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Juicio con jurado en la Audiencia de Barcelona al acusado de un asesinato homófobo cometido en 2000 en Montgat / EP

Un neonazi acepta 15 años de cárcel tras confesar que mató a un homosexual

El asesino quedó con otro hombre en Mongat y acabó con su vida a puñaladas por el "desprecio" que sentía hacia la orientación gay

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Cristian A.G.C. Ese es el nombre del neonazi que mató a un homosexual con el que había concertado una cita en Montgat (Barcelona) el 8 de marzo del año 2000. Ha confesado y pasará 15 años en prisión. Es el castigo que ha aceptado por cometer el crimen.

El acusado, de nacionalidad colombiana, ha reconocido el crimen ante un jurado popular en la Audiencia de Barcelona: "Sí, lo maté con un cuchillo a puñaladas". La víctima, de nacionalidad ecuatoriana, apareció con 17 cuchilladas, una margarita en la oreja y rodeado de las inscripciones "Hitler tenía razón" y "KKK", que el asesino pintó en la pared con sangre del fallecido.

Desprecio hacia la orientación homosexual

Cristian y su víctima se conocieron a raíz de una oferta de trabajo y, supuestamente, habían quedado para mantener relaciones sexuales, un detalle que el asesino confeso no ha especificado durante su breve declaración.

Una vez en Montgat, y después de que su cita se desnudara, lo acuchilló en cuello, corazón y pulmones por el "desprecio que sentía hacia la orientación homosexual", según el fiscal.

Sin posibilidad de defensa

"No tuvo posibilidad alguna de defensa eficaz al ser atacado de forma súbita, inesperada y totalmente sorpresiva, hallándose profundamente afectado por el consumo previo de bebidas alcohólicas", subraya Fiscalía, quien acusa a Cristian A. de actuar "movido por la clara intención de acabar con la vida" de la víctima, que le resultaba "indiferente".

Tal como él mismo ha detallado, meses después del homicidio, la policía le tomó declaración en el marco, ha dicho, "de una de las vías de la investigación", que acabó paralizada durante más de una década por la falta de pruebas. Sin embargo, en 2012 regresó a Medellín (Colombia), donde fue detenido en 2017 y extraditado en 2018. 

Reducción de pena y de indemnización

El hecho de admitir el crimen, que cometió con alevosía y ensañamiento y al que se han sumado los agravantes por odio y discriminación, su defensa ha conseguido disminuir la pena de 20 años hasta los 15 años de prisión, que probablemente cumplirá en el centro de Brians 1 (Barcelona), donde actualmente permanece encarcelado.

Además, se ha rebajado también hasta los 45.000 euros y los 25.000 euros la indemnización que deberá abonar al hijo y a la hermana de la víctima, respectivamente.