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El frutero que se hizo taxista para encontrar a su hija desparecida

Un padre se hace taxista para buscar a su hija desaparecida y la encuentra 24 años después

Un frutero chino cambió de profesión y logró hablar con 17.000 personas hasta que una joven de 27 años adoptada vio su retrato policial

3 min

Esta es la historia de un padre coraje que, gracias a su tesón, logró encontrar a su desaparecida hija. Tardó 20 años. Pero la espera valió la pena. Todo comenzó en 1994, cuando Wang Mingqing, de 53 años, cambió de vida para localizar a su hija, que desapareció cuando tenía tres años. Este vendedor de fruta se convirtió en taxista para poder desplazarse a cualquier rincón y poder hablar con el mayor número de personas posibles. 

Todo comenzó el 8 de enero de 1994 cuando Wang Mingging y su esposa Liu Dengying perdió de vista a la pequeña Qifeng mientras vendían fruta en las populosas calles de Chengdu, ciudad situada en el suroeste de China. “Los tres salimos de la casa felices esa mañana, pero solo regresamos su madre y yo”, ha explicado el padre a BBC. Él y su mujer recorrieron todo tipo de establecimientos, desde albergues hasta hospitales.

Una tarjeta con toda la información

En 2015 y tras casi 20 años de búsqueda, Wang decidió convertirse en taxista en un desesperado intento por encontrarla. Creía que esta profesión le daba la posibilidad de interactuar con más personas después de que los carteles no funcionaran. Habló con 17.000 personas. A todos los que subían a su taxi les entregaba una tarjeta que contenía la información y una foto de la menor.

Su historia llamó la atención de un dibujante de la Policía, quien decidió hacer un retrato más actualizado de cómo se vería Qifeng a 24 años de su desaparición. El dibujo se viralizó en las redes sociales chinas. En 2018, una joven de 27 años llamada Kang Ying contactó con las autoridades, sorprendida por lo mucho que se parecía a la mujer de la foto. Explicó a la prensa local que cuando era muy pequeña la encontraron a 20 kilómetros de Chengdu y que posteriormente fue dada en adopción a una familia de la zona que la crió con amor durante años. El hecho de tener una pequeña cicatriz en la frente y náuseas cada vez que lloraba fueron datos claves que su padre biológico había explicado.

«Me decían que no tenía madre. ¡Pero sí la tengo!», exclamó Kang Ying, quien al parecer nunca llegó a subir al taxi.

El 1 de abril de 2018, la joven se hizo una prueba de ADN y se confirmó que era la hija de Wang Mingqing y Liu Dengying.