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Imagen de microscopía de fluorescencia de células de glioblastomas, los tumores cerebrales más frecuentes y agresivos para los cuales se ha hallado un nuevo fármaco / GLIOMALAB

Un nuevo fármaco logra reducir el crecimiento de los tumores cerebrales más agresivos

La investigación ha demostrado la eficacia del medicamento contra los glioblastomas en modelos animales y los científicos esperan lograr datos que permitan probarlo en ensayos clínicos con humanos

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Un equipo de científicos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), de la biotecnológica IDP Pharma del Parque Científico de Barcelona y del Hospital 12 de Octubre de Madrid han probado la eficacia de un fármaco que reduce el crecimiento de los glioblastomas, los tumores cerebrales más frecuentes y agresivos.

Se trata del IDP-410, un medicamento experimental desarrollado por IDP Pharma que ha logrado reducir en modelos animales el crecimiento de estos tumores. Tras este avance, los científicos esperan lograr nuevos datos que les permitan probar su efectividad en ensayos clínicos con humanos.

Tumores muy resistentes a los tratamientos

El estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Neurotherapeutics, ofrece datos prometedores para el desarrollo de tratamientos dirigidos a la proteína N-MYC, pues sugieren que el nuevo fármaco es capaz de inhibirla y frenar la aparición y el crecimiento de glioblastomas.

Estos tumores son muy resistentes a los tratamientos desarrollados hasta el momento, por lo que los pacientes, a los que se trata con cirugía, radioterapia y quimioterapia, tienen una esperanza de vida media de entre 15 y 20 meses.

Nuevas opciones terapéuticas

Así pues, los resultados de esta investigación suponen un paso adelante hacia la posibilidad de desarrollar una nueva opción terapéutica, por lo que los autores principales del estudio se muestran “muy satisfechos con los resultados obtenidos”, ha señalado Laura Nevola, cofundadora y responsable de IDP Pharma.

Los investigadores han comprobado que el IDP-410 logra reducir el crecimiento de los glioblastomas implantados en el cerebro de los animales, alcanzando la proteína N-MYC en el tejido tumoral y reduciendo su vascularización, es decir, su capacidad para formar vasos sanguíneos que les permitan crecer. Por tanto, esperan lograr nuevos datos para probar su efectividad en pacientes reales en un futuro.