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La estatua de Francisco Franco cuando tenía cabeza / EFE

Nadie pone precio a la cabeza de Franco

Anticuarios expertos en escultura consideran difícil su venta en una subasta

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La exposición Franco, Victoria y República. Impunidad y espacio urbano se ha visto envuelta en polémica desde que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció en verano su intención de llevarla en el Born Centre de Cultura i Memòria. El aluvión de críticas contra la iniciativa no se hizo esperar y tanto los partidos políticos como entidades dedicadas a la memoria protagonizaron protestas y recogidas de firmas para mostrar su rechazo a situar la estatua del dictador en el Born, algo que entendían como una denigración del simbolismo independentista del barrio.

La estatua ecuestre de Franco presidió el patio de armas del castillo de Montjuïc en Barcelona durante unos 40 años hasta que, en marzo de 2008, fue retirada a un depósito del Ayuntamiento de Barcelona situado en el distrito barcelonés de Nou Barris, en la Vía Favencia. Cinco años después, en 2013, un grupo de trabajadores municipales descubrieron que habían decapitado al generalísimo.

Lo encontraron sin cabeza, con un corte limpio, según aseguró entonces el Consistorio de la capital catalana, lo que significaba que el ladrón se tomó su tiempo. Los Mossos d’Esquadra se hicieron cargo de la investigación para averiguar quién fue el autor de la decapitación que, a día de hoy, todavía no se conoce, como tampoco se sabe con qué finalidad se apropió de la cabeza del dictador.

¿Mil euros?

Partiendo de esta premisa, surge una pregunta: ¿Cuánto vale la cabeza de Franco? ¿Tendría un buen recibimiento en el mercado de las subastas? ¿Despertaría un mínimo de interés? La respuesta es no. No, al menos, para las casas de subastas más atrevidas que han respondido a Crónica Global más allá de asumir al dificultad que conllevaría ponerle un precio.

“No es una pieza que suela salir a subasta. Podríamos poner 1.000 euros de precio de salida y posiblemente no se vendería. Si hay un solo interesado, se la quedaría por este precio y, si hay más de uno, éste aumentaría” informa a este medio un trabajador de Subarna, tras reiterar que es difícil definir un precio. “Hay autores que tienen más recorrido y otros que ya sabes un poco cómo irá la subasta, pero esto…” añade. La sala Balclis opina lo mismo: "La valoración de una obra depende de factores como la técnica, la cotización del artista o el estado de conservación, pero el principal es la demanda. En este caso, la demanda sería tan marginal que creemos que costaría encontrar algún coleccionista nostálgico que pagase más de 1.000 € por ella, a pesar de que Viladomat fue un magnífico escultor".

Según el Gremio de Anticuarios de Cataluña, para fijar el precio a la escultura, en este caso, se han de tener en cuenta varios factores: “Depende de la demanda que tenga la pieza, del artículo en sí, de la época, de la dificultad de encontrarla en el mercado…” explica una portavoz. “No podríamos hacer una valoración, no sabríamos bien qué precio ponerle”.

Opinan lo mismo expertos en el sector de la escultura, como la sala de subastas Imperio o la galería de arte barcelonesa Dolors Junyent: “Es muy difícil, mejor preguntad a una casa de subastas especializada porque me habéis dejado fuera de juego”, asegura un responsable.