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Una coche patrulla y dos agentes de Mossos d'Esquadra / EFE

Mossos claman por un protocolo de prevención tras el último suicidio de un agente

La policía catalana solo cuenta con una actuación para emergencias psicológicas en caso de catástrofes, como un atentado

5 min

Un agente de los Mossos d'Esquadra destinado en una comisaría de Barcelona se quitó la vida este miércoles. Desde 2009, al menos 19 policías autonómicos se han suicidado. Y es que esta lacra, que se cobra cerca de 3.200 vidas al año en España, y que supone la primera causa de muerte no natural, es todavía más grave entre las fuerzas y cuerpos de seguridad, ya que una media de 30 de estos funcionarios se quitan la vida cada 12 meses; un colectivo --la suma entre Guardia Civil, Policía Nacional, local y autonómica-- que ronda los 233.000 efectivos. Es por este motivo que los sindicatos claman por un protocolo específico

La policía catalana solo cuenta con un protocolo de actuación para emergencias psicológicas que se puede aplicar en caso de muerte o autolesiones. Un mecanismo de reacción que puede activar la zona central o bien uno de los mandos vía telefónica. "Supuestamente, existe un teléfono disponible las 24 horas, pero ya te digo yo que si tú llamas a las 4:00 de la mañana, no te lo va a coger nadie; lo ha admitido la propia Administración", critica Inma Viudes, portavoz de SAP. 

Atención a los agentes

Aunque ante determinadas catástrofes --como el atentado de Barcelona, donde 300 agentes requirieron atención-- se vela por la estabilidad emocional de los policías, no existe una instrucción que vele por ello. Toni Castejón, portavoz de FEPOL, admite la dejadez que existe en torno al suicidio. "Si te duele un brazo o el tobillo, vas al médico y no pasa nada, pero si se trata de no gestionar bien las emociones, emerge la vergüenza, seas policía o no, igual que decir que uno acude al psicólogo o psiquiatra", señala. 

Operación con 200 agentes en el centro de Barcelona / MOSSOS D'ESQUADRA
Operación con 200 agentes en el centro de Barcelona / MOSSOS D'ESQUADRA

Castejón explica que cuando un agente se quita la vida, desde el cuerpo se presta "atención específica" a los agentes que trabajan en la misma comisaría, pero reclama que se den explicaciones a todos los policías. "Falta formación. Trabajo previo para detectar situaciones que pueden ser conflictivas como una separación traumática,  una pérdida familiar, alguna actuación policial con muertes traumáticas, porque quieras o no, los cuerpos de seguridad nos llevamos el trabajo a casa", recuerda. 

Estigma para el policía 

Por su parte, Viudes recuerda el estigma que pesa sobre el policía que manifiesta necesitar ayuda psicológica. "Eso evita que tengamos un debate honesto, transparente y valiente sobre el tema", admite. Y es que, como detalla, muchos agentes se niegan a comunicar cómo se encuentran por miedo a sufrir el rechazo del propio cuerpo. "De alguna manera, se nos pide que seamos un poco héroes, pero no lo somos", lamenta. "En ese sentido sí necesitamos un protocolo, igual que se nos imparte formación técnico-policial, también deberíamos aprender a gestionar el estrés postraumático, por ejemplo". 

"En general, existe miedo a manifestar que uno no está bien por si supone un lastre para la carrera profesional. Tampoco acaba de funcionar el sistema para detectar a personas que en un momento dado no saben gestionar sus emociones", añade Castejón. 

Formación emocional

Desde los sindicatos piden que se vele por el estado de los agentes cuando se enfrentan a situaciones que, por su trabajo, les pueden sobrepasar. Por ello reclaman herramientas a las Administraciones. "Un protocolo de verdad, que funcione", subraya Viudes. 

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