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Imagen de una operación de aumento de pecho / PX

Tetas de quita y pon

Las operaciones de pecho, las mujeres para aumentar y ellos para reducir, suponen el 40% de las 400.000 intervenciones de cirugía estética que se hacen cada año en España

26.01.2019 00:00 h.
6 min

El busto propio es lo que menos gusta a las españolas. Y también a los españoles. O por lo menos es de lo que más se operan: las cirugías mamarias, las mujeres para aumentar y los hombres para reducir, representan el 40,1% de las casi 400.000 operaciones de estética que se hicieron en España el año pasado.

La encuesta anual de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre) revela que estas cirugías se han multiplicado por cuatro desde 2010, tras una caída del 27% durante los tres años anteriores por la crisis. Entonces primaban las de cara, y las de pecho solo suponían el 28,8%.

Los sociólogos consideran que estas operaciones “están íntimamente ligadas al nivel social y económico", y son un indicador de la coyuntura económica. “Con la crisis bajan, como la venta de coches y de pisos", explican. Y es que son caras. El portal SalutOnNet cifra en 3.800 euros como mínimo una intervención de ampliación mamaria con garantías.

Una mujer en sujetador / PX

Una mujer en sujetador / PX

Bisturí igualitario

Por primera vez, el uso del bisturí en las mamas lidera las intervenciones en hombres. En este caso para reducir el volumen, mostrar unos pectorales duros, dignos de Thor, y poner fin al tabú de portar tetillas similares a las de las mujeres o ginecomastia. Algo que afecta al 60% de los hombres pasados los 50, incluidos Sean Connery y Harrison Ford.

En 2013 esta cirugía ocupaba la cuarta posición. Hoy es la primera por delante de la remodelación de nariz o rinoplastia y la eliminación de las bolsas de los ojos, hasta ahora las más demandadas. Incluso supera a la liposucción.

Los médicos explican que las glándulas mamarias masculinas aumentan con la edad y el sobrepeso. El incremento también está relacionado con el consumo de marihuana y anabolizantes esteroides utilizados para mejorar el rendimiento y el aspecto físico. A veces, suspender el consumo no es suficiente para volver a la normalidad. Y se recurre al bisturí.

Pamela Anderson demodée

También se llevan las reducciones mamarias femeninas, sobre todo a partir de los 40 años, pero las ampliaciones siguen siendo mayoritarias. Las clínicas especializadas aseguran que ya no se demandan volúmenes tipo Pamela Anderson y otras Vigilantes de la Playa.

Un cirujano sujeta una de las prótesis mamarias de una paciente

Un cirujano sujeta una de las prótesis mamarias de una paciente

“El ideal de belleza femenino tiene hoy otras medidas. Ya no se ponen un busto exagerado. Se busca la talla 95, copa B. Como mucho se aumentan dos tallas hasta llegar a esa medida”, explica un cirujano de la madrileña Clínica Ruber.

Paradójicamente, el movimiento surgido para reivindicar la libertad femenina y contra la doble moral estadounidense, bajo el grito #freethenipple, ha derivado en un aumento de cirugías de pecho. No todos los pezones son perfectos, enhiestos y alineados. Y esto ha generado un aumento de la mastopexia de reposición del pezón, en el caso de estar descentrados.

Más trasero

Las intervenciones de aumento de glúteos o gluteoplastias de aumento también han crecido entre un 20% y un 30% en dos años, según la Secpre. El perfil del demandante es mayoritariamente femenino. Los hombres lo hacen, sobre todo, para lograr una masa muscular en la zona proporcional a la del resto del cuerpo, que trabajan en gimnasios e instalaciones similares.

Un hombre haciendo pesas en el gimnasio / PX

Un hombre haciendo pesas en el gimnasio / PX

Jesús Benito, vicepresidente de la sociedad científica, cree que el auge de estas operaciones, realizadas mediante la implantación de prótesis o infiltraciones de grasa, es fundamentalmente mediático, por la influencia social de celebridades como Kim Kardashian o Beyoncé. También influye la interacción creciente, vía redes sociales, entre pacientes españolas y de Latino América, donde el canon estético ha tendido hacia glúteos de mayor tamaño que en Europa. 

Democratización

Los especialistas con formación acreditada aseguran que las mujeres suponen un 85% de la clientela. Suelen estar entre los 30 y 50 años, cuando se juntan factores como embarazo, envejecimiento o tema hormonal. Principalmente eligen el implante mamario y la liposucción.

Los hombres se operan a los 40, cuando llega el exceso de grasa por la edad o por el sedentarismo del trabajo. El colectivo homosexual es el que más está empujando al sector dentro de la franja masculina.

Entre las razones para acudir al quirófano los expertos apuntan una mejora de la autoestima, poder vestir a la moda, corregir cuestiones de salud, la existencia de buenos profesionales y el auge del bisturí low cost. También el influjo de las redes sociales, ya que la gente comparte más su físico y experiencias con la estética. Empieza a verse como algo normal. Ya no es algo reservado a famosos, artistas y gente con mucho dinero.