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Un jugador de apuestas on line mientras ve un partido de fútbol

El negocio de las apuestas crece a un ritmo del 20% en España

El juego online y la proliferación de salas recreativas crea adictos cada vez más jóvenes, ante la aparente indiferencia de la Administración

01.12.2018 00:00 h.
6 min

España lleva camino de ser un casino. Treinta apuestas por segundo, más de 4.000 millones de euros jugados al año a través de internet y de 35.000 millones en la totalidad de los juegos. Los datos oficiales de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) muestran una afición y un problema sin freno, que cada vez afecta a jugadores más jóvenes y con ingresos medios o bajos.

El crecimiento de este negocio o plaga asombra al propio Ministerio de Hacienda en sus balances trimestrales. Comparados con el año anterior, observa un 20% más de todo: recaudación, salas, jugadores o publicidad. 

La cifra de “enganchados” ya ronda el millón. En septiembre se contabilizaban oficialmente 859.695 “usuarios activos”, y otros 41.000 inscritos en los registros de autoprohibidos para que no se les permita jugar a través de internet o se les impida la entrada a los salones de apuestas, que han crecido como hongos en las ciudades

Salones a cientos

Fuera salas de apuestas del barrio! es el eslogan de asociaciones de padres, docentes y sanitarios en las protestas celebradas desde el verano en las calles madrileñas. En un alarde se sensibilidad social preelectoral, el ayuntamiento que dirige Manuela Carmena lo ha incluido entre las frases poéticas para decorar pasos de cebra.

Según la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, los barrios con un mayor paro y pobreza (Carabanchel, Vallecas, Tetuán, Centro y Ciudad Lineal) son los que han visto un mayor incremento en el número de estos locales: 319 en apenas un año. Un golazo. Otras administraciones, como la vasca, echaron el freno.

Publicidad desbocada

El dedo acusador apunta a la publicidad de las apuestas online, competencia del Gobierno central, con la que se bombardea a los ciudadanos. Se utiliza como reclamo de equipos y figuras de fútbol, como Ronaldo o Del Bosque, raperos, actores como José Coronado, y famosos presentadores televisivos como Carlos Sobera y Jorge Javier Vázquez.

El actor Carlos Sobera hace publicidad de un casino on line

Durante 2017 el gasto en publicidad de estas empresas alcanzó los 103,4 millones de euros, según datos de la DGOJ. En 2013 habían sido 67,6 millones, lo que supone un aumento del 53% en cuatro años.

Hasta junio de este ejercicio la cifra iba ya por los 82,5 millones, lo que hace prever el doble, 162 millones, en 2018. Habría que sumar lo invertido en bonos para captar usuarios y el gasto en patrocinios, 61,1 millones solo en los seis primeros seis meses del año.

Regulación lejana

La regulación publicitaria que desarrolle la ley estatal del juego en internet, vigente desde hace siete años, sigue siendo una asignatura pendiente. El Ejecutivo de Rajoy guardó el decreto en un cajón. El de Pedro Sánchez y Podemos lo rescató hace dos meses al hacer cuentas sobre el pellizco del juego para las arcas públicas. 

Su compromiso es aplicar a los spots del juego online una restricción análoga a las del tabaco y alcohol, sustancias también adictivas. Pero la ley de Presupuestos lleva camino de ser papel mojado. De momento, sigue el código de “autorregulación” del sector.

Problema joven

Los expertos alertan del cuidadoso lenguaje utilizado en las campañas y de los bonos o microcréditos, regalo de dinero para empezar, con los que enganchan a una población cada vez más joven. Denuncian que la ludopatía juvenil, adicción casi inexistente hasta hace unos años, se ha convertido en uno de los principales problemas de barrios humildes y rentas bajas.

“Del arquetipo de cuarentón de tragaperras se ha pasado al jugador online de 20, 21 y 22 años”, asegura Antonio López, de la Asociación Madrileña para la Prevención y Ayuda al Ludópata.

Un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid asegura que las apuestas deportivas atraen a jóvenes de 18 a 24 años en su mayoría. En 2013 solo el 4,7% de ellos afirmaba haber apostado alguna vez. En 2016 el porcentaje alcanzaba al 20,1% y en 2017 casi al 30%.

Dramas familiares

“Estamos atendiendo a familias de chavales que se buscan la vida con pequeños hurtos a padres y abuelos para apostar. Es un auténtico drama”, aseguran las asociaciones que ayudan a estos nuevos toxicómanos.

“Que paren esto por favor. El juego es una enfermedad, una droga más. Si en los 80 la plaga de heroína asoló a la juventud, esta vez lo es la plaga de la ludopatía por las apuestas. ¿Qué sociedad estamos haciendo?”, claman en las redes sociales padres y colectivos médicos que han recogido más de 40.000 firmas en change.org.

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