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Oriol Mitjà, el médico-héroe de los 'indepes' que la pifió con el coronavirus

El investigador nacionalista catalán predijo que la pandemia del Covid-19 sería "leve"; ahora exige la dimisión del Gobierno

13 min

Es Oriol Mitjà, el médico-héroe del independentismo catalán. El investigador especializado en Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas es el nuevo ariete del nacionalismo catalán contra la gestión que hace el Gobierno de la pandemia del Covid-19. El facultativo se prodiga en los medios --ayer, por ejemplo, en El País y La Sexta-- y exige dimisiones. Pide que renuncie el comité de emergencia y plantea medidas más duras de confinamiento. No obstante, Mitjà olvida que él también metió la pata con el coronavirus: predijo que sería una epidemia "leve". Ahora, ya a sueldo de la Generalitat de Cataluña, ha cambiado de opinión.

A petición de este medio, Mitjà rehusó participar en una entrevista la semana pasada. Ante otra petición ayer, su respuesta fue el silencio. Otros sí hablan por él. "Es evidente que algunos de los grandes epidemiólogos y médicos de infecciosas catalanes metieron la pata hasta el fondo. Predijeron que esto era sólo una gripe estacional o que el impacto sería minoritario. Pienso en Mitjà, sí, pero también en Antoni Trilla o Joan Guix", lamenta una fuente del sector sanitario catalán. Casualidad o no, los tres facultativos tienen nóminas que dependen del Gobierno autonómico.

Oriol Mitjà se equivocó dos veces

Cualquiera que fuere su pagador, Mitjà muestra un desparpajo al pedir dimisiones que no coincide con sus declaraciones anteriores. Chirría. El epidemiólogo del Instituto Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) --que depende de la Generalitat-- aseguró el 11 de febrero que "la infección [del coronavirus] es muy leve. La tasa de letalidad fuera de la China es del 0,2%. Es muy similar a la gripe epidémica que sufrimos todos los inviernos [...] Es poco probable que llegue aquí". Sus palabras desde los micrófonos de la emisora RAC1 se plasmaron también en La Vanguardia [leer aquí]. 

Aún el pasado mes, cuando Barcelona debatía si suspender o no el Mobile World Congress (MWC), el investigador volvió a quitar hierro a la pandemia. En el programa Preguntes Freqüents de TV3, Mitjà avanzó que "tenía la esperanza de que esto se pueda contener". Admitió que había profesores que predecían una epidemia global, aunque él discrepaba. "China lo está haciendo muy bien", apostilló.

Captado por la Generalitat...

Pero, ¿quién es Oriol Mitjà? A sus 40 años, el científico presenta un currículum de vértigo. Es licenciado en Medicina por la Universidad de Barcelona (UB) y doctorado en el mismo centro con una tesis sobre enfermedades infecciosas. Trabajó en el control de patógenos en Papúa Nueva Guinea. Se vinculó al llamado ISGlobal, un centro de investigación asociado al Hospital Clínic Barcelona, el mejor de Cataluña, en 2010. La Organización de Naciones Unidas (ONU) le nombró asesor en 2012. Trabajó para erradicar el pian, una enfermedad similar a la lepra. El infectólogo siguió su ascenso récord con el Premio Princesa de Girona en 2013; el Premio Català de l'Any en 2016 y el Premio por la Paz de Naciones Unidas en 2017.

Científico asociado en el Clínic, un hospital privado, Mitjà tomó una nueva senda profesional en enero de este año. Fichó por el brazo investigador del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, popularmente conocido como Can Ruti. Allí cogió las riendas del área de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Se ha especializado en luchar contra el SIDA. "Le salió una nueva aventura profesional", explican desde su entorno. Aventura o no, Mitjà, una mente privilegiada, pasó de cobrar de un consorcio autónomo a depender de la Generalitat. Can Ruti cae dentro del perímetro del Instituto Catalán de Sanidad (ICS) y su brazo investigador, también. De hecho, la presidenta del patronato del ente es Alba Vergés, consejera catalana de Salud. El director, Manel Puig, es jefe de Endocrinología del hospital público asociado.

