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Oscar Camps, fundador de Open Arms y Proactiva Serveis Aquàtics, en una acto público / BSM-UPF

"Yo trabajé para Oscar Camps, de Open Arms, y todo lo que recuerdo es malo"

Socorristas empleados por la empresa del fundador de Open Arms advierten de "precariedad, deudas impagadas e irregularidades" en la mercantil del activista

18.08.2019 23:42 h.
7 min

"No recuerdo nada positivo". Esta es la sentencia de extrabajadores de Proactiva Serveis Aquàtics SL, la empresa de Oscar Camps, fundador de esta firma de socorrismo y de la oenegé Open Arms, que estos días trata de salvar la vida de 107 viajeros del buque homónimo en el Mediterráneo.

Un grupo de migrantes que viajaba en el barco se ha lanzado al mar para tratar de llegar a Lampedusa (Italia)

Los profesionales se esmeran en separar las dos vertientes del activista prorrefugiados, aunque admiten que es complicado. "Una cosa es su oenegé, que hace una labor encomiable. Pero otra es su empresa, cuya gestión está trufada de irregularidades. Y una cosa no quita la otra, aunque algunos las mezclen interesadamente", advierten. En efecto, Proactiva gestionó el socorrismo de Barcelona entre 2016 y 2017, hasta que perdió el contrato. Por medio se enfrentó a una protesta laboral porque se negaba a subrogar a los 100 empleados de Cruz Roja --llegaron a ocupar el hall del Ayuntamiento de Barcelona-- y con una huega indefinida [ver aquí] que pudo desactivar a tiempo.

"Empresa como el resto del sector: precaria"

Al menos dos fuentes consultadas, miembros ambos del comité de huelga de Barcelona, explican a este medio que Proactiva, la empresa que fundó Oscar Camps, "no es especialmente mala. Es simplemente tan precaria, pirata e irregular como las del resto del sector". Lo justifican, además de con el polémico paso de la enseña por Barcelona, con la gestión de Proactiva en El Prat de Llobregat [ver servicio aquí], Alicante [ver licitación aquí] o el municipio de El Campello [ver contrato aquí]. "En todos estos lugares, Proactiva ha despedido a los trabajadores que se interesaban por el convenio, por el tipo de contrato o que decidían sindicarse. A todos", han señalado las dos fuentes.

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Socorristas de Barcelona, en una rueda de prensa en 2016 porque Proactiva rechazaba subrogarlos / CGT

De hecho, las acusaciones de persecución sindical no son nuevas en la empresa de Oscar Camps. Un empleado acaba de ver reconocido este derecho acudiendo a la justicia. Proactiva lo echó y la nueva contrata, la unión temporal de empresas (UE) Eulen - Aunar Group 2009 [ver licitación aquí], estudia ahora cómo readmitirlo. Hay más denuncias. "La empresa de socorrismo de Camps, tras todo el conflicto que tuvo en 2016 y 2017, dejó cosas sin pagar a los trabajadores", alertan. ¿Cuáles? "La formación. Ni la impartió ni la pagó". Lo que es más, en 2018 y ya fuera del servicio, la empresa de Camps reclamó a la plantilla que devolvieran unos "pagos hechos de más" con la amenaza de llevarlos a los tribunales. Desistió al encontrarse con una auténtica rebelión sindical.

No le ha ido mejor a Camps y a los suyos tras ese episodio: en Alicante acumulan una huelga de personal (2017) y una retirada del contrato (2019). Han conseguido arañar una contrata de urgencia tras quejarse que la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros les había penalizado, tal y como avanzó AlicantePlaza.

"Mezclan oenegé y empresa"

Los trabajadores de Proactiva hacen hincapié en que las "irregularidades" en la empresa no mancillan el "buen trabajo" que pueda hacer Camps con Open Arms. "Pero lo pone en contexto", advierte uno de ellos. ¿Cómo? "En 2016 y con la huelga indefinida en marcha, la base de refugiados de Open Arms en Lesbos rescindió mi contrato para ir a ayudar allí. Yo estaba en el comité de huelga de Barcelona", recuerda uno. Las mismas fuentes recuerdan que las sedes de Proactiva y la oenegé están situadas "puerta con puerta" en Badalona (Barcelona), que los voluntarios de la entidad social "llevan ropa de Proactiva" y que la operativa se solapa.

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Oscar Camps, fundador de Proactiva Serveis Aquàtics y la oenegé Open Arms / CCMA

Un ejemplo de ello es la figura de Oriol Canals. El director operativo de Proactiva y número dos de Oscar Camps es, a la vez, directivo en la empresa de socorrismo, "voluntario en Open Arms" [ver sus redes sociales aquí] y jefe del comité de empresa de la mercantil. "Sí, es él quien te contrata, quien te echa y quien capitanea el diálogo social. Todo en uno", lamentan trabajadores del sector. Fue también Canals quien capitaneó la respuesta a la crisis de Proactiva en Barcelona. Y eso que la compañía entró en la ciudad condal en buen año: la firma de Camps tomó las riendas del socorrismo en Barcelona con un repunte de ingresos (+44%) hasta los 5,7 millones y del beneficio bruto (ebitda) hasta los 249.000 euros, un incremento del 18% respecto al año anterior, según el Registro Mercantil. Con todo, Camps, Canals y el resto del equipo se negaron a subrogar a los empleados, les recortaron el cómputo de la bolsa de horas y, finalmente, no les pagaron la formación. Perdieron el siguiente concurso pero, aún así, siguen en muchos actos sociales del Ayuntamiento de Barcelona, como la Cabalgata de Reyes.

La parte social critica esta "operación de marketing" que, dicen, mezcla oenegé y empresa como precisamente ellos evitan. Algo similar, dicen, ocurre con Aecsa, la patronal catalana del sector, de la que Proactiva forma parte. "Lanzan una campaña llamada SOS Socorristas pidiendo mejoras en el sector, se erigen en interlocutores. Y luego resulta que sus convenios de empresa [ver documento aquí] son mucho peores que los nacionales", critican las fuentes consultadas. ¿Su conclusión? "La labor de Open Arms es encomiable, pero Oscar Camps hizo una gestión pésima de la empresa y sigue en la misma línea pese a los reveses sociales y judiciales", apostillan.