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Silvia A. escapó con sus pequeños, una niña de 7 años y un niño de 4, después de que una jueza de Familia la obligase a dejarlos con su expareja / CG

Silvia A.: "Mi niño pequeño está con su abusador"

Esta madre, que entregó a sus hijos al progenitor por mandato judicial, presentará un recurso de apelación para recuperarlos

7 min

Silvia A. tuvo que entregar a sus hijos la pasada semana en la Ciutat de la Justícia de Barcelona después de que una jueza otorgase la guardia y custodia a su padre, pese a que la progenitora lo acusa de abusar sexualmente de ellos. “Mi niño pequeño está con su abusador”, denuncia, mientras la niña se encuentra de manera temporal en un centro de menores.

Los hechos se remontan a 2015, cuando la madre acudió la Unidad de Abusos Infantiles del Hospital Sant Joan de Déu, después de que su hija --entonces tenía tres años, mientras que el niño era un bebé de cuatro meses-- le contó que su padre le había realizado tocamientos. Las conclusiones del informe determinaron que no existían indicios de este abuso y que la pequeña hacía estas manifestaciones inducida por la propia progenitora.

Suspensión de visitas

Tras un largo periplo judicial, en marzo 2018, una juez suspende la comunicación y las visitas entre el padre y los pequeños. En un auto, la magistrada sustituta del juzgado 18 de Barcelona falla a favor de las medidas cautelares que reclama la madre para proteger a sus dos hijos. 

La vía penal contra el padre se archiva por falta de pruebas y es entonces cuando este solicita la custodia de los dos niños. Silvia llevaba 17 años casada con su pareja, y nunca había sufrido ningún episodio de abuso por su parte.

Síndrome de Alienación Parental (SAP)

Sobre la retirada de la custodia, la madre critica que los Servicios Sociales, determinan, a través de un informe tras una visita de pocos minutos en su domicilio, que los niños están en “riesgo grave” de sufrir Síndrome de Alienación Parental (SAP). 

La Ciutat de la Justicia, donde Silvia entregó a sus dos hijos la pasada semana / EFE
La Ciutat de la Justicia, donde Silvia entregó a sus dos hijos la pasada semana / EFE

Un informe que la jueza deriva a la DGAIA y pide, dado el “desamparo”, que se tomen medidas. Silvia subraya que nunca ha incumplido el régimen de visitas en puntos de encuentro impuesto por la justicia. “Una de las veces, cuando salió mi hijo, me dijo que su padre le había tocado”, denuncia. Y es que según esta madre, no existe supervisión permanente en estos lugares para velar por el bienestar de los menores. Así, censura que la magistrada rechazase imponer una orden de protección.

En busca y captura

Tras el último fallo judicial que dictaminaba que debía entregar a los menores, los Mossos d’Esquadra emitieron una orden de busca y captura contra la madre, quien finalmente dejó a sus hijos en la Ciutat de la Justicia el 4 de marzo. “Sabía que tenía unos días de margen, y esperé hasta el último minuto para protegerlos”, argumenta Silvia, quien denuncia que nadie vela por el bienestar de los pequeños.

Su abogada, Antonia Ortiz, prepara un recurso de apelación, que debe presentar antes del 17 de este mes, contra el auto que ha concedido la guardia y custodia al padre, para conseguir su nulidad y que los pequeños vuelvan con su madre, así como una orden de protección para ellos. 

Alegaciones del padre

Por su parte, el progenitor alegó que la madre podría haber estado vinculada a Infancia Libre, algo que, según la letrada de Silvia, pretendía menoscabar “la credibilidad de la madre para conseguir la retirada de la guardia y custodia”, por todas aquellas que se habían dado a la fuga con sus hijos bajo una falsa acusación de abusos sexuales, amparadas por la asociación.

También una supuesta desinformación sobre el estado de salud y la educación de los niños, así como que su madre incumplía el régimen de visitas establecido. “Primero hubo un auto de suspensión que le prohibía comunicarse y ver a los niños, y las otras veces, las sentencias establecían que tenía que verlos en un punto de encuentro, pero fue la menor la que en este lugar no consistió ver a su padre”, subraya Ortiz.

Un menor con la mano en alto para ilustrar el rechazo a los abusos / EFE
Un menor con la mano en alto para ilustrar el rechazo a los abusos / EFE

Entrevistas de 20 minutos

Esta abogada señala que a nivel legal es complicado demostrar los abusos a menores cuando no existen pruebas físicas. “Es una tarea casi imposible”, lamenta. “En un par de visitas de 20 minutos en una unidad especializada ya deciden si se han producido o no, y ni si quiera se han ganado la confianza del niño para que les explique lo que le ha podido ocurrir”, apunta Ortiz.

En el caso de la hija de Silvia, que ahora tiene nueve años, señalaron que pese a que dio testimonio de abusos, este “no era creíble porque lo explicaba sin estrés ni trauma”.  

Desprotección de los menores

El caso de Silvia llegó la semana pasada al Parlament, donde la diputada de En Comú Podem Marta Ribas denunció la vulnerabilidad de las madres que denuncian al progenitor por abusos sexuales. “La sensación es que estamos manteniendo un sistema que no sirve, un sistema que no diagnostica abusos en los casos dónde hay evidencias, que no protege al menor como debería, que culpabiliza a la madre, y que genera desconfianza. Y que con informes iniciales de este tipo, surgidos de unidades de salud, genera una bola de nieve”, expresó en la Cámara catalana.

Por su parte, la consejera de Salud, Alba Vergés, respondió a Ribas --¿creen que han cumplido protegiendo a los niños?-- que no podían tener garantías de que en todos los casos se haya cumplido, pero sí que la intención es siempre “proteger los derechos de los menores”.