Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Dos alumnas de quinto de primaria del colegio Virolai, durante la clase de matemáticas / CG

El gran reto de la formación: más chicas en carreras de ciencias

Sólo un 13% de las carreras de ciencias las cursan mujeres y para revertir la situación se apuesta por programas que enseñan la "utilidad" de los estudios técnicos para resolver problemas sociales

11 min

La transformación digital se ha acelerado durante la pandemia. En consecuencia, cada vez son más demandados profesionales con perfiles STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), además de ser los mejor remunerados. Sin embargo, el número de españoles que decide estudiar este tipo de carreras es cada vez más menguante. Según el último informe sobre carreras STEM de la Conferencia de Rectores de universidades españolas (CRUE), entre el 2010 y 2017 las matriculaciones de estas titulaciones se redujeron en un 6,1%. Además, el informe El estado de la ciencia 2020, de la Organización de Estados Iberoamericanos, indica que únicamente un 13% de los alumnos STEM en España son mujeres. ¿Cómo revertir esta situación? ¿Qué hay que hacer para que los estudiantes desarrollen vocación hacia las áreas con mayor salida laboral, las STEM? ¿Cómo hacer que las alumnas se interesen por esas áreas?

Alberto Solana, del equipo directivo del Colegio Ingenio de Madrid, niega la falta de interés del alumnado por las áreas de conocimiento STEM. “Las carreras científicas tienen en España una nota de acceso muy alto, especialmente las que conducen a una doble titulación, lo que revela lo contrario. Se han popularizado enormemente las clases y campamentos de ampliación de matemáticas y de tecnología, de programación y robótica, desde edades tempranas. Multitud de alumnos se han aficionado a aplicaciones, libros, rompecabezas y juegos relacionados. Cada vez más personas participan en concursos y actividades técnicas”. Atribuye, por ello, las bajas matriculaciones en carreras de estas áreas a que “la profesión científica en nuestro país es muy irregular, con escasas expectativas de éxito, está mal financiada y nuestras empresas no tienen el prestigio, la ambición ni los departamentos de I+D+i que sí poseen en otros países”. Además, indica Solana, “el alumnado sólo rechaza este tipo de materias cuando se arrastran problemas de base desde primaria que limitan la comprensión en secundaria y bachillerato. Cualquier rechazo a las áreas STEM es preocupante porque el desarrollo de todo el conocimiento humano va a depender a corto plazo cada vez más de estas materias”.

Enfoque de servicio a la sociedad

Otro ejemplo de éxito en cuanto a perfiles STEM es el colegio Pineda de Barcelona. En este colegio, exclusivamente para niñas, más del 50% de las alumnas cursan el itinerario científico- tecnológico en 4º de ESO y Bachillerato. ¿Cuál es el secreto? La directora de este colegio, Ana Costa, lo tiene claro. “Para lograr una mayor motivación hacia estas carreras más técnicas, supone una gran ayuda darles un enfoque de servicio a la sociedad. Es decir, diseñar proyectos a través de los que aplicando estos conocimientos puedan contribuir a resolver problemas reales de la sociedad. También les facilita mucho tener referentes que les den a conocer las salidas profesionales y horizontes que se les abren con el estudio de estas carreras”, sostiene.

Un examen de matemáticas en imagen de archivo / PIXABAY
Un examen de matemáticas en imagen de archivo / PIXABAY

Solana, directivo del prestigioso colegio madrileño Ingenio, introduce otro factor a la ecuación de la excelencia educativa y argumenta que para que se pueda dar el acercamiento de los alumnos a estas áreas de conocimiento “el profesorado debe estar muy formado, contar con una visión histórica del desarrollo de la tecnología y la ciencia, y estar al tanto de los últimos avances en cada campo. En el Colegio Ingenio los profesores han sido investigadores en instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Politécnica o la Universidad Autónoma. Su experiencia incluye la colaboración en centros y empresas internacionales de prestigio, lo que permite orientar y transmitir directamente su pasión por el conocimiento”. Este profesional de la educación cree, además, “necesario sacar a los alumnos de su ámbito de comodidad y combinar estrategias complementarias de enseñanza que los motiven, principalmente a través de experiencias multisensoriales de investigación, el planteamiento de retos y problemas atractivos, el cálculo mental ágil y una mayor práctica del razonamiento lógico y la geometría a través del uso de materiales manipulativos y juegos de estrategia. Nuestra experiencia muestra que incluso los alumnos con mayores dificultades de aprendizaje disfrutan con las áreas STEM”.