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Oriol Mitjà (d), con la consejera catalana de Salud, Alba Vergés (i), el lunes / CG

De este modo, Oriol Mitjà pasó de trabajar para un consorcio que defiende a capa y espada su autonomía a acercarse al redil de la Generalitat. Ha completado su fichaje en marzo, cuando el Departamento catalán de Salud lo ha colocado al frente de un ensayo para rebajar la infectabilidad del coronavirus. El Govern no ha tardado en mostrarlo como activo y, el lunes, ya dio una rueda de prensa con la consellera.

...y cómodo en el papel de 'nuevo Trapero'

Todo ello son los hechos. A partir de aquí, las interpretaciones. Las redes sociales muestran una y otra vez sus pifias en las predicciones sobre la evolución de la pandemia. Algunos veteranos del sistema sanitario público se lo recuerdan y no tienen reparo en dar nombre y apellido. "Me sorprenden las afirmaciones categóricas que hizo mi colega Oriol Mitjà y las que hace ahora. Me choca también que aparezca en los medios sugiriendo que su ensayo científico contra el coronavirus tendrá éxito. Ello es acientífico, pues aún no se ha ni empezado", valoró ayer en conversación con este medio Amando Martín Zurro, doctor en Medicina y Cirugía, exprofesor, alto cargo en Salud y editor de la revista Atención Primaria. "Sorprende también que un ensayo sobre la infectabilidad del virus se esté publicitando tanto, cuando hay en España otros ensayos", alertó el también investigador.

Martín Zurro tiene razón. Oriol Mitjà investiga contra el Covid-19, pero no está solo. El Hospital La Paz de Madrid participa en dos ensayos clínicos más, uno de ellos internacional. Este último usará un fármaco contra el ébola, el Remdesivir, de Laboratorio Gilead. En esta acción conjunta participa el Hospital de Cruces de Bilbao y el Clínic, el centro sanitario que dejó el nuevo héroe del nacionalismo. 

El independentismo lo utiliza como pantalla

En efecto, Mitjà se muestra cómodo en el papel de hombre de crisis del independentismo catalán. Es el Fernando Simón del nacionalismo catalán. Detecta errores y exige la dimisión del puente de mando del comité del Gobierno que lucha contra la pandemia aunque, al mismo tiempo, retuitea al presidente catalán, Quim Torra. No se conoce que el investigador haya exigido destituciones en la Generalitat, pese a que el Ejecutivo autonómico ha roto la unidad de la lucha contra el virus o ha fracasado con su único confinamiento en la zona de Igualada, que ha dejado escapar el patógeno, provocando nuevos contagios. El médico no solicita que rueden cabezas pese a que un superior suyo, Joan Guix, secretario autonómico de Salud Pública, dijo el 6 de marzo en el diario Ara que la gripe convencional le "preocupa mucho más que el coronavirus" (minuto 14.10 de este vídeo). Una semana después, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretaba el estado de alarma.

Guix sigue en su sitio. Mitjà cobra del mismo departamento --el de Salud-- y, por ende, exige que el Gobierno aparte a colegas suyos por no haber atinado con el Covid-19, pese a que él tampoco lo hizo. El independentismo lo usa a la inversa. El Gobierno catalán se apoya en el ensayo clínico de Mitjà para ocultar, por ejemplo, un brote en una residencia de ancianos en Viladecans (Barcelona), tal y como avanzó El Confidencial. El nacionalismo usa a un laureado científico como pantalla. Y vende su experimento como un logro de país, cuando los grandes hospitales autonómicos no tienen, por ejemplo, ni trajes de protección personal (EPI) ni mascarillas suficientes.

De hecho, el investigador estrella del secesionismo catalán, que ahora dirige uno de los muchos ensayos globales contra la neumonía de Wuhan, siempre mostró cercanía al Govern. Defensor del referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre de 2017, tildó de "policía militar" a los agentes que intervinieron bajo amparo de una orden judicial. Cargó contra el rey Felipe VI el 3 de octubre por su discurso por la unidad. Días después, pidió "ayuda" a la comunidad internacional para lograr la secesión catalana. No constan tuits de Mitjà sobre los recortes en sanidad que acometió CiU, partido matriz del que ahora preside la Generalitat de Cataluña, la cual le paga el sueldo en el Germans Trias i Pujol. Tampoco constan manifiestos contra las políticas de austeridad que han dejado vendido a su antiguo hospital, el Clínic. Sí firmó por Junts per Catalunya y Carles Puigdemont [ver aquí], y sí hay mensajes del médico contra el Gobierno y contra colegas suyos que, como él, se equivocaron con la pandemia.

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