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El nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella (derecha), junto a su predecesor en el cargo, Lluís Martínez-Sistach.

Omella toma posesión como arzobispo sin miembros del Govern ni representantes del ayuntamiento

El sucesor de Martínez Sistach proclama que tendrá "oídos atentos" a Cataluña en la Catedral, ante unos 2.500 fieles.

Redacción
4 min

El nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha tomado posesión de su cargo este sábado, día de San Esteban, en una ceremonia religiosa a la que no han acudido ni el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ni ninguno de sus consejeros, así como tampoco representantes del equipo de gobierno municipal, que encabeza la alcaldesa Ada Colau.

En el acto, Omella ha proclamado que inicia su andadura episcopal en la capital catalana "con un corazón abierto y unos oídos atentos" hacia una tierra y una comunidad que tiene que empezar a conocer para amarla. La insistencia del nuevo arzobispo en este punto no es baladí, desde el momento en que su nombramiento fue mal recibido en determinados sectores nacionalistas.

Aragonés y catalanoparlante

Omella, catalanoparlante de La Franja de Aragón, y que desde mayo hasta su reciente nombramiento era obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, ha afirmado en su homilía que este camino lo quiere hacer "libre de prejuicios", estando abierto a lo que vaya descubriendo, y siendo pastor de todos sin excluir a nadie. Omella ha alternado el castellano y el catalán en la celebración, ante unos 2.500 fieles.

El nuevo arzobispo ha afirmado que, en la actualidad, la tarea evangelizadora requiere "no anclarse en viejos métodos o en ideologías mundanas", y ha subrayado que los últimos papas han llamado a comprometerse con los más pobres y necesitados. En esta línea, ha considerado que la Iglesia está llamada a salir de sí misma hacia las periferias, tanto geográficas como existenciales, ya que cuando no lo hace "se vuelve autorreferencial, y entonces enferma".

Agradecimientos a Francisco y a Sistach

Omella también ha tenido tiempo para los agradecimientos. Al Papa Francisco, por haberle encomendado el arzobispado de Barcelona, a los fieles de sus anteriores diócesis, y a su predecesor en el cargo, el cardenal Lluís Martínez Sistach, de quien ha dicho que seguirá siendo un "icono viviente" en la iglesia barcelonesa. Previamente, Sistach le había mostrado su afecto y disponibilidad.

El acto litúrgico de toma de posesión ha sido presidido por el nuncio apostólico en España y Andorra, Renzo Fratini, y ha contado con 59 prelados concelebrantes, entre ellos el cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, Ricardo Blázquez; el cardenal Sistach; dos cardenales eméritos; 12 arzobispos; 25 obispos; ocho obispos eméritos; cinco obispos auxiliares; dos abades y un abad emérito.

Sin consejeros ni representantes del ayuntamiento

También han asistido a la ceremonia de toma de posesión la delegada del Gobierno central en Catalunya, María de los Llanos de Luna; el director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Enric Vendrell; el director de la Policia autonómica, Albert Batlle. Estos dos han sido los únicos representantes oficiales de la Generalitat en el acto.

Tampoco han estado presentes ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ni ningún miembro del ayuntamiento en representación del mismo. El equipo de gobierno municipal ya dejó clara cuál su actitud en cuanto a las celebraciones religiosas en septiembre, cuando no asistió a la misa de la Mercè, la patrona de la ciudad. Mas, en cambio, si ha asistido en ocasiones a homilías en calidad de presidente autonómico. Sin ir más lejos, acudió a la despedida de Sistach como arzobispo de Barcelona, en la Sagrada Familia.