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Un alumno revisa una chuleta en su móvil

Mitos y leyendas de la lucha contra la copia estudiantil 4.0

Las universidades españolas apenas tienen medios para contrarrestar los nuevos métodos tecnológicos usados por los estudiantes para hacer trampas en los exámenes

3 min

Durante los primeros 14 días de junio, más de 300.000 estudiantes de todo el país se enfrentan a la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), unos exámenes que definirán el futuro académico y profesional de los jóvenes. En esta tesitura, aquellos que no han aprovechado al máximo los momentos de estudio o cuyas memorias necesitan un “refuerzo” se ven tentados a hacer trampas y copiar para aprobar, utilizando los métodos más variopintos.

Varios alumnos a punto de realizar las pruebas de selectividad

Varios alumnos a punto de realizar las pruebas de selectividad.

Desde la empresa especializada en sistemas tecnológicos de seguridad Espiamos.com, aseguran que estos métodos se pueden evitar mediante “la tecnología de detección más adecuada en cada entorno”, pero sin embargo, las universidades parecen no modernizarse para combatirlos.

Nuevas formas de copiar

Las clásicas “chuletas” han evolucionado gracias a las nuevas tecnologías y gadgets que dan la oportunidad de estar conectado y acceder a la información necesaria sin llamar la atención.

Los smartwatches son un claro ejemplo de ello: relojes con apariencia deportiva que tienen conexión a internet, whatsapp y diferentes aplicaciones. También existen algunos tipos de microcámaras que permiten fotografiar y enviar las preguntas del examen a una persona que esté en el exterior, quien busca la respuesta y la traslada a quien se examina a través de un nanopinganillo.

Un kit de nano pinganillos

Un kit de nanopinganillos.

Falta de recursos

Fuentes universitarias consultadas por este medio aseguran no conocer “ningún tipo” de medida tecnológica implementada para evitar que los copiones se salgan con la suya. Alegan una falta de recursos que algunas facultades arrastran incluso “desde antes de la crisis”.

Lo más sencillo para evitar que los alumnos copien “de cualquier manera”, aseguran, es realizar preguntas donde las respuestas no sean teóricas y literales, es decir “preguntas que les hagan pensar, que tengan que relacionar ideas” donde “ni internet ni nadie de fuera va a poder ayudar”.

La seguridad en la web

Los centros educativos cuentan con una gran cantidad de datos que pueden ser susceptibles de hackear por aquellas personas, alumnado o no, que busque lucrarse de alguna forma con ella. La Universidad de Extremadura, sin ir más lejos, debe repetir siete exámenes de selectividad tras haber detectado un “acceso no autorizado” y repetido a su página web donde se guardaban las preguntas de las pruebas.