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Centro de estética y peluquería Hernand, donde, según los vecinos, se practica el masaje con 'final feliz' y otros servicios sexuales / CG

Las peluquerías con 'final feliz' de Barcelona, también en la zona pija

Un centro de estética con posible 'premio' al final del masaje funciona con discreción en la zona alta de Barcelona

15.07.2018 00:00 h.
5 min

El modelo de masaje con propina que en su día popularizaron las peluquerías chinas de Barcelona, parece no ser exclusivo de los ajustados precios del masaje oriental. Al lado del Turó Park y en una zona exclusiva, existe un centro de masaje con final incierto. Los vecinos de la zona relatan conocer la actividad del local, pero al ser un centro nada bullicioso que trabaja en horario comercial, nadie se ha quejado de su actividad. Algún negocio cercano se ha quejado de clientes mal orientados, preguntando en el local equivocado por “masajes con chicas” como quien quiere insinuar algo más.

El masaje con final erótico no garantizado ni ofrecido explícitamente rompe el cliché de los servicios sexuales de la prostitución. Aquí las masajistas pueden elegir con qué cliente ofrecen qué servicio, y el local no puede condicionar nada más allá de un servicio de masaje relajante convencional en un entorno elegante y al precio de cualquier otro spa de la zona. Hemos hablado con dos clientes ocasionales del local y que conocen a la vez otros servicios de masajes eróticos, es decir con algún tipo de interacción sexual, de otros locales.  

"Normalidad del local de peluquería"

Álex tiene 44 años, es casado y conoció el local a través de un compañero de trabajo. "La primera sensación es que te has equivocado de sitio, por la normalidad del local. Los servicios de peluquería se realizan realmente en el local a la vista, y nadie parece estar escondiendo nada. Para un conocedor de otros locales de masaje erótico, las principales diferencias es que no te esconden de otros clientes para evitar coincidencias no deseadas. Y que las masajistas van vestidas normal, sin querer provocar en el contacto visual. Tampoco hay paseíllo y si quieres conocer a otra masajista eres normalmente tú el que has de ir a verla en otro box. Cada chica te puede insinuar algún final extra, ¡pero ojo! No siempre ocurre. Además, las posibles propinas cambian entre chicas y no todas están dispuestas a lo mismo ni con todos. Esa incertidumbre es buena parte del morbo que acaba siendo adictiva".

Andreu es separado, tiene 49 años y también trabaja por la zona. "Inicialmente conocí el local de manera festiva, con dos compañeros. Pero ahora mismo no comparto con nadie mis escapadas de relax, la verdad. Nunca invitaría al local a compañeros con un físico muy descuidado, y prefiero no saber si mis amigos casados tienen este tipo de vivencias que yo como separado sí me puedo permitir. Conocí el mundo de los masajes hace cuatro años y me marcó en cuanto a gustos eróticos por completo. El aceite en la piel, la camilla, la ambientación... hay cosas que no son fáciles de reproducir en tu casa con un ligue, o necesitaría una habitación que quedaría como un pervertido al enseñarla --ríe--. Por supuesto la excitación de no saber si te ofrecerán algo más, y el ambiente de normalidad son algunas de las razones para repetir en esta peluquería masculina. Alguna vez me ha tocado marchar sin el masaje ahí, reconoce. Por falta de acuerdo una vez con las propinas, y otra vez porque la masajista no se ofreció. Creo que no estoy mal para mi edad, pero no se puede gustar a todo el mundo, o a ella no le apetecía ese día, sinceramente no lo sé".

"Modelo más legítimo"

Contactando con un webmaster erótico que implementa servicios web para este tipo de locales, nos comenta: "El escándalo de las peluquerías chinas incluyó problemas de integración quizás, irregularidades de extranjería, pero el aspecto de la prostitución es justamente más legítimo que en otros modelos".

"La propina y el final es voluntario en cada servicio --continúa-- y es un dinero íntegro para la chica, al margen del local. Está más cerca de la plena voluntariedad que otros sistemas de plazas y alquileres que generan gastos fijos y obligaciones de productividad para las señoras que ofrecen servicios sexuales.