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Varios universitarios en la formación especializada MIR en un quirófano / EFE

El MIR genuino cumple 40 años con excelente salud

Más de 14.000 licenciados en Medicina compiten por 6.513 plazas, en un maratoniano y severo examen de 235 preguntas durante cinco horas

9 min

El famoso sistema de formación especializada MIR (médico interno residente), que ahora se quiere implantar a los docentes, cumple este sábado 40 años. Y con buena salud, pese a algunas críticas. Este trampolín profesional empieza con una dura prueba, simultánea en toda España, en la que participan 14.450 licenciados en pugna por 6.513 plazas. Consta nada menos que de 235 preguntas a responder en un máximo de cinco horas.

El Ministerio de Sanidad asegura que no puede haber más plazas sin repercusiones en la calidad asistencial y en su propia calidad formativa. El problema radica, explican en el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, en que las facultades han pasado en una década de 28 a 42 en toda España y “se están formando más médicos de los que luego pueden hacer su residencia”.

Nivel más alto

Ha sido el proyecto, con formación supervisada y prácticas remuneradas durante los cuatro o cinco años (15.000 euros brutos anuales como mínimo), que ha contribuido en mayor medida a elevar el nivel de la medicina desde la muerte de Ramón y Cajal.

También se considera un sistema justo y equilibrado, ya que para prevenir tentaciones de notas infladas por parte de las facultades el expediente académico sólo cuenta un 10% y el examen, el 90%.

Los expertos nacionales e internacionales centran su principal crítica en que los alumnos se obsesionan, se centran en preparar el examen de acceso y no tienen interés en otras cuestiones del ejercicio médico durante sus estudios.

14 horas de estudio

La prueba les trae de cabeza, con jornadas de estudio que superan las 14 horas. Como si de un cuadro médico se tratara, los aspirantes relatan en las redes sociales durante estos días anteriores “nervios, angustia, estrés, ansiedad, falta de concentración, insomnio… y hasta jaquecas y diarreas”. También abundan los consejos, a veces desaniman más que animan, de quienes pasaron antes por este trance.

examen mir

Varios universitarios antes de examinarse para obtener una plaza de MIR / EFE

Las academias, nacidas unos años después, hacen su agosto. Nunca mejor dicho. Este es el principal mes, tras la licenciatura en junio y vacaciones en julio, en que los recién licenciados acuden a ellas para ir preparando la oposición. Algunos se anticipan desde el inicio del último curso.

Academias y negocio

El grupo CTO, uno de los principales centros de preparación, está presente desde hace más de 20 años en 30 ciudades españolas y algunas de Latinoamérica. Con un precio mínimo de 3.000 euros por alumno organizan charlas en universidades y los preparan con modernas tecnologías para optimizar sus facultades de aprendizaje, memorización y repaso.

Las academias manejan hasta 25.000 preguntas de años anteriores y, como las autoescuelas que preparan para obtener el carné de conducir, saben qué temas se han repetido en los 40 años y en cuáles se suele fallar. Un gran negocio que cada año revoluciona ciudades como Oviedo, donde una de ellas llega a facturar casi siete millones de euros al año.

Simulacros antinervios

Para familiarizar a los alumnos con la prueba y templar sus nervios, CTO celebró el pasado sábado, 3 de febrero, un simulacro en algunos de los 18 escenarios del examen. Con el objetivo de prevenir posibles errores, el ensayo era totalmente idéntico a la prueba a celebrar una semana después. Con el mismo personal en número, puntualidad, exigencia de documento de identidad para entrar en el aula, veto a la entrada durante la primera hora y a la salida durante la última media o petición de permiso para ser acompañado con un responsable para acudir al aseo.

Dolors Montserrat, ministra de Sanidad, en una comparecencia parlamentaria / EFE

Dolors Montserrat, ministra de Sanidad, en una comparecencia parlamentaria / EFE

Se trata de que los alumnos vivan el examen antes de tiempo, de prepararles psicológicamente y prevenirles de posibles fallos, sobre todo al pasar las respuestas a limpio. También se les facilita la organización y el cálculo del tiempo y se les habitúa a que sobre la mesa solo podrán tener el documento de identidad, bolígrafos y algo para comer y beber.

Dermatología y plástica, las reinas

Los ministros de Sanidad y consejeros autonómicos suelen darse una vuelta para hacerse la foto, sobre todo en periodo electoral. Este año, Dolors Monserrat se ha comprometido a tener listo el 3 de abril el resultado definitivo de las pruebas e iniciar el día 17 la asignación de plazas.

Según el número de orden asignado, los aspirantes tendrán más o menos posibilidades de elegir su especialidad y plaza preferida. Las especialidades médicas con más vacantes son Medicina de Familia, con 1.810 plazas; Pediatría, con 423; Anestesia, con 329; Medicina Interna, con 321; Ginecología, con 255, y Psiquiatría, con 241.

Pero las más solicitadas y con mayor gancho entre los que superan la prueba son otras. Dermatología, con 88 plazas, fue la primera el año pasado en completar el cupo. La acompañaron en el podio Cirugía Plástica y Cardiología. “Son las tres con más posibilidades laborales en el ámbito privado y las mejor remuneradas”, reconoce Alicia Martín, hoy dermatóloga con consulta pública y en clínica privada de Madrid.

Hospitales y 'números uno'

La Paz y el Clínic de Barcelona son los centros más solicitados desde hace una década por los primeros del ranking. El hospital madrileño ha sido elegido por seis de los últimos nueve cerebritos.

numero uno mir 2017

Jorge Martínez Solano, 'número uno' MIR 2016-17 / CTO

“Ser número uno MIR se considera un supertítulo, lo más en la profesión”, relatan algunos alumnos. Los últimos en alcanzar ese olimpo, cuatro hombres y una mujer, explican en sus entrevistas como clave de su éxito “disciplina en el estudio e ilusión”.

Una renuncia sonada

Cuentan que la aspiración llevó en 2013 a una alumna que había sacado el número dos a renunciar para intentar lograr el premio gordo del MIR en la siguiente convocatoria. Lo consiguió y alegó que había elegido pediatría, pero luego descubrió que su verdadera vocación era la neurología.

Aunque parezca raro, el año pasado renunciaron 1.644 porque la plaza que ellos querían ya había sido elegida o no mejoraban la que tenían. Esto provocó que incluso el que obtuvo el número 9.013 pudo coger una, la última que quedaba.

Los renunciantes volverán este año al circuito de los que se examinan. Dejaron sitio a otros más necesitados económicamente, que no pueden permitirse el lujo de no conseguir plaza o repetir. En todo hay clases.