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Pásate al modo ahorro
El promotor de la reforma de los horarios para mejorar la conciliación Fabián Mohedano / CG

Fabián Mohedano: "Los horarios matan"

El promotor de la reforma horaria avisa de que eliminar el cambio de hora que propone la UE no garantiza jornadas más productivas y saludables, y cree que la Champions puede ser una aliada

11 min

No es fácil cambiar los hábitos y recuperar el desfase de dos horas que España arrastra desde el franquismo. Pero el impulsor de la Iniciativa para la Reforma Horaria en Cataluña, Fabián Mohedano, confía en la generación millennial, que quiere reconocimiento y tiempo personal, aunque eso implique sueldos más bajos. “Ellos compran libertad”. El gran reto es decidir si se quiere "un país de bares y ocio o un país de empresas del conocimiento". Atención al papel decisivo de la Champions en esa conciliación.

--Pregunta. ¿Horario de verano o de invierno?

--Respuesta. De invierno. La Sociedad Española del Sueño, en abril de 2018, decidió que lo más conveniente es el horario de invierno porque, si se mantiene el de verano todo el año, en diciembre, a las 9 de la mañana, sería de noche. Y la gente que entra a trabajar a las 8 no tendría luz natural durante una hora y cuarto. La luz natural que vemos por la mañana está directamente relacionada con la generación de melatonina por la noche. Si nosotros no vemos luz por la mañana, se reduce la melatonina y la calidad del sueño. La luz matinal reduce el estrés, estás más despierto, tienes más capacidad cognitiva. El horario de verano permite más luz por la tarde, pero entonces lo que debemos decidir es si queremos un país de bares y ocio o un país de ingeniería y de empresas del conocimiento. Por ello, debemos abordar la reforma, compactar la jornadas, horarios más flexibles para que la gente salga antes de trabajar y vea la luz del día en horario de invierno.

--El Govern ha encargado un informe para abordar el cambio de huso horario. Pero supuestamente ya se estaban llevando a cabo esos trabajos.

--No es lo mismo. Nosotros hicimos el Pacto por la Reforma Horaria, que no trabaja en el tema del huso o el mantenimiento del horario de invierno o verano. Esto es un tema de la UE y el huso es competencia de cada Estado. El Govern ahora quiere posicionarse, ya que el presidente Pedro Sánchez quiere crear un comité de expertos. Alemania puede decidir verano porque es su huso natural. Y el nuestro porque Franco así lo quiso. Pero si Francia y Benelux se quedan en el horario alemán, ¿qué hace España? Entran en juego otros factores. Por ejemplo, qué opinan la CEOE y las patronales. ¿Estamos dispuestos a irnos al huso que tienen los del brexit e Irlanda y Portugal? Si es así, es que estamos poniendo la cronobiología por delante de la cuestión económica. Pero cada vez que se propone ir a Greenwich y abandonar el de Berlín, la CEOE avisa de que hay que valorar el coste económico.

--Pero adaptarse a ese nuevo huso también implica una reforma horaria y en el terreno de contactar con empresas y sectores sociales están más avanzados.

--La gente lo que quiere es un horario de verano. ¿Pero y si compactamos el horario? Las decisiones de la UE y del Estado deben ir acompañadas de un trabajo de sensibilización sobre medidas de cambio en el sector empresarial. Eso es evidente. En Cataluña hemos avanzado, introduciendo el debate en las empresas, en las familias y en los colegios. Y quizá ese debate debería hacerse de forma holística y de forma transversal en el conjunto del Estado. Pero ese debate no ha acabado de traducirse en política pública. Es cierto que el debate del huso horario es una oportunidad para poner encima de la mesa otros factores de conciliación y horarios más sostenibles.

--¿La reforma horaria podría aplicarse ya sin tomar una decisión sobre el huso horario?

--Hay que recuperar esas dos horas de desfase que tenemos. Comemos a las 3 y cenamos a las 10. Almorzamos a las 11 porque por la noche nos fuimos a dormir tarde y no tenemos hambre a primera hora. Eso no ocurre en ningún sitio del mundo. Recuperar ese desfase depende de la implicación de las empresas. El cambio de huso no garantiza por sí solo un horario más productivo, flexible y saludable. Eso está en el campo del management, lo otro pertenece al terreno institucional. Ha hecho mucho daño que Mariano Rajoy dijera que vamos a cambiar a Greenwich para arreglar los problemas de conciliación. No tiene absolutamente nada que ver. Nos pasa un poco como a los rusos, que hicieron la revolución sin hacer primero la burguesa ni la agraria.

