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Un grupo de okupas frente a uno de neonazis / FOTOMONTAJE CG

Los neonazis saquean a los okupas de Barcelona

Los altercados se producen cuando policías y periodistas cubren una manifestación multitudinaria

3 min

Caza de brujas en Barcelona. El colectivo okupa catalán se refuerza contra la persecución y los ataques que, dice, sufre desde hace un tiempo por parte del sector neonazi: los días de manifestaciones masivas del sector nacionalista en la capital catalana, sobre todo, reciben la visita de sus atacantes en los llamados Centros Sociales Okupados Autogestionados (CSOA).

“Aprovechan que la policía y todos los periodistas estáis cubriendo la movilización para venir a buscarnos” explica a Crónica Global un miembro del colectivo okupa. “Por eso tenemos que turnarnos para hacer guardias entre nosotros, vigilar nuestros centros y protegernos mutuamente”, añade.

Okupas traidores

Explica que llevaron a cabo “una reunión muy numerosa” en una de las casas okupadas de Barcelona para hablar, especialmente, de los ataques de los neonazis: “Barajamos la posibilidad de hacer patrullas motorizadas alrededor de todos los CSOA para localizar a los atacantes, pero al final decidimos quedarnos a defenderlos desde el interior”.

La misma fuente relata a este medio que los ataques se basan en intentar golpearles, entrar en las casas okupadas para destrozar el interior y quemar las banderas que encuentran en ellas, entre otros desperfectos. “Su ideología también es --o era-- la de todo para el pueblo pero les puede el patriotismo. Al principio también okupaban locales, pero al menos en Cataluña no les está saliendo bien. A nosotros nos llaman traidores porque aquí hay gente de diferentes etnias y nacionalidades y, para ellos, van primero los de aquí, los de casa”.

Sin policía

Ante los ataques, no se plantean denunciar los hechos en una comisaría de los Mossos d’Esquadra ni de cualquier otro cuerpo policial, puesto que todos ellos forman parte de un sistema con el que no comulgan. “No creemos que escribir lo que ha pasado en un papel vaya a solucionar nada”, sostiene. La solución, insiste, pasa por cruzar los dedos para que los neonazis les pillen en grupo, al menos, y puedan defenderse mejor.

El blindaje al que se someten los okupas contra los neonazis es, según ellos, uno de los numerosos argumentos por los que no quieren que sus caras salgan publicadas en la prensa sin pixelar. “Nos jugamos mucho si saben quiénes somos a la hora de venir a buscarnos”.