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Agentes rurales del Consejo General de Arán ante los restos mortales del oso Cachou, envenenado con anticongelante / CGA

Aran Medán, el agente rural investigado por la muerte del oso Cachou

El joven participó presuntamente en una trama para abatir al plantígrado en el Valle de Arán; los ecologistas sospechan de que hasta 140 personas conocían las intenciones homicidas

8 min

Es Aran Medán, el agente rural detenido e imputado por, presuntamente, participar en una trama para matar en abril al oso Cachou, liberado en los Pirineos. El funcionario es uno de los siete encausados por la juez de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Vielha Mijaran, que investiga al joven, pero también a otras siete personas. Podrían ser más en los próximos días, pues los ecologistas apuntan a que hasta 140 personas sabían de las intenciones homicidas de un influyente grupo de vecinos del valle.

Todo ello deberá ser demostrado en los tribunales. Por ahora, la juez ha citado como investigadas a ocho personas, entre las que hay dos agentes de Medio Ambiente del Consejo General de Arán (CGA) y un consejero de la oposición, Jose Antonio Boya. El electo fue titular de Territorio el pasado mandato y tenia responsabilidades en el programa de reintroducción del oso en el enclave pirenaico. También las tenía Aran Medán Guerrero, agente rural del CGA, que, creen los ecologistas, habría facilitado los datos del GPS insertado en Cachou para tenderle una trampa y envenenarlo. Deberán probarlo en los tribunales, aunque los Agentes Rurales de Cataluña, que pilotan la investigación por orden de la togada, han confirmado el filtraje de datos sobre la posición del animal. 

"Es algo jamás visto en España"

Con ello, los ecologistas tienen más munición para "llegar hasta el final y depurar las responsabilidades" sobre lo que tildan de "trama organizada" para abatir a Cachou. Ocurrió en abril, cuando el oso reintroducido en el Pirineo apareció muerto en el fondo de un barranco en Les (Valle de Arán). "El Consejo emitió una nota de prensa y explicó como causa de la muerte una presunta pelea con otro oso. Pero los que conocemos el medio dudamos de es versión, pues los osos se pelean, pero raramente se matan", explica Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas).

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El oso Cachou, cuando fue encontrado sin vida por agentes de Medio Ambiente del Consejo General de Arán / CGA

La entidad animalista está personada en la causa junto a los ecologistas catalanes de Ipcena. "Ha quedado claro que no fue una muerte natural. Algunos ya apuntamos al envenenamiento cuando observamos que en las fotografías del hallazgo del cuerpo, el oso presentaba una sonrisa sardónica --contractura de los músculos de la cara--", alerta el activista. Ocho meses después, con la juez investigando a fondo, Fapas avisa de que no se detendrá. "Llegaremos hasta el final para que se depuren responsabilidades. Una conspiración para matar a un oso es algo jamás visto en España. Las muertes son normalmente provocadas por cazadores furtivos o marginales. Este no es el caso", lamenta Hartasánchez.

"Hemos ganado la opinión pública: ahora toca el juicio"

Ejercerá también de vigilante de la autoridad judicial y los Agentes Rurales Ipcena, también personada en la causa. Su portavoz, Joan Vázquez, confirma que ya son dos los agentes rurales del Consejo de Arán investigados por la muerte de Cachou. "La juez ha tenido que sacar la investigación del Valle y entregarla a Mossos d'Esquadra y Agentes Rurales. Es inaudito", lamenta el ambientalista. "Estamos hablando de que se formó una trama vinculada a agentes de medio ambiente, empresarios con explotaciones ganaderas y cazadores que se conchabaron para, supuestamente, matar a Cachou", ilustra Vázquez.

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El oso Cachou, tras ser hallado sin vida en el Valle de Arán en abril / CGA

Los contrarios al oso se unieron en un grupo de Whatsapp que formaban "hasta 140 personas", y en el que intercambiaban mensajes contrarios a la reintroducción del mamífero. "La opinión pública ya les ha condenado, pero ahora hay que ganar el juicio. Tenemos que saber quién tendió la trampa con carne y líquido anticongelante", reflexiona el activista. Según él, una vez destapadas las confabulaciones para abatir a Cachou --la juez permitió intervenir media docena de teléfonos--, los acusados se defenderán "alegando que ellos participaron en la trama, pero que no fueron los autores materiales". Ipcena quiere evitarlo y que se halle y condene al responsable. "Hay que enviar el mensaje de que matar a un oso cuesta caro", apostilla la misma fuente.

Localizado por GPS y envenenado

Lo cierto es que alguien lo hizo. El oso Cachou fue hallado muerto el 9 de abril en el fondo de barranco de 40 metros de profundidad en el Valle de Arán. Inicialmente, el Consejo General apuntó a que el plantígrado había muerto tras enfrentarse con otro oso y despeñarse montaña abajo. No obstante, un análisis de orina practicado durante la necropsia reveló que el animal murió por consumo de líquido anticongelante. Lo bebió entre los días 25 y 26 de marzo y falleció dos semanas más tarde.

La juez de la sala de Primera Instancia de Vielha Mijaran abrió investigación por presunto delito contra la fauna en mayo. Fiscalía, en conversación con este medio, indica que sigue de cerca el procedimiento. En el marco de estas pesquisas han sido imputadas ocho personas, incluidos Boya y Aran Medán. El joven, excandidato de Convergencia Democrática Aranesa (CDA), es agente de Medio Ambiente de la administración regional. Aficionado a los perros, figura como uno de los participantes en la trama, según los indicios que obran en poder de la juez. La magistrada ha abierto una pieza principal de investigación y otra separada, aún secreta, derivada de las escuchas telefónicas practicadas a los contrarios a la reintroducción del oso en el Pirineo.

Este artículo ha sido elaborado sin la versión de la defensa de Aran Medán, que no ha contestado a los requerimientos informativos de este medio.

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