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Un castillo hinchable a la venta en el portal chino Alibaba / CG

La muerte de una niña aflora el 'pirateo' en los castillos hinchables

Los profesionales detectan estructuras importadas de escasa calidad y 'amateurs' que carecen de seguro y formación

5 min

La muerte de una niña en Caldes de Malavella (Girona) ha aflorado el pirateo en el sector de los hinchables en España. Fabricantes y profesionales alertan de castillos importados de escasa calidad. También detectan montadores que hacen caso omiso de las homologaciones, seguros, revisiones o los anclajes necesarios.

"Cuando compras un castillo hinchable, debes tener varias cosas en cuenta. Uno, que cuente con una ficha técnica del fabricante que se irá rellenando cada vez que pase una inspección anual. Dos, que la estructura tenga el dosier de un ingeniero que certifique su seguridad", explica Franciso Javier Martí, gerente de Chequeguay.

Este fabricante y vendedor habla con los 25 años de experiencia que le avalan. "No vale sólo un sello de fabricación CEE de la Comunidad Europea. Muchos castillos chinos lo llevan porque le da un marchamo de calidad. Y luego no son ignífugos, se desgarran o los muros de sus toboganes no son lo suficientemente altos", agrega.

No obstante, el gran atractivo de los castillos pirata es su precio. "En España, una construcción segura te cuesta de 3.000 euros a 12.000 euros. Un hinchable chino, comprado por internet, te sale por menos de 1.000 euros", lamenta el dueño de la firma valenciana.

Regulación

El accidente fatal de Cataluña, que acabó con un fallecido y varios heridos, dos de ellos en estado grave, es una tragedia que no debería esconder determinadas prácticas. "La mayoría de administraciones cumplen. Un ayuntamiento te pide la ficha técnica y un monitor para vigilar a los peques. En el sector privado es más complicado".

Quien habla es Ángel Holguera, dueño de Ingeniería y Soluciones, una empresa que se dedica a examinar y certificar hinchables. "Están regulados desde 2006 como mínimo. Por la norma europea UNE EN 14.960, actualizada en 2014. Y cada comunidad agrega restricciones con sus leyes de espectáculos", recuerda el profesional.

¿Qué mira Ángel cuando examina una estructura de juego para niños? "Los anclajes, un mínimo de seis con capacidad para aguantar 350 kilos. Que no haga viento. A más de 30 kilómetros por hora no se deben montar. Y menos los de toboganes, que son los que más resistencia al viento ofrecen", enumera.

"Y al menos un monitor --continúa-- con nociones de primeros auxilios y asegurado. Que regule cuántos chavales se montan a la vez".

"Hay intromisión"

Precisamente, una de las regiones más duras en la regulación de los hinchables es Baleares. "Esto es como un coche, pero aún más controlado. Nuestros hinchables pasa una suerte de ITV al año, y no se montan si hay viento. Aquí en el archipiélago está muy controlado", explican desde Castell dels Menuts, una de las enseñas decanas.

"Aún así, hay intromisión. No es la mayoría, ni representativa. Cuando pasa algo así pagamos los que lo hacemos bien y cumplimos la ley al dedillo. Quizá lo que faltan son más controles", abunda su gerente.

De la misma opinión son Diverfiesta y Multidiver. Estas mercantiles animadoras de fiestas llevan años en la industria, y coinciden en señalar a "los amateur que se gastaron 2.000 euros en un castillo chino y lo montan en los cumpleaños sin control alguno".

"La crisis económica expulsó a gente de otros sectores que recalaron en el nuestro. Pero que no se equivoquen. Esto no son pocos miles de euros y una página web. Hay que pagar monitores, seguros de responsabilidad civil y revisiones. Y no, no todo el mundo lo hace", concluye la gerente de esta última empresa, sita en Olot (Girona).

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