Programación, robótica, impresión 3D...

Los expertos en educación Possible Lab creen que otra de las claves para que los alumnos desarrollen vocación hacia estas áreas más técnicas está en el enfoque. “Las STEM tienen una imagen comprometida entre los alumnos y alumnas, ya que las entienden como asignaturas difíciles y no logran comprender sus aplicaciones reales debido al enfoque que se le da a la mayoría de estos contenidos en muchas ocasiones. Es por eso por lo que muchos de ellos acuden a estas clases con una idea preconcebida que no les ayuda a afrontar estas asignaturas de forma adecuada, creando muchas veces dificultades, con las que convivirán a lo largo de toda su etapa educativa, generando un gran desinterés por ellas y no mostrando ningún tipo de esfuerzo en tratar de comprenderlas”, considera Alba Rodríguez, directora de innovación educativa en Possible Lab.

Fórmulas matemáticas
Fórmulas matemáticas

Para cambiar esta tendencia, esta empresa del sector de la educación puso en marcha hace tres años el proyecto Makermania. “Con él, ofrecemos una propuesta educativa para implementar las metodologías maker (con las que prototipan sus propios proyectos) en las aulas para desarrollar las competencias STEM en niños y niñas. Desde el principio, nuestra apuesta pretendió darle la vuelta a la robótica escolar, ofreciendo experiencias donde la programación, la robótica o la impresión 3D no son un fin en sí mismo, sino el medio para adquirir competencias académicas en ciencias, matemáticas, artes y habilidades personales. De esta forma aprendemos de forma natural mientras abordamos materias curriculares y, de paso, trabajamos las competencias blandas entre el alumnado”.

Sin embargo, Alba Rodríguez puntualiza que “la vocación por la tecnología no puede surgir de manera forzada en los últimos niveles de educación obligatoria, cuando el alumno se cuestiona qué estudiar, basándose en qué tipo de estudios tendrán mayor proyección para su futuro laboral. La mayoría de los jóvenes que sienten interés por la programación y robótica y, en general, por las disciplinas técnicas, se muestran en muchas ocasiones intimidados por su dificultad aparente, llegando a verlas incluso como inaccesibles por la poca proyección que se le da en el aula desde edades tempranas”, lamenta.

Generación nativa digital

Trabajar la vocación por las STEM en niños de una generación completamente digital no tiene por qué ser complicado. Así lo cree Alberto Solana, de Colegio Ingenio. “Como los niños están muy acostumbrados al uso de dispositivos digitales, la robótica y la programación son meras extensiones de sus juegos y entretenimientos actuales. En esta generación observaremos cambios muy profundos en este sentido, especialmente con el desarrollo de la inteligencia artificial. Las interfaces cada vez son más amables, visualmente atractivas y están diseñadas para captar la atención, lo que acercará de manera progresiva a toda la población hacia la tecnología, sobre todo como consumidora o usuaria superficial, pero también aumentará el interés por lo que se esconde tras su funcionamiento”.

Eso sí, sin olvidar que posiblemente la clave de bóveda esté en “integrar las áreas científico-técnicas y las matemáticas con la práctica artística, la literatura, las humanidades y la creación”, señalan desde el colegio Ingenio. Nuestros ejemplos son los polímatas del Barroco, formados en ámbitos muy variados. Por tanto, nos encontramos más cerca del modelo STEM, que incluye, además de las ciencias, las artes y el lenguaje. En otras palabras, se trata de unificar en una tercera cultura las humanidades y las ciencias. Nuestra experiencia se desmarca de la opinión expresada por el alumnado en otros centros. Contamos con alumnas con gran vocación científica, que disfrutan de las clases sin miedo a mostrar su interés en público por las áreas STEM. Sus resultados son brillantes en muchos casos, habiendo participado en concursos de matemáticas y sesiones de investigación. Hemos conseguido que todas estas áreas resulten tan atractivas como la plástica o la educación física”, termina.