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Fachada de una de las cárceles de Cataluña, el Centro Penitenciario de Quatre Camins / EP

Nueva agresión a un funcionario catalán de prisiones

Los trabajadores reiteran la falta de protocolos en las celdas de observación permanente

3 min

Nueva agresión en una cárcel catalana: un preso golpeó este sábado a un jefe de servicios del centro penitenciario de Quatre Camins, en Barcelona. Le propinó un cabezazo en la nariz provocándole contusiones cuando el funcionario se acercó a la celda de observación permanente en la que permanecía el reo.

El ataque se ha producido justo el mismo fin de semana en el que se publicaba la noticia de la falta de protocolos en las cárceles catalanas, en concreto por lo que respecta a este tipo de celdas: aquellas en las que permanece el interno cuando se sospecha que, tras una visita o un vis a vis, intenta colar droga o algún objeto prohibido en el interior del centro penitenciario.

Reducción peligrosa

En este caso, los trabajadores tenían la sospecha de que llevaba droga en el interior de su cuerpo y le ofrecieron realizar una placa radiológica para comprobarlo. El preso se negó, así que tuvieron que solicitar una autorización judicial, que fue aprobada. El jefe de servicios del centro se acercó para comunicárselo y fue entonces cuando le agredió.

“Se puso violento, hubo que reducirlo, con los peligros que comporta porque, cuando una persona lleva droga en el interior de su cuerpo, cuanto más movimiento, más peligro corre de que le explote”, explica a Crónica Global Francesc López, coordinador de la Agrupación de los Cuerpos de Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP).

Deshacerse de la droga

El interno, que tiene antecedentes de agresiones a otros trabajadores de prisiones, pero sobre todo a otros presos, tuvo que ser aislado e inmovilizado hasta que los Mossos d’Esquadra lo trasladaron al hospital para realizarle la placa. Volvió sin que se le hubiera detectado nada en el interior del cuerpo, algo que algunos funcionarios sospechan que pasa por la relativa facilidad que tienen los reos de expulsar la droga en el coche patrulla y deshacerse de ella al salir del vehículo.

“Esta agresión vuelve a poner de relieve que realmente es necesario tener unos protocolos establecidos en este tipo de celdas”, dice López.