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Uno de los osos del Zoo de Barcelona./ EUROPA PRESS

Los osos del Zoo de Barcelona quieren 'el divorcio'

Inseguridad, espacios pequeños e inadecuados y malas condiciones provocan alteraciones en los animales

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Hay cuatro osos en el Zoo de Barcelona: tres hembras y un macho. Están distribuidos en dos instalaciones, de dos en dos. En un recinto, dos hembras juntas. En el otro, macho y hembra. El problema: estos últimos no se llevan bien, por lo que los cuidadores del centro siempre programan las salidas de sus dormitorios para que no coincidan

“Esta situación no es sostenible para el bienestar de ninguno de los dos osos” explica en un informe la Federación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) al que ha tenido acceso Crónica Global. La situación provoca que los osos presenten estereotipias marcadas.

El macho se desplaza de una punta a otra del recinto sin parar, rodeando la balsa de agua. Pero no solo él tiene comportamientos marcados, también las dos hembras que comparten recinto. Una de ellas muestra una actitud apática y una falta marcada de actividad, y muerde el mismo tronco durante mucho rato mientras babea en exceso. Su compañera de instalaciones bebe de sus babas y repite el gesto del tronco.

Primates desprotegidos

No solo los osos tienen esta “grave falta de bienestar”. La FAADA alerta de que el panorama general del Zoo de Barcelona no es positivo, empezando por la seguridad: “Es insuficiente tanto para los animales como para las personas. En la mayoría de recintos es muy fácil que los visitantes lancen objetos o comida a los animales”.

La galería de los primates es obsoleta, pequeña e inadecuada, ya que es vertical y hay especies de animales que no son arbóreas y necesitan una extensión más grande de terreno en horizontal. “Resulta increíble que el Zoo de Barcelona mantenga animales tan protegidos, y para el propio zoo tan emblemáticos, en estas condiciones tan lamentables”, explica a este medio Miriam, portavoz de FAADA.

Eutanasias

Tampoco son adecuadas las instalaciones de los elefantes, que están en continua exposición, sin lugares para esconderse de los visitantes; los hipopótamos, ya que uno de ellos está aislado en una zona pequeña donde no se puede dar la vuelta; o los ponis, que deben pasear a los niños como parte de una actividad “antieducativa”, según la Federación.

El informe también recuerda que el control de la reproducción en el Zoo de Barcelona resulta un fracaso en algunas especies, donde se tiene que practicar la eutanasia a las crías en cuanto nacen ya que no disponen de espacio suficiente para permanecer allí.