Menú Buscar
Quiosco municipal que utilizan los okupas como trastero, en la plaza de la Revolución de Gràcia / CG

Okupas de Gràcia utilizan un quiosco municipal como trastero

El ayuntamiento es consciente de ello y argumenta que es un mobiliario urbano pendiente de retirar de la vía pública

3 min

La presencia de los okupas en el barrio barcelonés de Gràcia continúa indignando a vecinos y comercios. Los disturbios que provocaron tras el desalojo del local al que bautizaron como Banc Expropiat consiguieron que una gran parte de la zona se pusiera en su contra.

La situación actual es de calma relativa, teniendo en cuenta que, tras quedarse sin el espacio anterior, okuparon un nuevo local situado en la misma Travessera de Gràcia, a solo unos metros, que llamaron La Sucursal. Aseguran que es temporal y que pretenden volver al Banc Expropiat.

Cambiaron la cerradura

Sin embargo, los comercios de la plaza de la Revolución, situada justo detrás de ambos locales, muestran su indignación por el uso que los okupas están haciendo de un quiosco que pertenece al Ayuntamiento de Barcelona y en el que guardan mesas y sillas plegables, además de camisetas, carteles y otros objetos no identificables a simple vista.

Eduardo, encargado de la Heladería Cafetería Italiana de la misma plaza, explica a Crónica Global que “cada fin de semana montan paellas y venden alcohol. Abren con llave el quiosco, cogen y dejan sus cosas y venden camisetas”. Asegura, además, que la policía es consciente de la situación y no actúa.

Secunda la información un trabajador de otro de los bares cercanos al mobiliario urbano, que prefiere mantenerse en el anonimato. Dice haber visto a los okupas utilizarlo sin problemas.

El ayuntamiento lo sabe

El consistorio barcelonés es consciente de ello, según ha confirmado a este medio una portavoz. “Sabemos que se está utilizando, pero no tenemos constancia de que sean los okupas del Banc Expropiat”, dice. Argumenta que es un quiosco pendiente de ser retirado, aunque no puede fijar una fecha para ello porque se trata de un trámite lento “con procesos de liquidación, etcétera, que no van rápido”.

Las mismas fuentes municipales suponen que habrán cambiado la cerradura para hacerse con el control de las llaves y sostienen que se trata de un mobiliario urbano, no de una vivienda ni de una propiedad que esté okupada: “El día que lo tengamos que retirar, lo retiraremos sin pedir permiso a nadie”.