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La duquesa de Alba en su casa de Sevilla, en una imagen de archivo / EFE

Tres años sin nuevos títulos nobiliarios

Menos de un tercio de los aristócratas españoles son mujeres, pese a ser uno de los pocos países europeos que les permite heredar el linaje

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Los títulos nobiliarios no se renuevan en España desde hace tres años. El rey, Felipe VI, no ha aprobado ninguno nuevo desde que llegó al poder, en 2014. En concreto, los últimos linajes que se crearon fueron los incluidos en el BOE del 14 de mayo de ese año. Al contrario que su padre, que concedió una cincuentena de nuevos títulos a lo largo de su reinado, el actual monarca ha tenido, de momento, menos voluntad.

El fundador del Grupo Eulen, David Álvarez Díaz, que murió en noviembre de 2015, se convirtió en aquella fecha en marqués de Crémenes. Junto a él, recibieron títulos nobiliarios el cardiólogo Valentín Fuster Carulla, marqués de Fuster; la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias Cano, condesa de Gisbert; y el bioquímico Santiago Grisolía García, marqués de Grisolía. 

Éstos fueron los últimos en incorporarse a un club que tuvo a la duquesa de Alba como máxima representante hasta que falleció, también en 2014. Según datos del Ministerio de Justicia, en España hay 2.709 títulos nobiliarios activos, 76 menos que en 2010, que ostentan 2.222 aristocráticos.

“Puramente honorífico”

Pero, ¿de qué sirve ser noble? Actualmente, se trata de una distinción “puramente honorífica”, tal como explica el asesor de Heráldica y Genealogía de Cataluña, Armand de Fluvià. Se otorgan por méritos al país. Es el monarca quien los evalúa y aprueba o no tras recibir una solicitud de nueva concesión.

Entre el 13 de mayo de 2014 y el viernes pasado se han solicitado 347 títulos nobiliarios. Esto no solo incluye los de nueva creación, sino también los de sucesión (fallecimiento, cesión y distribución), rehabilitación y autorizaciones de uso de títulos extranjeros.

Impuestos de sucesión

Las peticiones del primer tipo, según fuentes del ministerio, “se suelen conceder todas”. Es cuando un familiar del aristócrata, directo o transversal, lo hereda tras la muerte de quien ostenta el título. De Fluvià destaca las tasas que gravan la transmisión: “Hay que pagar unos derechos muy cuantiosos de sucesión”.  

En concreto, el precio para los hijos de títulos con grandeza es de 2.726 euros, mientras que los que no la tienen deben pagar al Estado una cuota muy menor, de 777 euros. Si el título pasa a sobrinos o tíos, el importe a abonar es de 6.834 euros en el primer caso, y 1.949 euros en el segundo.

Los costes se disparan cuando se trata de reconocer un título extranjero. En estos casos, quienes solicitan autorizar un título con grandeza tienen que abonar 16.384 euros, mientras que el trámite para los que no tienen grandeza vale 4.689 euros.

Un tercio de mujeres

España es uno de los países europeos con más equidad entre hombres y mujeres en la nobleza, según el experto en heráldica. Y es que es el único, junto con Portugal, donde las mujeres pueden heredar un título nobiliario. Fue una lucha que terminó con la Ley de Igualdad para la Sucesión de Títulos Nobiliarios de 2006.

A partir de ese momento, en igualdad de línea y grado, es el primogénito, sea hombre o mujer, quien tiene preferencia para heredar el título. Fue la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada quien lideró el movimiento. Al final obtuvo recompensa: se convirtió en marquesa de Castelldosrius y baronesa de Santa Pau.

Armand de Fluvià explica cuál es la consecuencia de esta ley, que iguala en condiciones a ambos sexos en un ámbito basado en la tradición: “El título sale de la familia, cambia de apellido”. Pese a este pequeño triunfo de la igualdad de género, las mujeres aristocráticas solo representan a menos de un tercio de todos los nobles españoles; 642 mujeres para 1.580 hombres.

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