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Neveras contra el hambre por el centro de Barcelona

El proyecto Food 360 tiene el objetivo de sensibilizar sobre el desperdicio de comida y ya cuenta con asociaciones interesadas en aplicar el modelo en sus barrios

4 min

Un equipo de estudiantes del grado Liderazgo, Emprendimiento e Innovación (LEINN) ha tenido la idea de instalar neveras por el centro de Barcelona para poner su granito de arena contra el despilfarro de comida.

La iniciativa, bautizada como Food 360, ha sido reconocida por la Fundación Puig en colaboración con Ashoka, que la ha seleccionado en la pasada edición de Invisible Beauty Makers para el programa de apoyo e impulso de proyectos con impacto social.

Max Papió, Alejandro Soria y Xavier Ramírez son los tres veinteañeros que empezaron el proyecto. Tras los primeros éxitos, Andrea Esteve y Zoé Lesbros, dos chicas que acaban de terminar una carrera en Business International en la Universitat Pompeu Fabra (UPF), decidieron entrar a formar parte del equipo.

Primer prototipo

El pasado miércoles instalaron su primer refrigerio en la calle Casp de Barcelona. Según han explicado a este medio, aún no han entablado conversaciones con el ayuntamiento, pero aseguran que “piensan hacerlo más adelante”. La iniciativa tuvo impacto. El principal líder del proyecto, Max, asegura que “la nevera se llenó” y que “en una hora ya no quedaba nada”.

Con esta primera puesta en escena en el número 80 de Casp  --donde se encuentra el centro Team Labs de Barcelona-- han querido llamar la atención de las instituciones y negocios de refrigerios para encontrar colaboración para solucionar el problema del desperdicio de alimentos. Actualmente, en España se desechan 7,7 millones de toneladas de comida al año. Cada español desecha 163 kilos de alimentos en 12 meses.

“La idea es poner diferentes neveras en la ciudad de Barcelona para que la gente de empresas pueda dar la comida que sabe que va a tirar o simplemente la comida que la gente quiera dejar al pasar por las diferentes neveras”, explican los promotores de la idea. Otro de los motivos, añaden, es que la "gente tenga un plato de comida en la mesa antes de ir a dormir”.

Paso a paso

Su primer paso es reducir el derroche en tiendas. “Creemos que es donde podemos desarrollar mejor nuestro papel social; podemos entrar de un modo mucho más fácil, porque las grandes corporaciones tienen una normativa interna muy estricta", aseguran.

Asimismo, están en conversaciones con la asociación de jóvenes de Montbau, en la misma capital catalana, para instalar una segunda nevera. “Queremos contribuir a la cohesión de la zona”, apostilla Max.

El siguiente paso consiste en crear un pequeño prototipo de hacer compostaje para comprobar si esta actividad puede hacer rentable este proyecto. Finalmente, pondrán en marcha una plataforma web donde sensibilizarán sobre la cuestión a través de la publicación de artículos que expliquen cómo derrochar menos comida. Su objetivo final es que sea un modelo muy sencillo de replicar y son optimistas en que se pueda expandir más allá del ámbito local.