar para que estos sucesos no sirvan de "oportunismo político": "La televisión tiene momentos algidos de histeria con el tratamiento de sucesos que, cuando se acompañan de oportunismo político muestran una de las caras más miserables del oficio". 

Crítica y autocrítica. Este ha sido el posicionamiento de la prensa escrita. Un llamamiento unánime a exigir profesionalidad y mesura a la hora de tratar información que suscita las pasiones más bajas entre la ciudadanía.

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