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El profesor canadiense John Mighton, creador del programa JUMP Math para la enseñanza de las matemáticas / CG

El hombre que enseña las matemáticas como un videojuego

Cerca de 11.000 alumnos españoles siguen el método de John Mighton, basado en la motivación, la propuesta de retos graduales y la evaluación continua

02.03.2017 00:00 h.
3 min

“No estoy hecho para las matemáticas, soy de letras”. John Mighton (Canadá, 1957) había oído esta frase en demasiadas ocasiones. Y se resistía a creer en ella. Por eso, este profesor decidió poner en marcha un método de enseñanza muy particular, consistente en aplicar la lógica de un videojuego. Es decir, en invitar a sus alumnos a aprender por etapas, sin estrés ni presiones. Se trata, en definitiva, de ir superando pantallas.

“Proponemos retos graduales, sin fomentar la competitividad de los alumnos”, dice este docente. Las escuelas donde se aplicaba su metodología constataron que sus alumnos mejoraban extraordinariamente. Así nació el programa JUMP Math, que, en solo tres años, ya seguían 175.000 alumnos en Canadá y Estados Unidos.

Mighton visita estos días Barcelona para reunirse con el profesorado que imparte ese programa de mejora de la enseñanza de las matemáticas. Un total de 86 escuelas españolas aplican este sistema –22 de ellas están en Barcelona–, del que se benefician 11.000 alumnos y 1.000 docentes. Entre estos centros se encuentra la Escola Frederic Mistral-Tècnic Eulàlia, donde Mighton pronunció ayer una conferencia.

Motivación versus capacidad innata

Este doctor en Matemáticas, escritor y guionista, asegura que la motivación es más importante que la capacidad innata de los menores a la hora de afrontar esa asignatura tan antipática como necesaria, pues el mundo laboral demanda profesionales formados en carreras científicas.

Reforzar la confianza con ejercicios regulares, desarrollar la práctica a través de juegos y desafíos motivadores, practicar el cálculo mental para fortalecer la fluidez y evaluar de forma continua son algunas de las claves de esta enseñanza.

El docente no tiene una opinión definida sobre el eterno debate de la conveniencia de que los niños se lleven deberes del colegio: “Pero creo que los trabajos que se hagan en casa deben servir para ejercitar sobre lo que se aprende en clase, no para hacer cosas nuevas. Los padres no pueden sustituir a los profesores”. Sus hijos siguen su método matemático, pero confiesa lo difícil que le resulta mezclar la faceta de padre y profesor. “A ellos no les gusta”, bromea. 

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