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Imagen aérea del 'cajón' de Sants / CG

¿Por qué sigue a medias el ‘cajón’ de Sants?

El plan urbanístico incluye el derribo de Can Vies, que el ayuntamiento está a favor de replantear

25.02.2017 00:00 h.
5 min

Seis meses después de la inauguración de los Jardines de la Rambla de Sants, todavía queda lejos el final de las obras del cajón que cubre las vías del metro y Rodalies. Falta la tercera fase del proyecto, que incluye el derribo del centro social okupado Can Vies y de otros dos edificios, la mayoría en alquiler. Hace 14 años que se aprobó el plan, y, por tanto, que estas piezas están afectadas.

Esto significa que hay limitaciones a la hora de pedir ciertos permisos, como los de obras, y que los precios de estos pisos se han desplomado. La mayoría, son de alquiler. Como el proyecto está encallado y su continuación no tiene fecha, varias entidades del barrio pretenden reactivarlo con una propuesta: desafectar las tres parcelas y abrir un proceso de participación ciudadana para cambiar el plan urbanístico inicial.

Desacuerdo vecinal

El punto más conflictivo es Can Vies. El proyecto prevé el derribo del edificio público para construir un acceso de la rambla aérea a la parada de metro de Mercat Nou. Los grupos de vecinos que han presentado la propuesta son partidarios de conservar la casa okupada. El gobierno municipal, no lo ve mal.

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Según fuentes del ayuntamiento, la llegada de las sugerencias cambia los tempos del proyecto. Será a lo largo de 2017, prevén, que quede claro cómo se desarrollará la tercera fase. La concejala del distrito, Laura Pérez, afirma que “éste es el momento de empezar a trabajarlo": "Estamos más cerca de una solución”.

Pero no todos los vecinos están de acuerdo. Varias entidades apoyan mantener el plan como está dibujado, así como voces de la oposición. Desde el PP atribuyen a la “afinidad” entre el equipo de Colau y los okupas la inclinación por preservar Can Vies. Fuentes del partido destacan que la “propia alcaldesa reconoció que ningún técnico municipal ha entrado en el edificio desde 2014”.

El gobierno municipal

Los restauradores de la zona se añaden a la reivindicación de preservar el plan proyectado por el momento. Es el caso del dueño de uno de los bares justo delante del acceso a la parada de metro de Mercat Nou. “A nosotros nos iría muy bien eliminar la barrera de Can Vies; abrir el paso sería una forma de que los vecinos no tuvieran que dar la vuelta y transitaran más fácilmente por la zona”, asegura.

La desavenencia existe también dentro del equipo municipal. El PSC, que entró en mayo en el Gobierno de Colau, mostró desde el principio su posición favorable a derribar Can Vies. Laura Pérez cree que los socialistas “aceptarán nuevos consensos; la situación actual no es la de hace un año”.  

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Problemas perpetuados

La principal polémica que se creó alrededor de la inauguración del cajón fue la situación en la que quedaron algunos edificios cercanos a la rambla aérea. Tan cercanos, que algunos balcones han quedado a menos de dos metros de distancia. Esta situación todavía no se ha solucionado. Fuentes del ayuntamiento aseguran que el diálogo está abierto.

Una pantalla verde o vidrios opacos son las posibilidades que se barajan, todo a coste del consistorio. Fuentes municipales recuerdan que el plan ya estaba dibujado cuando llegaron los vecinos a estos pisos. La primera opción de los ciudadanos de la zona era soterrar las vías, aunque los arquitectos lo vieron imposible y se diseñó el cajón. Más de 10 años después del inicio de las obras, su finalización continúa sin fecha.