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Messi muestra la elástica azulgrana en el Bernabéu tras marcar el 2-3 / EFE

Messi manda en el Bernabéu

El Barça se lleva el clásico con un gol en el último minuto en uno de los encuentros más igualados de las últimas temporadas

7 min

El clásico del día de Sant Jordi era una final y el Barça se puso las botas en busca de una victoria que mantuviera viva la Liga. Los blaugrana sabían de la importancia del encuentro y demostraron su compromiso desde el minuto uno. El partido fue de menos a más en todos los sentidos. Tras un inicio dominado por el Madrid, el Barça buscó la posesión del balón y encontró la comodidad según pasaban los minutos.

Ambos conjuntos tuvieron ocasiones claras de gol, pero la balanza se decantó en un primer momento para los de Zinedine tras un córner. Kross sacó y tras el rechace, Marcelo recogió el balón. El brasileño centró para Ramos, que estrelló el balón contra el poste pero el rebote cayó en los pies de Casemiro, que enmendó el error con una definición a los pies de la portería. El Madrid se adelantaba así en el marcador.

Messi manda

Se revolvían los fantasmas del pasado tras una primera parte muy buena del Barça mientras varios jugadores reclamaban fuera de juego al árbitro. Pese a ser gol ilegal, el tanto de Casemiro subió al marcador para dar vida al Madrid. Pero la alegría duró poco. El Bernabéu sonreía sin saber que allí estaba el genio. Leo Messi se echó el equipo a sus espaldas para encender de nuevo el partido.

Cuatro minutos tardó en iniciar una jugada colectiva que acabaría por igualar el encuentro. Una jugada rápida y de toque que recordó al Barça intratable de hace dos temporadas. Suárez dejó pasar el centro de Rakitic para que Messi recogiera el esférico y definiera con su zurda tras dejar sentados a dos rivales.

Messi volvió loco al centro del campo del Madrid, entre ellos Casemiro, a quién Hernández Hernández perdonó la expulsión tras sacarle la primera amarilla. Marcelo también se las tuvo tiesas con el de Rosario y sacó el codo a pasear en una acción que de haberla visto el árbitro le hubiera costado la roja.

De ida y vuelta

El partido volvía a empezar. Tras el descanso, el Bernabéu vivió uno de los encuentros más igualados de los últimos años, que podría haber caído a favor de cualquier equipo. Ambos jugaron sus cartas. El Madrid a la contra cuando el Barça no finalizaba y el Barça jugaba al toque rápido y ofensivo para generar dudas en la defensa merengue.

Ambos porteros demostraron que están a la altura de lo que sus respectivos equipos les exigen. Reflejos, carácter y seguridad. Ter Stegen salvó los muebles en varios disparos lejanos del Madrid; Keylor Navas evitó los goles de Suárez y Alcácer que los aficionados culés ya cantaban.

El partido se convirtió en un espectáculo futbolístico. Los dos equipos mostraban intensidad, y en una de las llegadas del Barça Rakitic sacó la zurda para batir a Navas con un chut de precisión milimétrica. Los azulgrana le daban así la vuelta al marcador y se ponían por delante.

El Barça contra 10

Cuando mejor se le ponían las cosas al Barça, llegó la guinda. Ramos cazó a Messi con las dos piernas y no dio opción al colegiado. Roja directa y el Madrid, con diez. El Bernabéu se revolvió ante la expulsión de su capitán, pero no se dio por vencido. La entrada recordó a la misma que Ramos le regaló a Messi en el 5-0 del Camp Nou de la era Guardiola. 

El partido seguía vivo. Marcelo se mostró imperial en su banda izquierda, y a falta de cinco minutos para el final puso en las botas de James el empate para el Madrid. La Liga quedaba igual en la clasificación y los merengues celebraban el punto como una victoria.

Hay vida hasta el final

El Barça no podía creérselo. El empate dejaba las puertas de la Liga casi cerradas. Y, cómo no, Messi volvió a aparecer. A falta de un minuto para finalizar el partido, Sergi Roberto revivió el espiritu de remontada y tras un robo de balón en el lateral corrió todo el campo para que Jordi Alba centrara al corazón del área. La zurda del 10 blaugrana silenció al Bernabéu. Definición de astro y gol --el número 500 del argentino en el Barça-- que puede valer una Liga. 

Messi se convirtió en Ramos y dio la victoria en el añadido, a falta de 20 segundos para finalizar el partido. Una situación muy familiar para el aficionado merengue que se le volvió en contra. Messi, de nuevo la pesadilla del Bernábeu, mantiene así su récord como máximo goleador de los clásicos, y tras su celebración, aumenta el odio del aficionado merengue por la estrella blaugrana. 

El argentino enseño al Bernabéu entero su nombre y su camiseta. Enseñó su garra y su zurda, y avisó que aquí aún hay liga.