Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Gerard Esteva, micrófono en mano, en el acto de Barcelona Futur sobre los narcopisos del Raval / SARA CID - CG

Los narcopisos desaparecen del Raval

Los Mossos d'Esquadra inciden en que Barcelona es una ciudad segura pese a los problemas de multirreincidencia, mientras que los vecinos y comerciantes solicitan medidas sociales

7 min

La multirreincidencia, la violencia de género, el narcotráfico, los hurtos y las manifestaciones violentas son solo algunos de los quebraderos de cabeza a los que se enfrentan diariamente los cuerpos de seguridad, vecinos y comerciantes en el cogollo de Barcelona, la Ciutat Vella. No obstante, la intensa labor de la policía autonómica y de la Guardia Urbana permite que, pese a todo, la Ciudad Condal sea una ciudad segura y en la que se puede vivir con tranquilidad. Entre los últimos logros de los Mossos, asegura el intendente Rafa Tello, está el fin de los narcopisos, una de las mayores amenazas para la seguridad en el barrio del Raval

Así lo ha asegurado durante el ciclo de conferencias organizado por la asociación Barcelona Futur en la Biblioteca de Cataluña, que tiene como objetivo repensar el modelo de ciudad y que se ha iniciado este jueves con un debate sobre la seguridad en Barcelona. En el marco de este coloquio, la caporal Andrea García –encargada de la atención y seguimiento a las víctimas de violencias de los Mossos d’Esquadra– el intendente Rafael Tello –de la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Ciutat Vella–, Jordi Bordas –exconsejero de ERC en Ciutat Vella– y Fermín Villar –presidente de la asociación Amics de Las Ramblas– han debatido sobre la percepción de seguridad en el barrio del Raval desde dos puntos de vista: el policial y el de los ciudadanos y comerciantes. 

Lucha contra la reincidencia

El intendente de los Mossos d’Esquadra ha subrayado que “pese a las dificultades económicas y sociales” Barcelona es la cuarta ciudad más segura de Europa. De hecho, en la Ciudad Condal hay desplegadas 643 dotaciones policiales diarias y los cuerpos trabajan coordinados entre sí para ofrecer un servicio efectivo y cercano al ciudadano. El principal problema de seguridad, incide la policía catalana, es la multirreincidencia. “Por eso se ha optado por la presencia uniformada y de paisano, para dar una sensación de intranquilidad al reincidente y que sepa que, aunque no nos vea, estamos por todas partes”, ha remarcado Tello. 

En este sentido, los comerciantes y vecinos de la zona reclaman más presencia policial uniformada y, sobre todo, más próxima. “Más que efectivos, pedimos más prevención”, aclaran. “La reivindicación histórica del barrio es que vuelvan las patrullas de proximidad”, solicita el presidente de Amics de Las Ramblas. Sin embargo, el intendente recuerda que estratégicamente es “tan importante el uniformado como el policía que va de paisano para poder rebajar las cifras delictivas, y así lo indican los números”.

El fin de los narcopisos

Los Mossos d’Esquadra han recordado que en el marco del Pla Tremall, diseñado para luchar contra la reincidencia, la policía catalana ha conseguido una prevención efectiva, además de que las detenciones que efectúan tengan el efecto esperado. “Gracias a esta herramienta hay personas que han ingresado en prisión o que ya no pueden acercarse a ciertos lugares, porque se les han impuesto órdenes de alejamiento de establecimientos de telefonía móvil, de parkings privados o del metro”. Esto, ha explicado el intendente, no es solo gracias a la labor policial, sino a la colaboración vecinal. 

“Debemos generar confianza para que las personas se acerquen y nos comenten lo que ocurre, y así dar un servicio de calidad”, ha remarcado. En este sentido, el intendente ha subrayado que, pese a que los medios continúan hablando de narcopisos en el Raval, la colaboración entre vecinos y policía ha servido para erradicarlos. “Los narcopisos han desaparecido como los conocíamos en la época anterior a la pandemia, como lugares en los que la gente consumía de manera masiva dentro. Eso ya no lo detectamos”. 

Los efectos de la pandemia

La pandemia tuvo un impacto evidente en las dinámicas sociales del distrito de Ciutat Vella. Uno de los efectos fue la invisibilización de las víctimas de la violencia de género, lo que supuso un gran reto para los cuerpos de seguridad. “La pandemia provocó el aislamiento de personas que estaban sufriendo violencia y que, además, no podían comunicarlo”, ha explicado la caporal Andrea García. Ahora, aunque las cifras de denuncias empiezan a recuperarse, desde el cuerpo lo interpretan como un efecto de una mayor concienciación que, además, les permite conocer los niveles de violencia reales. 

Tras la pandemia, los problemas de seguridad han regresado a las calles de Barcelona. “Las manifestaciones violentas, los robos con fuerza y las tensiones generadas por los desahucios” son solo algunos de los factores que preocupan al cuerpo policial. A esto se suma la densidad de población en la zona. Solo Las Ramblas atraen cada año a unas 300.000 personas, que se concentran en un espacio muy reducido. 

La regularización de las personas

Aunque los vecinos se muestran satisfechos con la respuesta policial, inciden en que las políticas sociales son "indispensables e imprescindibles" para acabar con el problema de inseguridad en el Raval. “Si no hay políticas sociales y laborales, la gente no tiene alternativas”. 

En este sentido, sugieren reforzar las políticas sociales para dar salidas profesionales a las personas recién llegadas y a los menores no acompañados y solicitan que se facilite el proceso de regularización. “Es muy perverso que a los que se encierra no tengan alternativa. No hablamos de grupos organizados internacionales, hablamos de pequeños delincuentes. Pero para la ley son iguales. Por eso el legislador debe ser mucho más ágil y debe facilitar la regularización”, han concluido.