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Un grupo de mujeres participan en una reunión de negocios / PIXABAY

Las mujeres ocupan el 18,8% de los puestos directivos

A pesar de que están más formadas que los hombres, se les exige mucho más para acceder a los mismos puestos

6 min

Un 18,8% de los puestos directivos están ocupados por mujeres, un 2,4% más que en el año precedente, frente al 81% que ostentan los hombres. Así lo constata el informe Brecha Salarial y Presencia Directiva de Mujeres 2021 de EADA, que analiza la presencia femenina en el ámbito empresarial. El estudio también refleja que las diferencias retributivas en los puestos de mayor rango alcanzan el 12,4%.

Sin embargo, a medida que se baja en la escala profesional la mujer gana más visibilidad. En este sentido, en los mandos intermedios las mujeres son el 28,5%, mientras que entre los empleados son el 43,4%. A pesar de este aumento, las diferencias salariales se mantienen prácticamente en el mismo nivel, con un 11% entre los mandos y un 11,5% entre los empleados.

Camino más complicado

La mujer se queda en el recorrido profesional”, ha sentenciando Indry Canchila, ingeniera industrial y socia-directora del área de consultoría de ICSA grupo. Esta situación se debe a que en las posiciones de mayor responsabilidad “es más difícil que pueda desarrollar su carrera”, por la forma en que están diseñados los puestos, que requieren mayor responsabilidad.

Por otra parte, Aline Masuda, profesora e investigadora de EADA Business School, ha indicado que muchas mujeres interrumpen su carrera profesional cuando llega el momento de la maternidad. Esta situación “explica la dificultad para llegar a posiciones directivas, dado que durante el tiempo que paralizan su vida laboral, pierden experiencia” que les serviría para progresar.

Pymes por la igualdad

Uno de los elementos que destaca el estudio es que la presencia femenina en los puestos directivos es mucho mayor en las Pymes, que tienen un 94,4% de mujeres en puestos directivos, frente al 5,4% de las grandes corporaciones, en las que cuesta más la penetración debido a los modelos de trabajo, en los que se reclama máxima presencialidad.

En este sentido, los diferentes intervinientes en la exposición de los resultados han querido resaltar la importancia de avanzar en la digitalización para garantizar las mismas oportunidades para ambos géneros, independientemente de sus realidades.

Impacto desigual

La presencia femenina en puestos de mando depende de la sección. En este sentido, un 32,6% de los directivos de recursos humanos son mujeres y  un 19,8% en las direcciones de administración y finanzas. Las situaciones de mayor desigualdad se dan en las direcciones generales, comerciales y de producción, en las que en ningún caso supera el 9%. En relación a 2008, excepto en recursos humanos, el porcentaje de mujeres ha bajado un mínimo de tres puntos en todas las categorías.

Por otra parte, Chanchila ha resaltado que, al ritmo de incremento anual actual, de un punto porcentual por año, se tardaría entre 50 y 60 años en conseguir la plena igualdad en los puestos de trabajo. En la misma línea, “por 100 euros que cobra una mujer, el hombre recibe 114,4, aunque con una tendencia a la baja desde 2017”. Esta situación se deriva en que la mujer tiene menos poder adquisitivo y, por tanto, menor capacidad de ahorro.

Formación poco valorada

El estudio constata que, en general, las mujeres están más formadas que los hombres, aunque ello no se traduce en mejores puestos. En este sentido, el 47,9% tiene estudios de grado y el 42,7% de máster o posgrado. Esta realidad se deriva en que, a pesar de ello, requieren más estudios para acceder a los mismos puestos.

En la misma línea, Chanchila, ha considerado que lo importante para trabajar en pro de la igualdad es conseguir garantizar los derechos económicos y que no haya miles de euros de diferencia salarial para el mismo puesto de trabajo.

A más presencia más igualdad salarial

Las dos comparecientes, Chanchila y Masuda, han coincidido en señalar las conclusiones que se extraen del análisis. En primer lugar, que cuanto mayor es la presencia femenina, mayor es la igualdad salarial, un hecho que no siempre se puede constatar de forma inmediata y que depende de la transparencia retributiva de las empresas.

Por otra parte, las situaciones de crisis como la actual nunca benefician a las mujeres, que son las que más trabajo han perdido y las que más tiempo dedican al cuidado del hogar y la familia. Sin embargo, la pandemia ha acelerado la flexibilidad laboral con la introducción del teletrabajo, que se ha derivado en el aprendizaje de que la presencialidad no es necesaria.