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Uno de los tipos de hongos hallados con señales de carbonización /UAB /Equipo Draga

Los neolíticos en Cataluña usaban hongos para hacer fuego

Este descubrimiento en La Draga, Girona, es un caso excepcional para el estudio de estos organismos en la prehistoria

28.04.2018 17:49 h.
3 min

Los primeros pobladores del yacimiento neolítico con más de 7.300 años de antigüedad de La Draga, en Girona, utilizaban hongos como yesca para hacer o transportar el fuego. Este hallazgo ha sido realizado por un grupo de investigadores en el que colabora la Universidad Autónoma de Barcelona y es el único descubrimiento de estos organismos de la prehistoria europea. Esto lo convierte en un hito excepcional para el estudio de este período, según explican los científicos.

La Draga es uno de los yacimientos en los que más cantidades y más diversidad de especies de estos hongos se han encontrado hasta la fecha. La investigación, que ha sido publicada en la revista científica PLOS ONE, ha permitido arrojar luz sobre los usos que los pobladores prehistóricos hacían de estos materiales orgánicos.

Vista de una de las excavaciones en La Draga /UAB/Equipo Draga

Vista de una de las excavaciones en La Draga /UAB/Equipo Draga

Hongos yesqueros

Conocidos como hongos yesqueros, estos son inflamables gracias a la estructura leñosa con la que cuentan. Esta es la que permiten que las chispas provocadas por el golpeo de dos piedras, concretamente de una roca silícea con un mineral rico en sulfuro férrico, prendiesen fuego y pudieran así utilizarlas para iniciar o transportar fuegos.

En yacimientos arqueológicos ubicados en el norte y el centro de Europa se habían encontrado otros hongos anteriormente, aunque no siempre habían podido averiguar el uso que se hacía con ellos.

El poblado neolítico de La Draga, ubicado al este del lago de Banyoles en Girona, es uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de la península por ser uno de los primeros lugares donde las sociedades campesinas del Neolítico se establecieron en el noreste de España, y cambiaron el espacio para llevar a cabo prácticas agrícolas y ganaderas que les permitieran sobrevivir. De este lugar se conservan diversos elementos de madera y materias orgánicas que permiten estudiar y comprender de manera más rigurosa cómo era la vida en estas sociedades campesinas del Mediterráneo.

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