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Un pinchadiscos en una sala de ocio / AEDYP

Los DJ, los otros afectados por el cierre del ocio nocturno

Los pinchadiscos avisan de que en Cataluña hay muchos profesionales que no pueden ejercer su profesión por las restricciones y reivindican que su actividad forme parte de la cultura en España

6 min

El cierre del ocio nocturno decretado por el Govern y avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) afecta a muchos trabajadores cuyos ingresos se verán paralizados. Algunos volverán al ERTE y otros al paro, porque tenían un contrato temporal de cara a estas fechas de Navidad. Bailarines, camareros, personal de seguridad y algunos de quienes poco se habla: los disc jockey. Es el oficio de poner música.

Un colectivo que se ha unido para crear la primera asociación de ámbito nacional de esta profesión bajo el nombre Asociación Española de disc jockey y Productores (Aedyp). ¿Su objetivo? Reivindicar su actividad como parte de la cultura en España, como ya han hecho en Francia, Holanda, Alemania o Inglaterra. Se definen como "un nexo imprescindible entre el ocio y el mundo cultural", sobre todo en un país como el nuestro, que es el que "más discotecas tiene en el mundo”. “España es el principal importador en la filosofía de club en el mundo y el país que más turismo genera en este ámbito”, explican.

"Hay miles de profesionales que no pueden trabajar"

El presidente de Aedyp, Julio Posadas, relata cómo el Covid ha afectado a su trabajo. De hecho, denuncia que es "la única profesión que se ha llegado a prohibir" en comunidades como las Islas Baleares o la Comunidad Valenciana, donde se ha permitido reproducir música a través de dispositivos, pero no a través de un profesional. Desde la asociación consiguieron revertir esto, aunque la pandemia ha provocado que haya "miles de profesionales que no puedan trabajar". Y ahora en Cataluña, el cierre de las discotecas prolongará esta situación.

Él es uno de los afectados por las nuevas restricciones del Govern, que ha decretado el cierre de las salas de concierto y de ocio nocturno. Desde el sector denuncian que el president Pere Aragonès haya tomado esa decisión "tan drástica" sin contar con ellos y, sobre todo, en unas fechas clave para hacer frente a las pérdidas económicas que ya han sufrido durante cerca de dos años desde el inicio del Covid.

"El Covid no entiende de horarios"

El presidente de la asociación, así como también el resto de entidades en este sector y de la hostelería --también afectados por estas medidas--, lamentan que no haya “servido para nada” instaurar el pasaporte Covid. "Eso tiene que ser un instrumento para poder, precisamente, trabajar de forma segura. Lo que no se entiende es que se obligue a los establecimientos a exigir el documento para que luego nos cierren", dice, y defiende su derecho a poder ejercer su trabajo con "responsabilidad".

Por otro lado, lamenta la situación en la que se encuentra su sector y, sin embargo, "se sigan permitiendo aglomeraciones en conciertos, manifestaciones o cabalgatas de Reyes". "El Covid no entiende de horarios, no se contagia más de noche que de día", asegura, tras advertir de otra de las consecuencias que se podría derivar de esta situación: la proliferación de los botellones y de fiestas clandestinas. Cree que las discotecas son una "pieza clave para ayudar a oxigenar a una población que necesita socializarse los fines de semana" y avisa de que esta necesidad no cambiará, por lo que la gente "se reunirá en la calle".

Exigen regularizar su profesión

En Cataluña, los pinchadiscos afectados son cerca de 5.000, de los cuales unos 500 están asociados a Aedyp, según explica. Exigen regularizar su profesión y que se les dé de alta “con el epígrafe de artistas o profesionales de la cultura”, ya que hasta ahora han sido catalogados de muchas maneras distintas, impidiendo que se les reconozca como tal.

Julio Posadas es disc jockey profesional desde 1987, por lo que lleva más de 30 años dedicándose a esto. Pero desde el inicio de la pandemia debe compatibilizarlo con su otro empleo como profesor de producción musical y, gracias a eso, puede tener unos ingresos "dignos". Reconoce haber notado que han bajado un 50% porque, si su trabajo como disc jockey "no se ampara jurídicamente", no puede ejercerlo. Tiene amigos que "no cuentan con una alternativa y tienen que empezar a buscar trabajo con 40 años porque no pueden ejercer como pinchadiscos". "En el momento en que nuestra profesión sea reconocida como parte de la cultura del país, todos los actores que están dentro del entramado del ocio nocturno, van a salir beneficiados", explica.

Un oficio "estigmatizado"

Desde Aedyp lamentan que su oficio esté "estigmatizado" y asociado a conceptos negativos. "Pero todo lo que pueda haber en la noche también lo puede haber de día", advierte, y recuerda que "hay mucha gente que vive de este oficio y hay que apuntar la mirada a todos ellos, que tienen derecho a dedicarse a lo que les gusta".