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Vista del Hospital Materno-Infantil de Vall d'Hebron, el mayor complejo médico de Cataluña / EP

¿Por qué pierde calidad el mayor hospital de Cataluña?

Un colapso estructural, errores en la gestión y un aumento de pacientes graves condenan las urgencias de Vall d'Hebron

13.12.2016 00:00 h.
7 min

¿Por qué se saturan las urgencias del mayor hospital de Cataluña? Vall d'Hebron vuelve a estar en el punto de mira tras sufrir una congestión severa de las urgencias durante el puente de la Constitución y el fin de semana. Trabajadores y pacientes del complejo médico indican varias causas de los embozos periódicos de la institución estrella de la sanidad pública catalana. "Colapso estructural, mala gestión de la gerencia y aumento de los pacientes graves", resume un empleado.

Oficialmente, la dirección del hospital sólo admite una "alta afluencia" de enfermos entre los días 5 y 11 de diciembre. Las 150 personas atendidas cada día por encima de la media suponen, asegura la gerencia, un incremento con respecto el conteo de usuarios, que ya es un 5% superior al del año anterior.

El lunes, el complejo médico atendió a 261 personas. Un total de 70 esperaban cama en hospitalización.

"En todos los casos se ha atendido a los pacientes. Y se han activado los recursos necesarios para hacer frente a la situación", subrayó el centro. Ello incluye más personal para cubrir todas las áreas y derivaciones de pacientes internas (a Traumatología y el Hospital Materno-Infantil) y externas (al Parc Sanitari Pere Virgili, Centro Sanitario Isabel Roig y Hospital Sant Rafael).

Colapso estructural...

Los trabajadores tienen una opinión distinta. "Las urgencias del Área General se han quedado pequeñas. Eso es una evidencia. El colapso del fin de semana, que ha terminado con los trabajadores exhaustos, viene de lejos y se repite periódicamente", señala la CGT. Así, la unidad es incapaz de absorber a los enfermos que acuden desde el área de referencia (450.000 personas) y a los de las especialidades por falta de espacio.

"Vall d'Hebron es líder en muchos campos. Otorrinolaringología u oftalmología, por ejemplo. Estos dos campos generan muchas urgencias que vienen de toda Cataluña. En enero se dice que el Hospital de Sant Pau y el Clínic abrirán unidades en este terreno. De momento, la mayor parte de la atención compleja de estas especialidades en Barcelona la carga Vall d'Hebron", alerta otro portavoz sindical.

Por su parte, los usuarios, agrupados en la coordinadora SAP Muntanya, lamentan que la gerencia sea cicatera con el espacio. "Plazas que había en la planta diez no se abrieron hasta que presionamos en octubre. En Navidad querían volver a optimizar camas y el personal lo ha impedido. La obsesión por contar al céntimo es total", sostienen.

...gestión discutible...

A las estrecheces del edificio general, que abrió en 1956 y ha sido ampliado y renovado varias veces, se le suma una gestión mejorable. "El caos del puente y el fin de semana no es nuevo. Ocurre a menudo con los festivos y sábados y domingos. Falló la dirección médica, que es la responsable de que haya médicos que liberen camas de hospitalización", apuntan fuentes cercanas a la cúpula.

Según esta versión, en la diana de las responsabilidades habría que colocar a la directora de la Unidad de Urgencias del Área General, Assumpta Ricart.

Otro empleado cercano a la dirección apunta más alto. "La doctora Ricart no es responsable. Es una profesional comprometida. Lo que falla es que la dejan vendida ante el Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut) y su hombre en la gerencia: Vicente Martínez Ibáñez".

"Un ejemplo --continúa el profesional--. Por la mañana hay siete adjuntos en las urgencias del Área General. Por la tarde, sólo uno. El resto son residentes, muy motivados, pero incapaces de drenar el trabajo tan rápido como sus compañeros. Eso es gestión".

...y el personal quemado

El lunes, muchas de las voces consultadas por este periódico subrayaban la tibia reacción de la Consejería de Sanidad y del gerente. "Dejan al personal que cargue con el peso de la crisis y no los defienden: dicen que se trata de un 'episodio puntual'", lamentan fuentes sindicales.

La prudencia de Sanidad y su hombre en Vall d'Hebron ha sublevado a los trabajadores. Voces conocedoras de la situación hacen hincapié en la mala relación entre Martínez Ibáñez y la propia Assumpta Ricart, una persona clave en la gestión de las urgencias.

"Martínez Ibáñez es un hombre de la Consejería. Viene, cumple el presupuesto y se va. No está comprometido con el proyecto como otros cargos o el personal de base. Figura más que resuelve, sabedor de que está de paso. Y eso irrita", añade una de las fuentes consultadas.

Resultado: esperas insoportables

La dirección de Vall d'Hebron reitera que "todos los pacientes son evaluados y pasan un primer cribaje médico". Los trabajadores responden que "los filtros no significan tratamiento", y que éstos los realiza una enfermera. En palabras de una profesional, "hasta que le visita un médico y empieza a seguir un tratamiento regulado, un paciente puede esperar cinco horas o cuatro días en camilla".

La demora se agrava por la nueva tipología del paciente. Los usuarios de más de 80 años, con patologías complejas o enfermos oncológicos --hay consenso en un incremento de este tipo de urgencias-- acuden desde centros médicos de toda Cataluña.

"Es natural que les deriven a Vall d'Hebron ante la menor duda. Los ambulatorios no tienen capacidad o no se atreven. Y otros hospitales confían en la pericia de los profesionales y el equipo de este hospital. Pero ello deja menos espacio para otras urgencias. ¿El resultado? Usuarios indignados y trabajadores quemados", apostilla otro empleado.