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Muestra de microplásticos sacados del mar / EP

Los microplásticos se introducen en los humanos a través del pescado

Las nanopartículas que se mueven por la cadena trófica transportan toxinas, virus y bacterias tóxicas

2 min

El gran desafío está en los microplásticos, usados de manera imparable para la fabricación de tejidos sintéticos, toallitas limpiadoras o microbolitas higiénicas como exfoliantes de la piel o dentífricos. El resultado es que acaban por introducirse en la cadena trófica a través de la merluza, el bacalao o cualquier pescado.

Un reciente estudio publicado por la revista científica COESH asegura que en el mundo se producen 380 millones de toneladas de plástico no biodegradables. “Los animales del mar están comiendo plástico. Y nosotros, de rebote, también”, asegura uno de sus autores.

La cadena alimentaria

Por si fuera poco, advierten de que los nanoplásticos pueden absorber toxinas, virus y bacterias tóxicos que pasarían a la cadena alimentaria.

Estos residuos son el lado más oscuro del plástico, fundamento básico de la vida moderna, junto al acero y el cemento y esencial en campos tan diversos como la electrónica, la alimentación o la vestimenta.

El plástico, además, se va dividiendo en trozos cada vez más pequeños que atraen y almacenan sustancias tóxicas en el medio natural. Estos pequeños fragmentos terminan contaminando todos los mares, costas y ecosistemas.

Las aves se lo comen

En ocasiones, son ingeridos por animales que sufren una muerte cruel. Se calcula que el plástico mata cada año a un millón de aves marinas y más de 100.000 tortugas y mamíferos marinos.

Pero no hay más solución que limitar su uso y aumentar el reciclado algo complicado y costoso, para evitar el vertido al medioambiente y su alta capacidad contaminante. Reino Unido acaba de aprobar un sistema de retorno de envases para recudir los plásticos en el mar. “El problema es global, no entiende de fronteras y límites, afecta por igual a todo el planeta”, asegura Greenpeace.

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