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Un tac de un tumor cerebral / EFE

Crean nanopartículas para matar las células malignas del tumor cerebral más letal

Un equipo gallego ha creado una terapia capaz de transportar fármacos al interior de las células cancerígenas

16.01.2019 14:10 h.
3 min

Crean nanopartículas para matar las células del tumor cerebral más letal. Un equipo gallego ha creado una terapia capaz de transportar fármacos al interior de las células cancerígenas. Una técnica que se ha realizado con éxito en ratones y cuyos resultados podrían evitar la cirugía de extirpación, que hasta ahora es el tratamiento más común para el tumor cerebral más letal: el glioblastoma multiforme.

El tratamiento actual para este tumor cerebral logra una supervivencia media de poco más de 14 meses; la supervivencia a los cinco años es menor del 5%. Esta terapia experimental podría mejorar esta situación, según sus responsables, que aseguran que, si los resultados preliminares se confirman en más modelos animales, los primeros ensayos clínicos en pacientes podrían realizarse dentro de cuatro o cinco años.

Interior de a célula

Para que este tipo de terapia génica funcione, las moléculas -medicamentos- tienen que conseguir llegar hasta el interior de la célula y es precisamente en el camino donde aparecen los problemas. Sin embargo, estos fármacos genéticos todavía no tienen una aplicación amplia debido a sus grandes problemas de estabilidad y transporte en el cuerpo.

Estas moléculas, explica el jefe de la investigación Marcos García Fuentes, son muy grandes y no son capaces de atravesar la membrana celular para alcanzar el interior de la célula, de ahí que para ello tengan que utilizar unos orgánulos llamados vesículas digestivas; que facilitan el paso a los fármacos pero también lo frenan.

Degradar moléculas

Una vez que han facilitado la entrada del fármaco por la membrana, se dedican a degradar sus moléculas, evitando que lleguen íntegras a la célula y anulando así la eficacia del tratamiento. De hecho, las nanopartículas presentadas ahora consiguen que las moléculas escapen de estas vesículas y completen su viaje hasta el interior de la célula, y lo hacen gracias a una estructura que se vuelve insoluble en el ambiente ácido de las vesículas digestivas.

El estudio ha demostrado que la aplicación del medicamento genético, en combinación con la quimioterapia de primera línea (temozolamida), produce una reducción del tamaño del tumor mayor que un tratamiento basado únicamente en el fármaco quimioterápico.

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