Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El secretario general de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, poniendo de manifiesto el punto de vista de los obispos/ EUROPA PRESS

Los obispos se oponen a la implantación de la renta mínima

La Conferencia Episcopal Española acusa a los partidos políticos de no "estar a altura" y pide que el Gobierno considere la celebración de misas con mascarillas

2 min

La Conferencia Episcopal Española (CEE) se ha mostrado contraria al ingreso mínimo vital que el Gobierno espera aprobar en mayo. El portavoz de la institución, Luis Argüello, ha manifestado este lunes que solo están de acuerdo con que la ayuda sea temporal.

“La renta básica ayuda a quienes se han quedado en paro, a quienes lo necesitan a través del instrumento que parezca oportuno es indispensable. Pensar en una permanencia de grupos amplios de ciudadanos que vivan de manera subsidiada yo creo que no sería un horizonte deseable a largo plazo para el bien común”, ha manifestado Argüello.

"Subsidio permanente"

La CEE argumenta que esta ayuda “no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas el pensar en tener un trabajo, desarrollar sus capacidades y la relación con otras personas”.

Por otro lado, Argüello ha lamentado la presencia de "cierta descoordinación" y "dificultades para estar a la altura" en la gestión de la crisis del coronavirus. Los obispos han cargado contra los grupos políticos, a los que han pedido que "sacrifiquen sus intereses ideológicos" en estos momentos para "recrear" el "espíritu de la transición" y sacar juntos adelante "un proyecto por el bien común”.

Los obispos han manifestado su intención de reunirse con el Gobierno para plantear que, durante la fase de desescalada, se pueda retomar la celebración de las misas con público --que aunque no estaban prohibidas se había interrumpido en la mayoría de templos--, tomando las medidas recomendadas por los sanitarios, como acudir "con mascarilla", mantener la distancia física entre los fieles o encontrar una manera de distribuir la comunión que no suponga un riesgo de transmisión del coronavirus.