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"IT'S ALIVE", obra de Javier Arrés / JAVIER ARRÉS

Burbuja o revolución: los NFT agitan el coleccionismo de arte

La 'tokenización' de las creaciones artísticas abre nuevos horizontes para los cazadores de obras únicas

7 min

58,5 millones de euros. Esa es la friolera por la cual se subastó recientemente Everydays: The First 5000 Days, una obra de arte totalmente digital --un archivo informático JPG, al fin y al cabo-- diseñada por Beeple. ¿Un caso aislado? Los conocedores del sector desconfían de ello. El criptoarte basado en la tecnología blockchain no es algo pasajero, sino una realidad llamada a trastocar el mundo del coleccionismo.

Otra cuestión es si estamos asistiendo a una burbuja a la vista de estas cifras astronómicasCovadonga Fernández, directora del Observatorio Blockchain, considera que "algunos precios que se están pagando actualmente pueden ser desmesurados". "Pero hay que distinguir esto de la tecnología. Es como si juzgásemos internet por el estallido de las puntocom", asevera.

 

 

Obras de arte de Javier Arrés llamadas visual toys / JAVIER ARRÉS

¿Qué son los NFT?

Y lo cierto es que las posibilidades tecnológicas del blockchain o, más concretamente, de los Non Fungible Tokens --expresión traducible como tokens no fungibles, esto es, activos que son irremplazables--, son enormes para la creación. Esta cadena de datos actúa como un identificador que permite singularizar un meme, un gif, un cromo, cualquier suma de píxeles de forma que adquiera un título de propiedad individual, insustituible e indestructible.

Puede aplicarse a piezas visuales, pero también musicales o periodísticas --como el reciente experimento con una columna del New York Times--. Incluso a un brazo humano, como ha pretendido la tenista profesional Oleksandra Oliynykova. En cualquier caso, estos certificados de originalidad son precisamente el elemento que los vuelve irresistibles para los cazadores de joyas únicas. En gran medida porque su trazabilidad no deja lugar a dudas sobre el historial de quién ha comprado, quién ha vendido y quién posee un activo digital. Adiós a las peleas por el dueño del Velázquez.

Una historia de éxito

"Estamos asistiendo a una concreción de una tecnología que, a la vez, puede crear una nueva economía para muchos otros profesionales. La ventaja es que se puede tokenizar​ y llevar a un nuevo mercado cualquier bien físico", cuenta Fernández. Esta derivada la conoce de primera mano Javier Arrés, el creador español más internacional en estas lides.

Este joven dibujante, ganador de la Bienal de Arte de Londres en 2019, ha hecho la transición del entorno físico al entorno digital en apenas un año. Lo cuenta él mismo: "Daniel Chu, fundador de MakersPlace, contactó conmigo en mayo del año pasado a través de un sistema de captación de artistas. Me lo explicaron todo, y reconozco que al principio tuve muchos reparos", recuerda en una entrevista con este medio.

Dos piezas NFT del artista visual Javier Arrés / JAVIER ARRÉS

 

 

Dos piezas NFT del artista visual Javier Arrés / JAVIER ARRÉS

El artista, soberano

Pero la propia evolución del sector, así como su experiencia personal, han desvanecido cualquier atisbo de duda. Máxime cuando el blockchain devuelve al artista un elemento importantísimo: la soberanía. "Tengo a coleccionistas muy interesados que quieren comprar mis visual toys [gifs animados] a grandísimos precios. En este contexto, ¿qué pueden ofrecerme realmente los galeristas? Las plataformas tupo MakersPlace pasan a ser el intermediario que, además, se quedan menos comisión que un galerista", apunta. Lo más probable, sin embargo, es que a medio plazo coexistan actores tradicionales como Christie's, que prestan (y aprovechan) su imagen de marca a esta corriente.

Por el momento, la revolución de los NFT ha generado la apertura de sitios como Nifty Gateways, Opensea o Foundation. En poco tiempo, estos actores han ocupado un puesto clave en un naciente mercado que, según datos de NonFungible.com, generó 250 millones de dólares en 2020. Solo en el último mes de marzo, este guarismo escaló hasta los 220 millones.

Obra de Javier Arrés titulada Capitol City, ganadora de la Biennal Londers Work on Paper / JAVIER ARRÉS

 

 

Obra de Javier Arrés titulada Capitol City, ganadora de la Biennal Londers Work on Paper / JAVIER ARRÉS

Futuro del criptoarte

Más allá del valor, quedan otras preguntas. ¿Qué pasará con la crítica y los museos? "Los críticos están ahora mismo en Youtube. Los museos, sobre todo los grandes, podrán sacar mucho beneficio en un futuro. Pienso en exhibiciones proyectadas, o incluso en ofrecer un sistema de compra en las propias salas. Por ejemplo, instalando códigos QR junto a una obra original para poder adquirir las copias", sugiere el creador.

"El arte digital ya existe, se trata de organizarlo", resume. Los horizontes que se abren con los NFT ya han irrumpido en las casas de subastas. Y lo harán, como pronostican las fuentes consultadas, en el ecosistema por entero.

Mantener la calidad

Pero aún queda otra duda: ¿hay espacio para todos? "Están por un lado los artistas que acaban de empezar. Luego están aquellos como yo mismo que nos hemos labrado una carrera antes. A los primeros les diría que tuvieran paciencia. Esto no va de subir una imagen y te pagan dinero. Hay un criterio de calidad importante", advierte.

"Lo mejor es trabajarse un background y buscar una plataforma que logre hacerte una subasta. Pero tienes que luchar por esa oportunidad", reivindica Arrés. Coleccionemos, propone el autor, pero mantengamos la excelencia.

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