--¿Dónde está el fallo?

--Nosotros tenemos todos los debates abiertos, no hicimos los deberes en la segunda parte del siglo XX de compactar horarios, de evaluar por rendimiento, de trabajar por resultados. En Alemania, en 1960, Volkswagen dijo a sus trabajadores: “Tenéis 8 horas para hacer 200 coches. Ya os pagamos bien, pero si acabáis haciendo más coches y reducís los costes, os pagaremos mejor”. En Seat, en 1960, se pagaban sueldos miserables. “Si en ocho horas no hacéis 200 coches, tendréis que hacer cuatro horas extra y así maquilláis vuestros sueldos”. Eso quería decir llegar tarde a casa y desplazar las comidas. Se premiaba la presencia, no el rendimiento.

--¿Cómo se puede cambiar esa mentalidad?

--Ya empieza a cambiar. Las grandes empresas lo tienen muy claro, porque analizan los costes, pero el problema está en las medianas y pequeñas empresas, que es el gran tejido de este país. Ahí tenemos un agujero negro. Las nuevas empresas que hacen start up ya nacen con otra mentalidad. O hacemos la reforma o esperamos a que los millennials gobiernen el tejido empresarial. El millennial quiere reconocimiento y tiempo para él. Se ha demostrado que para retener el talento, debes tener horarios flexibles, porque si no, se te va la gente. Aunque sea con sueldos más bajos. Los millennial compran libertad.

--¿La precariedad y la economía sumergida frenan esa reforma?

--Estamos volviendo al pluriempleo de hace 40 años, cuando las horas extra modificaron los horarios. Pero creo que eso hoy no debería ser un problema. Hay otros países con pluriempleo, pero las comidas son sagradas. Aquí, lo último que hacemos es ir a comer. Ahí hay un tema de salud. España tiene la esperanza de vida más alta del mundo después de Japón. Pero eso puede cambiar porque hemos abandonado la dieta mediterránea y hay mucho sedentarismo. Los horarios matan. Los niños que nacen ahora vivirán cien años, pero no tendrán la misma calidad de vida que sus abuelos y bisabuelos. Lo cual es paradójico en una sociedad de abundancia, no de guerra.

--¿Hay fecha para ese cambio horario?

--Nosotros nos planteamos como horizonte 2025. Hay un debate en los colegios y la Consejería de Enseñanza que ya está empezando a actuar. El departamento de Trabajo está haciendo políticas de acompañamiento a las empresas para que también se adapten. Hay un debate sobre las 35 horas de los funcionarios públicos (ahora hacen 37,5 horas). Ahora, un funcionario trabaja de 7 a 3. ¿Por qué no incorporar la comida dentro del horario? Es mucho más saludable.

--Pero eso es más factible en el sistema público, pero a las empresas ¿cómo le obligas a incorporar nuevos horarios? En este país solo entendemos de multas y sanciones.

--Hay que seducirlas.

--Ellos tienen el dinero, ellos deciden.

--El tiempo no se ha considerado socialmente como un factor de crecimiento y bienestar. Se tira de presencialismo y 12 horas trabajando. Eso no es bienestar, pero tampoco supone crecimiento porque no eres productivo. Lo que hay que hacer entender a los empresarios es que si introduces flexibilidad, la productividad puede aumentar un 15%. Reduces el absentismo y retienes talento.

--¿La siesta española es un mito?

--Es un mito, en ciudades como Madrid y Barcelona no existe. Pero descansar o desconectar diez minutos del trabajo es muy saludable, y te despiertas creativo.

--¿Es cierto que la Champions puede ayudar en la reforma horaria?

--Yo he tenido tres o cuatro años de trabajo intenso, pero la Champions le va a dar un impulso definitivo. El partido es a las 18.55. A ver quién es el guapo que organiza una reunión a las 18 horas.

--Pero es un poco fuerte que el fútbol y no la salud sea el motivo de más peso.

--Si pusieran Gran Hermano a las 8 de la tarde avanzaríamos mucho.

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