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Acto de presentación de la Fundación Privada Montserrat Caballé / PABLO RIVERA

Nace la Fundación Montserrat Caballé

La finalidad es mantener vivo el recuerdo de la soprano y promover su labor de ayuda a jóvenes talentos de la lírica con becas y estudios

5 min

El sueño de Montserrat Caballé, en sus últimos años de vida, era crear una fundación que mantuviera vivo su Concurso Internacional de Canto. Un deseo que se frustró con su fallecimiento el pasado 2018. Pero hoy, jueves 6 de febrero, la Sala de los Espejos del Teatre del Liceu, entre amigos y familiares, ha hecho ese sueño realidad.

Su familia ha cogido el relevo y ha creado la Fundación Privada Montserrat Caballé para mantener vivos sus deseos, su recuerdo, su obra y su vida a la vez que promueve toda la labor docente que desarrolló la cantante. "Creo que hemos llegado al punto de que su sueño se haga realidad", valora Montserrat Caballé Claus, sobrina de la soprano y presidenta de la fundación.

Cuatro pilares fundamentales

La fundación parte con cuatro objetivos principales como son la ayuda a jóvenes talentos con becas y estudios, reemprender su concurso de canto a partir de la XVIª edición, organizar sesiones audiovisuales y exposiciones itinerantes para mantener viva la trayectoria de la artista y, por último, organizar eventos y conciertos para promover la misma fundación y recaudar fondos para esta.

Entra en los planes de futuro la creación de un museo o un espacio dedicado a su legado, pero desde la fundación quieren ir poco a poco y paso a paso. Lo primero es reactivar su concurso, fuente de descubrimiento de grandes talentos y que actúa como inicio de la campaña de ayuda y financiación de sus estudios, formación y lanzamiento profesional. Un trampolín en su carrera artística.

Mucho más que una fundación

"Ella quería crear una fundación y mantener vivo su concurso", introduce Caballé. "Es muy bonito hacer homenajes y recibir medallas póstumas, pero esto es lo que realmente hace honor a su nombre y a sus deseos", continúa la presidenta de la fundación, que se mostró entusiasmada de poder ayudar a jóvenes talentos con estudios, becas, conciertos promocionales y emplear el concurso como salto a la profesionalidad.

"Ella, Montserrat, desde sus inicios fue ayudada por la familia Bertrand i Mata. Actuaron como mecenas e inversores en el inicio de la carrera profesional de mi tía. Eso hizo que, a lo largo de su vida, quisiera devolver el favor con otras jóvenes promesas", confiesa la sobrina de la cantante.

Concurso Internacional de Canto

La cantante consideró el concurso como su gran obra profesional. Detenido desde 2015, celebrándose los últimos años en Zaragoza, vuelve este año retomándose desde donde se dejó. Y lo hace a lo grande, justo dos años después del fallecimiento de Montserrat y en la que fue su verdadera casa: el Liceu. El mejor homenaje que se le podía hacer al concurso.

Víctor García, Salvador Alemany, Montserrat Caballé y Joan Matabosch / PABLO RIVERA
Víctor García, Salvador Alemany, Montserrat Caballé y Joan Matabosch / PABLO RIVERA

También se ha anunciado la próxima edición, que se celebrará en el Teatro Real de Madrid. "Su otra casa". Por lo que el sueño de la soprano regresa con dos teatros "tan queridos y tan amigos". "Pero lo que no se puede negar es que vuelve en la que fue su casa real como es el Liceu. Cincuenta años de una fidelidad única, algo imposible con un artista, que se puso a prueba miles de veces pero siempre se mostró sólida y fiel a su casa".

Una competición itinerante

La artista lo decidió así y, a pesar de algún percance debido a su estado de salud, regresa con ese formato. Barcelona y Madrid, las primeras paradas. Pero la tercera se estima que pueda ser internacional. "El concurso puede ir itinerando unos cuantos siglos si seguimos los pasos de Montserrat, y quizá me quedo corto", dice Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real de Madrid.

Como cada año, entre 500 y 600 participantes lucharán en cuatro eliminatorias para acceder a las semifinales, en las que 30 candidatos competirán para entrar en la gran final. Solo una docena de ellos tendrán el honor de alzarse como finalistas cantando en la Gran Sala del Liceu para llevarse los 24.000 euros en premios y actuar tanto en el mismo teatro como en otros asociados.